Más de medio millón de niños andaluces no tienen pediatra. No es una estimación ni una proyección catastrofista: es la cifra que arrojan los datos oficiales del Portal de Transparencia de la Junta de Andalucía, el Registro de Colegiados y el Censo de Población Infantil. El 45% de los menores de 14 años en Andalucía carece de pediatra asignado en Atención Primaria. Y lo que denuncia ahora la Asociación Andaluza de Pediatría de Atención Primaria (AndAPap) es que el sistema sanitario andaluz no solo no está resolviendo el problema, sino que ha encontrado la manera de hacerlo estadísticamente invisible.
La clave está en el Contrato Programa 2025 del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Según el análisis de la organización sanitaria, todos los indicadores de accesibilidad en Atención Primaria —tiempo de respuesta, canales externos, agendas, citas— han sido definidos exclusivamente para el Médico de Familia, excluyendo de forma sistemática al pediatra como unidad de medida.
El resultado es tan sencillo como demoledor: si el sistema no mide la demora pediátrica, esa demora no existe. Los cupos desiertos —que generan una espera teóricamente infinita— quedan fuera de las métricas, lo que permite al SAS presentar resultados de "excelencia" mientras la realidad asistencial se deteriora silenciosamente. Los propios pediatras lo califican sin ambages: "Un maquillaje estadístico brillante que condena a 400.000 niños al olvido".
Huelva, con el 88% de niños sin pediatra, lidera un mapa de la vergüenza
La desigualdad entre provincias es tan brutal que los datos hablan solos. Huelva encabeza el ranking de desprotección con un 88% de menores sin pediatra asignado. Le siguen Almería (67%) y Cádiz (59%). Jaén alcanza el 53% y Córdoba el 41%. En la parte menos grave del mapa —aunque igualmente preocupante— se sitúan Málaga (30%), Granada (27%) y Sevilla (27%). La media autonómica, a 1 de junio de 2024, era del 46,39%. Y AndAPap advierte que, en ausencia de medidas correctoras efectivas, la situación en 2026 no ha mejorado.
Aunque estos datos son de 2024, la asociación constata que la realidad actual es, "cuando menos, igual de grave": no se han cubierto nuevas plazas de forma estable, no se garantizan sustituciones y no existe un registro público verificable que permita conocer la cobertura pediátrica real en tiempo real. La opacidad forma parte, según los pediatras, del problema.
Borrados del sistema: obesidad infantil, salud mental y programa de salud infantil, eliminados
La exclusión de la pediatría del Contrato Programa no se limita a los indicadores de accesibilidad. AndAPap denuncia que el documento ha hecho desaparecer de sus objetivos evaluables tres programas fundamentales para la salud de los niños andaluces: el Plan Integral de Obesidad Infantil, la Atención a la Salud Mental Infantil y el Programa de Salud Infantil y del Adolescente. Tres áreas críticas que, de un plumazo burocrático, han dejado de existir como prioridad medible para el SAS. Según la asociación, para el sistema sanitario andaluz "un niño solo existe como receptor de una vacuna o de una revisión dental".
Las consecuencias de esta crisis no son abstractas. La falta de cobertura pediátrica provoca retrasos en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades crónicas infantiles, satura los servicios de urgencias hospitalarias —que absorben la demanda que no se atiende en primaria—, sobrecarga a los médicos de familia obligados a asumir cupos pediátricos sin sustitución y genera un riesgo real de incidentes de seguridad clínica por atención discontinua e inespecializada. A ello se suma la ausencia de enfermería pediátrica especializada en muchos centros de salud, lo que multiplica las consultas al pediatra y agrava aún más el colapso.
Las exigencias de los pediatras andaluces al SAS
AndAPap no se limita a denunciar: exige medidas concretas. La asociación reclama al SAS y a la Consejería de Salud y Consumo que el Contrato Programa incluya indicadores específicos de demora y accesibilidad en pediatría, que se publique y haga accesible el Registro Central de Personal para permitir una verificación independiente de la cobertura real, y que se recuperen en los objetivos evaluables el Plan de Obesidad Infantil, la Salud Mental Infanto-Juvenil y el Programa de Salud Infantil y del Adolescente.
Piden también que se garantice enfermería pediátrica especializada en todos los centros de salud de Andalucía. Y recuerdan algo que no debería necesitar recordarse: el SAS tiene la obligación legal de garantizar que cada niño sea atendido por un especialista en pediatría. Una obligación que, a la vista de los datos, más de medio millón de familias andaluzas saben que hoy no se está cumpliendo.
