El expresidente del Gobierno y del Partido Popular Mariano Rajoy afirmó este miércoles que existe un “problema de calidad democrática” en España y alertó de que son “especialmente preocupantes los ataques al poder judicial”. Rajoy hizo estas declaraciones durante la presentación de su libro El arte de gobernar en Sevilla, en un acto en el que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ejerció de anfitrión.
El exjefe del Ejecutivo ironizó sobre la comparación entre ambas publicaciones, al señalar a Moreno: “No te preocupes porque tu libro es mucho mejor que el mío, aunque yo, como es el mío, tengo que hablar bien del mío también”. Rajoy explicó que en su obra recoge “algunas convicciones sobre cuestiones” que considera relevantes, junto a reflexiones surgidas de casi cuatro décadas de trayectoria política.
Entre los temas abordados en el libro, dedica uno de los capítulos a la democracia, definida como “el mejor sistema para ordenar la convivencia”. Rajoy insistió en que “no hay más alternativa a la democracia que la dictadura, y conviene no olvidarlo”, advirtiendo de lo que considera un deterioro en distintos países y, en su opinión, también en España.
En este contexto, sostuvo que “hoy existe en muchos lugares del mundo, España entre ellos, un problema de calidad democrática, producto de la irresponsabilidad de algunos”. Criticó la concepción de que “la democracia es votar y si ya te eligen puedes hacer lo que estimes oportuno y conveniente”, y defendió que los gobernantes deben respetar los principios democráticos una vez alcanzado el poder.
Rajoy subrayó que resultan “especialmente preocupantes los ataques al poder judicial” y denunció que “cuando así se actúa, se intenta tomar el poder judicial”. A su juicio, este comportamiento provoca que “la democracia pierde calidad, retrocede y quién sabe lo que puede venir después”. También advirtió sobre la importancia del papel del Parlamento, que consideró debilitado por su creciente sometimiento al Gobierno.
Críticas al Gobierno
En este sentido, calificó de “profundamente antidemocrático” lo que, a su juicio, sucede con la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado. Defendió que, si el Parlamento rechaza las cuentas de un Gobierno, “lo que procede, lo democrático, lo sensato, es disolver la cámara y convocar elecciones”. “Hay quien se cree que se puede ir al Congreso de los Diputados como si fuera a la playa”, añadió.
El expresidente también abordó la monarquía y el populismo. Sobre la Corona, sostuvo que los ciudadanos la perciben como símbolo de unidad y garantía de estabilidad, y recordó el papel de Juan Carlos I en la transición. Del Rey Felipe VI destacó su “serenidad”, “carácter”, “preparación” y “madurez”. Respecto al populismo, lo describió como uno de los mayores desafíos actuales y afirmó que puede adoptar distintas formas políticas, pero siempre con “extrema estupidez”. Recalcó que la peor señal de populismo es la falta de respeto a la ley y apeló al “moderantismo”, que atribuyó a Juanma Moreno, frente a “los que lo arreglan todo a gritos”.
