El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha defendido este jueves que el rey Juan Carlos I “debería volver” a España, pues tras la desclasificación de documentos del 23F, se ha “corroborado y confirmado” que tuvo “un papel destacadísimo en defensa de las libertades”. A su juicio, su regreso es “una cuestión casi de humanidad” y algo “razonable” y “sensato”, subrayando que “no tiene ninguna causa abierta”, si bien "con sus errores". Así, se ha pronunciado en la misma línea que Alberto Núñez Feijóo, insistiendo en que es "un octogenario" y que debería "volver a su casa, con su familia, y a pasar ya el ocaso de su vida aquí".
Horas antes, Moreno también dejó un mensaje pensado para el tablero postelectoral, aunque insistió en que no es el escenario que contempla ahora mismo en Andalucía. En una entrevista en la Cadena SER, el presidente de la Junta se declaró “partidario” de que, si hiciera falta, las negociaciones entre PP y Vox para conformar gobiernos autonómicos se hagan “en lo más cercano al terreno”, porque “la cercanía al territorio” aporta un mayor “nivel de conocimiento”, si bien “bajo el paraguas” del criterio que marque la dirección nacional. “Eso es así”, admitió, al tiempo que defendía ese equilibrio entre lo autonómico y lo estatal dentro de un partido “de carácter nacional”. Es decir, ha intentado referirse a su autonomía a partir de junio, cuando se celebrarán las elecciones, como ha insistido de nuevo esta jornada. Una situación que es diferente a la vivida en Extremadura, pues María Guardiola prácticamente está siendo tutelada por Feijóo para reconducir las relaciones con Vox.
En ese contexto, Moreno explicó que se ha leído el “documento interno” elaborado por el PP para “ordenar un poco esas relaciones” allí donde no haya mayorías suficientes, y lo calificó de “muy genérico”, aunque destacó que recoge “de manera clara” la referencia a la “violencia machista, con ese adjetivo”. Sobre esa línea, subrayó que en el PP tienen “una posición muy clara” y que se trata de “una de las grandes lacras que tenemos en España”, algo que “no solamente nos debe repugnar, sino que nos debe abochornar como sociedad”. Aun así, marcó distancias con Vox —“no somos lo mismo”— y avisó de que solo desde el “diálogo” se puede “encapsular lo que estamos de acuerdo” y apartar lo que separa para evitar “una repetición electoral que no desea absolutamente nadie”.
En la sesión parlamentaria, en los cara a cara con la oposición, volvió el pulso con el PSOE. Moreno trasladó a la oposición que “queda legislatura todavía, aunque algunos estén pensando en sus urgencias en las listas electorales”, describiendo a los grupos con los “nervios a flor de piel”. Y lanzó una advertencia: “Yo les pediría a los grupos de la Cámara un puntito de serenidad, otro puntito de sensatez y un tercer punto de utilidad”. El presidente cargó contra el “discurso de la crispación, de la confrontación y de la falta de la verdad” de los socialistas y defendió que su Ejecutivo seguirá “estando en primera línea en las emergencias y ahora en la primera línea en la recuperación” tras el temporal. “Qué diferencia el comportamiento de los andaluces con el comportamiento que se ve en esta Cámara”.
La portavoz socialista, María Márquez, replicó que Moreno no tiene “ninguna legitimidad para envolverse en la bandera de Andalucía” y le acusó de haber “destrozado” los servicios públicos. También le recordó que fue presidente “gracias” a Vox. Moreno contestó que está en el cargo por el “apoyo mayoritario de los ciudadanos de Andalucía” y preguntó “gracias a quién está sentado” Pedro Sánchez en La Moncloa. El presidente calificó de “gran error histórico” la decisión de la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, de no acudir al acto del 28F. “Faltar al Día de Andalucía (…) es un gran error histórico”, recordando que se rendirá homenaje a Adamuz por su respuesta al accidente ferroviario.
Tensión con Vox
El debate con Vox subió el tono en vísperas del 28F. Moreno acusó a la formación de querer “disolver la autonomía” y les preguntó directamente: “¿Ustedes quieren tener influencia en el poder para eliminar la autonomía de Andalucía, sí o no?”. Para el presidente, se trata de un “independentismo en versión inversa”. Defendió que el Estatuto ha permitido acercar decisiones a los ciudadanos y advirtió: “La mayoría de los andaluces no quiere que arriemos la blanquiverde y que disolvemos y cerremos este Parlamento”. El portavoz de Vox, Manuel Gavira, acusó al PP-A de caer en “el complejo separatista de la izquierda de Andalucía” y de librar una “guerra de que uno es más andaluz cuanto más competencias” reclame. “Yo soy gaditano, andaluz y español; no se líe usted”, dijo, cuestionando la gestión de las carreteras autonómicas
Por su parte, la portavoz de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, acusó a Moreno de “tapar la corrupción” al “firmar contratos con empresas de compañeros suyos del PP”. El presidente le respondió: “Cuando quiera hablar de corrupción, empiece por destapar toda la que llevamos sabiendo desde hace tres años del Gobierno de España”. Moreno puso el foco en el caso de Rafael Pineda y preguntó a Nieto: “¿Usted no dice nada? ¿Por qué?”. Y fue más allá: “No existe otro partido que tape más la corrupción que Sumar”. Además, confirmó que el Parlamento se disolverá en abril, reprochando a Nieto registrar iniciativas sabiendo que “va a decaer, no hay tiempo para plantearla”.
Con José Ignacio García, de Adelante Andalucía, el debate giró en torno al bienestar emocional juvenil, ya que la formación ha propuesto una ley sobre este tema. García denunció que la espera media para un psicólogo es de 48 días y acusó al Gobierno andaluz de ser “un gobierno del postureo”. “De buenas palabras y de postureo no se come, señor Moreno Bonilla”. Moreno anunció que en marzo se firmará un nuevo protocolo de prevención del suicidio con tres consejerías implicadas y defendió que “no partimos de cero”. Reconoció que “vamos detrás de la demanda”, pero destacó el refuerzo de orientadores y enfermeras escolares y la inversión en salud mental.
