Una parte de las fuerzas a la izquierda del PSOE han escenificado este sábado un intento de relanzamiento político. Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar han presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid su nueva alianza con un mensaje claro: no “resignarse” y trabajar por la “unidad” ante las próximas elecciones generales. Son las formaciones que conformaron principalmente la papeleta de Sumar en 2023, excepto Podemos, que se marchó de la coalición al poco de arrancar la legislatura.
Más de 600 simpatizantes llenaron la sala, que tuvo que habilitar un espacio adicional para acoger a los asistentes. La confluencia llega tras una semana marcada por el debate abierto por el dirigente de ERC Gabriel Rufián sobre posibles “renuncias” y acuerdos entre izquierdas estatales y nacionalistas para evitar la fragmentación del voto en provincias.
La ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, reivindicó el trabajo de Yolanda Díaz, ausente del acto, y lanzó un mensaje integrador: “Aquí no sobra nadie. Necesitamos cada voz, cada átomo progresista en todos los espacios”. También animó a sacudirse el pesimismo: “No somos una taza de Mister Wonderful, pero tampoco le vamos a hacer el caldo gordo a la extrema derecha”.
El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, pidió “gestionar la realidad sin melancolía” y proclamó que el camino emprendido es “irreversible”. “El nuevo sentido común que se ha instalado esta semana está en la unidad” decía convencido de que “más organizaciones” se sumarán al proyecto.
Por su parte, el ministro de Cultura y miembro de los Comuns, Ernest Urtasun, advirtió que “no se ganan unas elecciones solo con la aritmética, sino con un proyecto político ganador”, subrayando la necesidad de gobernar “bien” lo que queda de legislatura y combatir a la extrema derecha con propuestas que conecten con la mayoría social.
La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, dejó abierta la puerta a acuerdos con izquierdas “federales, confederales, soberanistas” y defendió buscar fórmulas frente a “lo injusto de nuestro sistema electoral”. Rita Maestre insistió en que “pelearnos entre primos no nos va a ayudar” y habló de una alianza flexible que respete la autonomía territorial.
Del acto no salió ni marca, ni liderazgo, ni método para configurar listas. Sí hubo un eslogan con aire electoral: 'Un paso al frente', que por un momento pareció el nombre de una futura papeleta. Tampoco un programa cerrado. Lo escenificado es un compromiso político de unidad y el reconocimiento de que el contexto internacional, con una extrema derecha al alza, exige una respuesta cohesionada. El mensaje final fue de intentar contagiar optimismo: movilizar, ilusionar y “avanzar. Juntas. De la mano”.
