El presidente de Adif, Pedro Marco, ha cuestionado la interpretación realizada por la Guardia Civil sobre el accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz. El responsable del administrador ferroviario ha asegurado que el análisis contiene un alto grado de complejidad técnica que, a su juicio, no ha sido correctamente comprendido, al afirmar que "hay un nivel de tecnicismo tal, que evidentemente yo creo que no está bien interpretado".
El informe del Instituto Armado señalaba que los sistemas de Adif habrían detectado una caída de tensión hasta 22 horas antes del siniestro, lo que podría estar relacionado con una rotura del carril. Sin embargo, Marco ha rechazado esa conclusión y ha subrayado que dichos sistemas no están diseñados para identificar fracturas en la infraestructura, sino para localizar trenes en circulación. En ese sentido, ha matizado que "la Guardia Civil puede haber interpretado que puede existir esa posibilidad, pero es que realmente hoy por hoy no existe ningún sistema para la detección en tiempo real de una rotura de carril".
Durante su intervención, el responsable ferroviario ha lamentado el desarrollo de la investigación en las últimas semanas, señalando la proliferación de interpretaciones sin base pericial concluyente. Así, ha criticado que "se hagan tantas conjeturas sin tener un avance en las periciales, que son las que van a dar luz sobre el tema", y ha añadido que "llevamos dos meses de conjeturas, acusaciones y los elementos probatorios están sin hacer". Al respecto, ha explicado que la comparecencia tenía como objetivo "aclarar", "matizar", "contextualizar" o rechazar aquellas "interpretaciones" que, a su juicio, no se "ajustan" a la realidad técnica del sistema ferroviario.
Defensa de la actuación y del mantenimiento de la infraestructura
El presidente de Adif ha insistido en que la caída de tensión detectada podría responder a múltiples factores, como condiciones ambientales o elementos externos en la vía, y que no constituye una prueba concluyente de rotura. Además, ha recalcado que la detección de este tipo de incidencias se realiza mediante inspecciones periódicas, no a través de sistemas automáticos, en un ámbito que ha definido como un debate tecnológico aún no resuelto dentro del sector ferroviario.
Marco ha defendido también la actuación de la empresa pública tras el accidente, asegurando que se actuó conforme a los procedimientos establecidos. En este sentido, ha explicado que "hemos custodiado todos los materiales y admitimos que los hemos manipulado, pero con la pertinente autorización judicial y solo para comprobar las soldaduras", en relación con las actuaciones llevadas a cabo sobre los elementos implicados en el siniestro.
Del mismo modo, ha detallado que ciertos materiales no fueron recogidos inicialmente por los investigadores, lo que llevó a Adif a intervenir para preservarlos. Según ha indicado, "comunicamos a la autoridad judicial todo el proceso que se ha seguido, toda la documentación y dónde tiene a su disposición esos elementos", en un intento de reforzar la transparencia en la gestión posterior al accidente.
En su intervención, el presidente de Adif ha reiterado que la función principal del sistema afectado es detectar la presencia de trenes y no anomalías estructurales en la vía, una tarea que ha calificado como secundaria. Además, ha señalado que el fabricante del sistema, Hitachi, dijo que el informe de la UCO "no refleja lo que dijeron", por lo que la empresa de trenes pedirá que su opinión se diga por escrito.
Finalmente, Marco ha defendido que el informe ha permitido aclarar los hechos y ha rechazado cualquier acusación de negligencia en el mantenimiento de la red. En sus palabras, ha asegurado que la investigación ha contribuido a que "la verdad aflore" y ha concluido que no se ha producido "ninguna falta de mantenimiento ni monitorización de la infraestructura", insistiendo en que se han realizado las revisiones necesarias y que no se ha ocultado información durante el proceso.






