Mayo es, dicen, el mes de la primavera. Y en España es también, históricamente, mes de elecciones. Porque las elecciones municipales son en este quinto mes cada año. No siempre, pero casi, porque algún año llegaron a celebrarse en junio, además del arranque de la democracia, que fueron en abril.
Asimismo, el mes más habitual en elecciones generales fue marzo hasta el actual ciclo de adelanto tras adelanto que se inauguró en 2011. Hasta entonces, se habían encadenado varios años con ese tercer mes. Desde entonces, azarosamente, cuando convenía o necesitaba cada presidente. Y es que hasta entonces Andalucía abrochó sus elecciones a las generales.
Las andaluzas de 2022 fueron de lo más tardías, en junio. Y en 2018, tras un adelanto mal calculado por Susana Díaz, fueron en diciembre. En 2015 habían sido en marzo, al igual que en 2012, 2008, 2004, 2000, 1996... años todos en los que el PSOE iba gobernando con cierta estabilidad e incluso algunas absolutas, lo cual no hacía necesario adelantar. Las elecciones iniciales de la democracia en Andalucía, el primer periodo legilsativo, fueorn en mayo y en los 80 y 90 rondaron también por junio.
Esta vez, Moreno ha decidido decantarse por mayo en lugar de volver a junio, a la última semana, cuando habría tocado tras 2022. Pero se ha decidido por mayo y en concreto por una fecha que despeja los riesgos de contar con mucha gente fuera de circulación. Será el domingo antes del Rocío, es decir, el 17 de mayo. O sea, para muchos será votar y subirse a la carreta prácticamente, dependiendo de cuán lejana quede la Aldea.

Juanma Moreno también ha rechazado una que parecía propicia: la del 31 de mayo, domingo posterior al Rocío. Esta campaña, entonces, coge un puñado de localidades con su Feria en marcha durante la campaña. La pega de carteles para arrancar el periodo cogerá en la Feria de El Puerto; la primera semana de campaña pilla Dos Hermanas y la segunda, la Feria de Jerez, que acaba el sábado -aunque el domingo a menudo quedan restos, como cacharritos, alguna caseta, etc., para los más jartibles-. Así que este año será apagarse el alumbrado en el Hontoria y abrir los colegios electorales a la mañana siguiente, lo que viene siendo un domingo de resaca para más de uno. Más o menos lo mismo que el Mayo cordobés con sus patios. Flores entre octavillas electorales.
Los políticos de siempre se han sentido cómodos en estos eventos, que permiten lucirse, mucha foto, desenfadarse ante la cámara con alguna sevillana o un brindis. El que es político andaluz sabe que por aquí hay mucho en juego. Cuando no ha pillado votando alguna feria, ha sido en precampaña o en campaña, como en los tantos años en que se votaba en junio al inicio de la democracia.
En Dos Hermanas, El Puerto y Jerez, además de otras plazas como Carmona, volarán los abanicos con las caras de los candidatos y candidatas, y aquellos que no tengan caseta propia desearán haberla tenido para reunir a los suyos, prácticamente dar mítines frente a una barra, y canutazos a la prensa en medio del albero.




