La Organización Mundial de la Salud ha confirmado un segundo caso de hantavirus relacionado con el crucero de expedición Hondius, que permanece retenido frente a las costas de Cabo Verde. Según ha informado la naviera Oceanwide Expeditions, se está ultimando junto a las autoridades la evacuación médica de dos tripulantes con síntomas respiratorios. El brote ha dejado hasta el momento tres fallecidos, según la información facilitada.
En un comunicado, la compañía ha señalado que "hasta el momento, no se ha identificado a ninguna otra persona con síntomas". Está previsto que en las próximas horas se lleve a cabo el traslado médico de dos personas enfermas, de nacionalidad británica y neerlandesa, así como de una tercera persona vinculada al pasajero fallecido el pasado 2 de mayo.
Mientras tanto, el resto de pasajeros y tripulación permanecerán a bordo a la espera de que se determine y autorice un puerto de desembarque. Entre las opciones que se contemplan figuran Las Palmas y Tenerife. La empresa ha indicado que "el ambiente a bordo del Hondius se mantiene tranquilo, con los pasajeros generalmente serenos", y ha añadido que trabaja para "brindar claridad y tranquilidad a los pasajeros, así como para agilizar su desembarque y control médico".
Todas las personas que hay en el barco
La compañía ha detallado además la composición de las personas a bordo del buque MV Hondius, un total de 149, entre las que se incluyen 88 pasajeros y 61 miembros de la tripulación. Entre ellos hay 14 españoles, además de 38 tripulantes de nacionalidad filipina, 23 británicos y 17 estadounidenses, entre otras nacionalidades, según la información facilitada.
La Organización Mundial de la Salud ha indicado que "hay investigaciones detalladas en marcha", junto con nuevos análisis de laboratorio y estudios epidemiológicos. Asimismo, ha subrayado que "se está prestando atención médica a los pasajeros y la tripulación". La organización recuerda que las infecciones por hantavirus suelen estar asociadas a la exposición a entornos contaminados por "orina o heces de roedores infectados", y que, aunque es poco frecuente, puede producirse transmisión entre personas y derivar en una enfermedad respiratoria grave que requiere seguimiento médico estrecho.
