Sin farmacias de guardia en media Andalucía: el problema de muchos pueblos sin centros de salud 24 horas

El cierre nocturno de las farmacias sin centro de salud con urgencias, como en el pueblo sevillano de Villanueva del Río y Minas, reabre el debate sobre la comarcalización farmacéutica

¿Farmacias de guardia en pueblos sin urgencias 24 horas? Un debate abierto en Andalucía.
26 de enero de 2026 a las 20:36h

La situación que se vive actualmente en el pueblo sevillano de Villanueva del Río y Minas, municipio de la provincia de Sevilla donde las farmacias permanecen cerradas entre las 00:00 y las 9:00 de la mañana ante la ausencia de urgencias en el centro de salud, ha vuelto a colocar en el centro del debate una cuestión que afecta a buena parte de la Andalucía rural: cómo organizar las guardias farmacéuticas sin poner en riesgo ni la atención sanitaria ni la supervivencia de las boticas. Lo que ha trascendido a la opinión pública no es un caso aislado. Es más, muchos lo tachan de "otro síntoma más" de un problema estructural. Y, lejos de ofrecer una respuesta homogénea, el propio sector farmacéutico muestra posturas claramente enfrentadas.

La comarcalización farmacéutica es un sistema por el cual las guardias nocturnas y de urgencia se organizan a nivel supramunicipal, evitando que todas las localidades mantengan una farmacia abierta durante la noche. En su lugar, se designan farmacias de referencia por zonas. Según los criterios de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, este modelo puede aplicarse especialmente en municipios sin atención primaria 24 horas, siempre que se garantice el acceso a los medicamentos, la información a la población y la coordinación con los servicios de emergencias sanitarias. Sobre el papel, la medida persigue racionalizar recursos. En la práctica, su aplicación genera tensiones cuando se confronta con la realidad social de pueblos envejecidos y dispersos.

Cuando la urgencia médica llega, pero la farmacia no

Una farmacéutica rural andaluza, titular de farmacia única, expone uno de los principales argumentos contrarios a la comarcalización. En su municipio no hay centro de salud operativo por la noche, pero la atención médica urgente sí se presta a domicilio: "Cuando se produce una urgencia -explica-, la ambulancia medicalizada se desplaza desde una localidad de mayor población. Si el caso es grave, el paciente es trasladado directamente al hospital. Pero en situaciones menos críticas, el médico prescribe la medicación en la propia vivienda".

El problema aparece después: la farmacia del pueblo está cerrada, lo que obliga al paciente a desplazarse a otro municipio para retirar el tratamiento. En entornos rurales, subraya, "esa distancia no es un problema menor, es una barrera real, especialmente para personas mayores o dependientes".

Envases de paracetamol e ibuprofeno dispensados en una farmacia.  MANU GARCÍA

El debate se reproduce también en numerosas comarcas de la Andalucía vaciada.  Las conversaciones entre farmacéuticos reflejan una clara división de criterios. Algunos profesionales consideran que mantener la farmacia abierta de madrugada carece de sentido si no hay médicos disponibles en el municipio. Desde esta perspectiva, la guardia farmacéutica pierde su función asistencial directa. Otros, en cambio, rechazan solicitar la comarcalización incluso en pueblos sin atención primaria nocturna. Apelan a la función social de la farmacia, a su papel como recurso sanitario de proximidad y a la confianza que genera en la población.

Guardias con escasa demanda y alto coste económico

Más allá del plano asistencial, la viabilidad económica se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate. Un farmacéutico rural andaluz aporta datos que ilustran con claridad el desequilibrio del sistema actual. Durante el último año, permaneció de guardia 122 noches, en el tramo comprendido entre las 00:00 y las 9:00. El coste de esas guardias, ajustado al convenio, superó los 35.000 euros. La facturación obtenida en ese mismo horario apenas rebasó los 3.000 euros. Aunque en casos excepcionales puede asumir el coste de delegar una noche en un adjunto, resulta inviable hacerlo de forma continuada sin respaldo institucional.

Este asunto abre una nueva brecha generacional. Según coinciden varios profesionales, los farmacéuticos más jóvenes tienden a ver con mejores ojos modelos más flexibles, mientras que los de mayor edad se muestran más reticentes a abandonar el sistema tradicional. La cuestión no es solo ideológica. "Afecta directamente a la conciliación laboral y familiar, a la dificultad para encontrar adjuntos dispuestos a asumir guardias nocturnas y al riesgo de que la farmacia rural pierda atractivo profesional en el medio plazo", indica.

Mientras en Andalucía el debate sigue abierto, otras comunidades han comenzado a introducir cambios. En la Comunidad Valenciana, la conselleria de Sanidad ha modificado el decreto que regula horarios y servicios de urgencia para incorporar un enfoque específico de apoyo a la farmacia rural. El nuevo marco permite eximir del servicio de urgencias a aquellas boticas donde no resulte viable, siempre que se aseguren alternativas asistenciales y acceso a los medicamentos. También flexibiliza vacaciones y cierres temporales mediante coordinación entre farmacias cercanas, e impulsa herramientas como la teleasistencia farmacéutica y la dispensación coordinada con hospitales. El objetivo es claro: garantizar la continuidad del servicio sin comprometer la sostenibilidad económica.

La farmacia rural como último eslabón sanitario

La polémica de Villanueva del Río y Minas ha actuado como catalizador de un debate que atraviesa numerosos municipios andaluces. La comarcalización aparece para algunos como una solución razonable; para otros, como un parche insuficiente si no va acompañado de financiación pública, planificación territorial y alternativas reales.

Entre la equidad sanitaria, la viabilidad económica y el derecho de acceso a los medicamentos, el sector reclama algo más que soluciones genéricas. Reclama escucha y adaptación al territorio, porque en muchos pueblos de Andalucía la farmacia sigue siendo, de día y de noche, el último eslabón visible del sistema sanitario.

Sobre el autor

Ezequiel García Barreda

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