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Uno de cada tres menores en Andalucía tiene exceso de peso

La Junta pone en marcha un programa para atajar esta problemática: "La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial"

  • Un evento escolar en Cádiz, en una imagen de archivo. -

La Junta de Andalucía pondrá en marcha el Programa ÓrbiTA para reforzar desde Atención Primaria la atención a la obesidad infantil, una enfermedad que afecta especialmente a la comunidad: el 35,6% de los menores andaluces presenta exceso de peso. El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de la aprobación del programa por parte de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias. El planteamiento cambia la manera de abordar esta patología, considerada una enfermedad crónica del tejido adiposo.

"La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial", explicó el consejero. Y añadió: "No es una cuestión solo de peso, de sobrepeso". La detección comenzará fundamentalmente durante las revisiones habituales de salud infantil a partir de los dos años, aunque también podrá iniciarse en cualquier consulta cuando exista sospecha clínica. Una vez identificado un posible caso, el sistema garantizará una consulta específica en un máximo de 15 días.

Después llegará el seguimiento. Cada menor dispondrá de un plan individualizado acordado con su familia y podrá permanecer dentro del circuito asistencial durante hasta 18 meses.

ÓrbiTA contempla una evaluación que vaya más allá del peso, incluyendo composición corporal, condición física, posibles enfermedades asociadas, alimentación, actividad física, descanso, bienestar emocional y entorno familiar. "Ni los niños ni sus familias son culpables de esta enfermedad", señaló el consejero.

El IMC cambia de papel

Otra de las modificaciones afecta al Índice de Masa Corporal. Con el nuevo protocolo, el IMC deja de utilizarse como criterio diagnóstico y pasa a funcionar como herramienta de cribado poblacional. El diagnóstico atenderá al exceso de tejido adiposo y a su repercusión sobre la salud. Los casos con complicaciones metabólicas o marcadores de riesgo severos podrán ser derivados a endocrinología pediátrica, nutrición, salud mental u otras especialidades, manteniendo el seguimiento desde Atención Primaria.

La formación específica de médicos, enfermeros y trabajadores sociales comenzará el 21 de octubre, mientras que el despliegue progresivo en los centros de salud de las ocho provincias está previsto para el primer semestre de 2027. El programa tampoco medirá su éxito exclusivamente por la pérdida de peso: tendrá en cuenta la mejora de comorbilidades, los hábitos saludables, la adherencia familiar y la calidad de vida.

La Junta de Andalucía pondrá en marcha el Programa ÓrbiTA para reforzar desde Atención Primaria la atención a la obesidad infantil, una enfermedad que afecta especialmente a la comunidad: el 35,6% de los menores andaluces presenta exceso de peso. El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento de la aprobación del programa por parte de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias. El planteamiento cambia la manera de abordar esta patología, considerada una enfermedad crónica del tejido adiposo.

"La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial", explicó el consejero. Y añadió: "No es una cuestión solo de peso, de sobrepeso". La detección comenzará fundamentalmente durante las revisiones habituales de salud infantil a partir de los dos años, aunque también podrá iniciarse en cualquier consulta cuando exista sospecha clínica. Una vez identificado un posible caso, el sistema garantizará una consulta específica en un máximo de 15 días.

Después llegará el seguimiento. Cada menor dispondrá de un plan individualizado acordado con su familia y podrá permanecer dentro del circuito asistencial durante hasta 18 meses.

ÓrbiTA contempla una evaluación que vaya más allá del peso, incluyendo composición corporal, condición física, posibles enfermedades asociadas, alimentación, actividad física, descanso, bienestar emocional y entorno familiar. "Ni los niños ni sus familias son culpables de esta enfermedad", señaló el consejero.

El IMC cambia de papel

Otra de las modificaciones afecta al Índice de Masa Corporal. Con el nuevo protocolo, el IMC deja de utilizarse como criterio diagnóstico y pasa a funcionar como herramienta de cribado poblacional. El diagnóstico atenderá al exceso de tejido adiposo y a su repercusión sobre la salud. Los casos con complicaciones metabólicas o marcadores de riesgo severos podrán ser derivados a endocrinología pediátrica, nutrición, salud mental u otras especialidades, manteniendo el seguimiento desde Atención Primaria.

La formación específica de médicos, enfermeros y trabajadores sociales comenzará el 21 de octubre, mientras que el despliegue progresivo en los centros de salud de las ocho provincias está previsto para el primer semestre de 2027. El programa tampoco medirá su éxito exclusivamente por la pérdida de peso: tendrá en cuenta la mejora de comorbilidades, los hábitos saludables, la adherencia familiar y la calidad de vida.

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