El excomisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo ha sido condenado por la Audiencia Nacional a tres años y seis meses de prisión por el llamado caso Dina, en el que accedió de forma indebida al contenido del móvil robado a Dina Bousselham, quien fuera asesora de Pablo Iglesias durante su etapa como eurodiputado de Podemos.
El tribunal, integrado por los magistrados Teresa Palacios, Javier Mariano Ballesteros y Francisca María Ramis, le declara culpable de un delito de revelación de secretos de particulares con difusión a terceros, cometido por funcionario público.
La sentencia impone además a Villarejo el pago de una indemnización de 1.000 euros al exlíder de Podemos y de 5.000 euros a Bousselham, cantidades de las que responderá la Administración General del Estado como responsable civil subsidiario. El fallo queda por debajo de los cinco años solicitados por la Fiscalía Anticorrupción, al haberse aplicado la atenuante de dilaciones indebidas por el tiempo transcurrido desde la comisión de los delitos, en 2016, hasta la conclusión de la vista oral, en marzo de 2026.
Del robo en un Ikea al despacho de Villarejo
Los hechos que la sentencia da por probados arrancan el 1 de noviembre de 2015, cuando Bousselham denunció el robo de su móvil mientras se encontraba de compras con su pareja en el Ikea de Alcorcón (Madrid). A mediados de 2016, el contenido del teléfono comenzó a publicarse en varios medios.
Según el tribunal, "personas desconocidas" se apoderaron "subrepticiamente" del dispositivo, cuya tarjeta fue llevada a la sede del grupo editor Zeta, editor de la entonces revista Interviú. El director de la publicación, Alberto Pozas, decidió no publicar el contenido, pero "hizo una copia íntegra" del material que entregó junto al subdirector Luis Rendueles al propio Villarejo, y que luego acabó publicado en medios como OkDiario o El Confidencial.
El contenido de esa tarjeta era especialmente sensible: incluía "documentos internos de Podemos, diversos datos bancarios, archivos de vídeo y audio, fotografías de Dina Bousselham semidesnuda y diversos grupos de chats de Telegram en los que estaban dados de alta otros miembros de la cúpula" del partido. "La vida íntima y personalísima de Dina Bousselham se vio completamente expuesta a quien no deseaba", recoge la sentencia.
El tribunal rechaza la tesis de Villarejo
Durante el juicio, Villarejo intentó defenderse reconociendo que los periodistas de Interviú le entregaron los archivos, pero asegurando haberlos mirado de forma "rápida" y "tangencial". "Lo único que me interesaba es si había algún tipo de financiación ilegal o algún acta de las reuniones de ETA con el servicio secreto cubano y venezolano. Al ver que era todo marujeo, no le presté mayor atención", declaró.
El tribunal rechaza ese argumento. Los magistrados señalan que Villarejo se encontraba en activo en la Policía en aquella época, pero "no tenía encomendada ninguna función en su ámbito policial relacionada con la formación política ni relativa a alguno de sus integrantes". En su lugar, "se valió de las funciones que desarrollaba relacionadas con inteligencia policial, manejo de fuentes y captación de información para acceder, sin mediar investigación policial o judicial alguna, a informaciones facilitadas por periodistas sin contar con la anuencia de quien procedía la misma, suministrándola a otros profesionales del periodismo que las publicaban".
El director y subdirector de Interviú, Alberto Pozas y Luis Rendueles, quedaron finalmente fuera del procedimiento después de que las acusaciones ejercidas por Bousselham e Iglesias les otorgaran el perdón. Esta condena se suma a los 16 años de cárcel a los que Villarejo ya había sido sentenciado por varios proyectos de espionaje. El mismo tribunal que ha dictado esta sentencia está actualmente enjuiciando el caso Kitchen, por el espionaje urdido desde el Ministerio del Interior contra el extesorero del PP Luis Bárcenas entre 2013 y 2015.
