La detección de cinco casos confirmados, con un fallecimiento, del virus Nipah en la India, en las inmediaciones del estado de Bengala Occidental –una región con más de 100 millones de habitantes–, ha activado las alarmas sanitarias en Asia y ha vuelto a situar a este patógeno entre las principales amenazas de salud pública a escala global. La situación ha llevado incluso a países vecinos como Tailandia a endurecer los controles aeroportuarios, con el objetivo de examinar a todos los pasajeros procedentes del gigante del sur de Asia.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus Nipah es una enfermedad incurable, de origen zoonótico, que puede transmitirse de animales a humanos, a través de alimentos contaminados o por contacto directo entre personas. La agencia sanitaria lo considera un patógeno con potencial epidémico y lo mantiene bajo vigilancia dentro de sus programas de alerta global.
Desde la OMS se ha insistido en la necesidad de mantener una vigilancia mundial para evitar una nueva pandemia, especialmente en regiones donde ya se han producido brotes anteriores, como ocurre en distintas zonas de la India.
Contagio humano y medidas de emergencia
Las autoridades sanitarias confirmaron que los cinco contagios se registraron en Barasat, en las afueras de Calcuta. Dos enfermeros de un hospital privado resultaron infectados y, a partir de ese primer foco, se produjeron nuevos contagios dentro del mismo centro de salud: un médico, otra enfermera y un empleado administrativo.
Los dos primeros pacientes fueron trasladados al Hospital de Enfermedades Infecciosas de Beleghata para su aislamiento, mientras que las autoridades ordenaron cuarentena domiciliaria para casi 100 personas que habían tenido contacto estrecho con los afectados.
Aunque el virus se transmite originalmente desde animales, especialmente cerdos y murciélagos infectados, las investigaciones apuntan a que en este brote el contagio se produjo de humano a humano, un factor que incrementa notablemente el riesgo de expansión.
La alta tasa de letalidad es uno de los elementos que más preocupa a los expertos. De acuerdo con la OMS, la mortalidad asociada al virus Nipah oscila entre el 40% y el 75%. No existe, por el momento, vacuna ni tratamiento antiviral específico, por lo que la atención médica se limita al control de síntomas y al aislamiento de los pacientes. La propia organización considera urgente el desarrollo de terapias y estrategias de prevención.
Un virus con historial de brotes y elevada mortalidad
La OMS define al Nipah como un virus zoonótico capaz de provocar infecciones respiratorias agudas y encefalitis letal, y subraya que su presencia representa un serio problema de salud pública. En esa misma línea, el doctor Rajiv Bahl, director del Consejo Indio de Investigaciones Médicas (ICMR), afirmó que este virus tiene una mortalidad entre el 40% y el 70% de los casos.
El patógeno fue identificado por primera vez en 1999 en Malasia, durante un brote entre criadores de cerdos. En 2001 se registraron nuevos casos en Bangladesh, y posteriormente se detectó en la India y en otros países como Filipinas, Indonesia, Madagascar, Tailandia, Camboya y Ghana.
