elecciones generales

El agua de la piscina de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno llega a la conclusión de que adelantando las elecciones y hacerlo ya tiene una opción de revertir las encuestas precisamente avanzando en temas como la vivienda o Ceuta

  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciando el adelanto electoral.

Como dirían las crónicas de la lotería de Navidad, el gordo fue tempranero. Pasaban, nada, apenas un par de minutos de las nueve –la hora a la que, hay que recordar, comienza también el popular sorteo–, cuando el presidente Sánchez anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. En realidad, este ‘sorteo’ estaba ‘amañado’: solo había uno, un motivo, que justificara que el presidente anulara su agenda del lunes –haberlo hecho durante el fin de semana hubiera sido una pista muy clara– y así fue.

Es evidente que los medios de comunicación tienen que introducir “tensión”, les interesa que haya “tensión”, como aquel off entre Rodríguez Zapatero e Iñaki Gabilondo, pero si tras lo ocurrido el viernes con la caída de los dos reales decretos sobre vivienda y el tono plebiscitario que se dio a la votación y la apertura de un período de reflexión el fin de semana, te dicen que a las nueve del lunes comparece el presidente del Gobierno ya sabes lo que es. Eso que se da en llamar blanco y en botella.

Por eso hay que ir a los detalles. El primero y más evidente: el presidente estima que la piscina tiene agua (otra cosa es que esté limpia, cubra mucho, etc). Ha hablado con algunas personas de su absoluta confianza –probablemente, políticos, los justos– y, si tenía alguna duda, han terminado de convencerle de que tiene ante sí una ventana, una oportunidad de revertir la situación. Hasta donde sabe este cronista, en el partido se barajaba la posibilidad de un adelanto electoral meramente técnico, es decir, que las elecciones fueran en febrero o mediados de marzo, algo así, pero antes de las municipales de mayo, no después. Pero el estallido (de la crisis) de la vivienda lo ha cambiado todo en cuanto a fechas y puede, puede –si no, no habría adelanto– que también los resultados previstos.

Un fin de semana de opiniones... y datos

En este sentido –vamos a bromear un momento– una de las personas a las que seguro que ha llamado el presidente Sánchez ha sido a José Félix Tezanos, el director del CIS, para que le diga cuales son los resultados reales de las encuestas que realiza mes tras mes antes de pasar por su cocina. Seguro. El CIS, que tiene todo para hacer unas encuestas impecables, es la única que mes tras mes da ventaja a los socialistas, el último barómetro, el de septiembre (con las crisis de Ceuta en plena ebullición), de 5,5 puntos, los que van del 31% de intención de voto para el PSOE y el 25% para el PP.

Una vez conocido ‘qué significa’ tener 5,5 puntos de ventaja en la encuesta oficial, que viene a ser (casi) exactamente lo mismo, pero al revés, que dan todas las encuestas de los medios de comunicación (para no aburrir vamos a recoger los datos de un medio nada sospechoso, como la Sexta, cuyo último barómetro da 33,7% frente 26,8% a favor de los populares), tabuladas las miles de microencuestas que se han hecho con urgencia durante el fin de semana y escuchadas ocho o diez opiniones (no creo que más), el presidente se ha decidido a adelantar las elecciones.

Vivienda, Ceuta y corrupción

Si la actualidad, en lo que al Gobierno, el PSOE y el propio presidente Sánchez respecta, viene marcada por la vivienda, Ceuta y los casos de corrupción, es evidente que hay –o el partido entiende que hay, ahora mismo tanto da– una posibilidad de dar la vuelta, si no a la realidad, sí al menos al relato. Vamos a verlo por partes.

En cuanto a la vivienda, el PSOE aspira a demostrar que va totalmente en serio con el tema de la vivienda  –independientemente de lo que cada uno piense de las medidas y del momento en que plantean– volviendo a llevar al Congreso los dos decretos ley que decayeron, utilizando el truqui de que es perfectamente legal, aunque se hayan disuelto las Cámaras, de hacerlo en la comisión permanente. Así es y así parece que va a ser. Con su actual composición y si nos atenemos a los votos del viernes, el primero podría salir adelante, el segundo, no, eso sí, siempre que los grupos representados mantuvieran el voto, hay que insistir, que no hay que descartar nada por parte de Junts después de la que le ha caído el fin de semana. El PSOE, pese a llevar ocho años en el Gobierno y haber hecho entre poco y nada en el tema de la vivienda, estima que ahora, a partir del ‘caso Maricarmen’ se juega en el terreno de los sentimientos y ahí siempre va a ganar al PP.

Si hablamos de Ceuta, el Gobierno sigue avanzando en su plan, nunca dicho en estos términos, de acabar devolviendo a los migrantes (de la avalancha) que permanecen en la ciudad autónoma por puro aburrimiento. Durante el fin de semana volvieron a Marruecos cerca de mil de los que han sido removidos de la playa del Trampolín, agotados (tanto en lo físico como en lo económico y con poca gana de ser filiados) dos meses después. Es decir, aquí también hay una posibilidad cierta de presentarse a finales de noviembre con otro relato: bien, es cierto que no se ha resuelto el problema, pero se ha encauzado sin necesidad de adoptar medidas excepcionales (en cualquier caso, en este tema concreto habrá que ver qué repercusiones tiene el viaje de Felipe VI el día 13 a Ceuta y el 14 a Melilla).

Por último, es un hecho que en período electoral todo lo relacionado con corrupción política se atempera, va más despacio… es como si la Justicia de manera tácita decidiera dar los menos titulares posibles durante dichas semanas. No quiere decir que no se siga trabajando, claro, es más bien ‘tiempo habrá’.

Pues ahí están los tres grandes temas del debate nacional suavizados para los socialistas… Claro, también está el regreso de Puigdemont, la llegada del frío y el precio del gas, el de los carburantes en general, la inflación, la ultraderecha, el tono bronco en el que se va a desarrollar la campaña –el propio presidente ya ha dicho hoy mismo, tras el pistoletazo electoral que durante la legislatura ha tenido “la peor oposición” de toda la Democracia–, pero todo esto, amigas y amigos, ya es solo política…                           

Como dirían las crónicas de la lotería de Navidad, el gordo fue tempranero. Pasaban, nada, apenas un par de minutos de las nueve –la hora a la que, hay que recordar, comienza también el popular sorteo–, cuando el presidente Sánchez anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. En realidad, este ‘sorteo’ estaba ‘amañado’: solo había uno, un motivo, que justificara que el presidente anulara su agenda del lunes –haberlo hecho durante el fin de semana hubiera sido una pista muy clara– y así fue.

Es evidente que los medios de comunicación tienen que introducir “tensión”, les interesa que haya “tensión”, como aquel off entre Rodríguez Zapatero e Iñaki Gabilondo, pero si tras lo ocurrido el viernes con la caída de los dos reales decretos sobre vivienda y el tono plebiscitario que se dio a la votación y la apertura de un período de reflexión el fin de semana, te dicen que a las nueve del lunes comparece el presidente del Gobierno ya sabes lo que es. Eso que se da en llamar blanco y en botella.

Por eso hay que ir a los detalles. El primero y más evidente: el presidente estima que la piscina tiene agua (otra cosa es que esté limpia, cubra mucho, etc). Ha hablado con algunas personas de su absoluta confianza –probablemente, políticos, los justos– y, si tenía alguna duda, han terminado de convencerle de que tiene ante sí una ventana, una oportunidad de revertir la situación. Hasta donde sabe este cronista, en el partido se barajaba la posibilidad de un adelanto electoral meramente técnico, es decir, que las elecciones fueran en febrero o mediados de marzo, algo así, pero antes de las municipales de mayo, no después. Pero el estallido (de la crisis) de la vivienda lo ha cambiado todo en cuanto a fechas y puede, puede –si no, no habría adelanto– que también los resultados previstos.

Un fin de semana de opiniones... y datos

En este sentido –vamos a bromear un momento– una de las personas a las que seguro que ha llamado el presidente Sánchez ha sido a José Félix Tezanos, el director del CIS, para que le diga cuales son los resultados reales de las encuestas que realiza mes tras mes antes de pasar por su cocina. Seguro. El CIS, que tiene todo para hacer unas encuestas impecables, es la única que mes tras mes da ventaja a los socialistas, el último barómetro, el de septiembre (con las crisis de Ceuta en plena ebullición), de 5,5 puntos, los que van del 31% de intención de voto para el PSOE y el 25% para el PP.

Una vez conocido ‘qué significa’ tener 5,5 puntos de ventaja en la encuesta oficial, que viene a ser (casi) exactamente lo mismo, pero al revés, que dan todas las encuestas de los medios de comunicación (para no aburrir vamos a recoger los datos de un medio nada sospechoso, como la Sexta, cuyo último barómetro da 33,7% frente 26,8% a favor de los populares), tabuladas las miles de microencuestas que se han hecho con urgencia durante el fin de semana y escuchadas ocho o diez opiniones (no creo que más), el presidente se ha decidido a adelantar las elecciones.

Vivienda, Ceuta y corrupción

Si la actualidad, en lo que al Gobierno, el PSOE y el propio presidente Sánchez respecta, viene marcada por la vivienda, Ceuta y los casos de corrupción, es evidente que hay –o el partido entiende que hay, ahora mismo tanto da– una posibilidad de dar la vuelta, si no a la realidad, sí al menos al relato. Vamos a verlo por partes.

En cuanto a la vivienda, el PSOE aspira a demostrar que va totalmente en serio con el tema de la vivienda  –independientemente de lo que cada uno piense de las medidas y del momento en que plantean– volviendo a llevar al Congreso los dos decretos ley que decayeron, utilizando el truqui de que es perfectamente legal, aunque se hayan disuelto las Cámaras, de hacerlo en la comisión permanente. Así es y así parece que va a ser. Con su actual composición y si nos atenemos a los votos del viernes, el primero podría salir adelante, el segundo, no, eso sí, siempre que los grupos representados mantuvieran el voto, hay que insistir, que no hay que descartar nada por parte de Junts después de la que le ha caído el fin de semana. El PSOE, pese a llevar ocho años en el Gobierno y haber hecho entre poco y nada en el tema de la vivienda, estima que ahora, a partir del ‘caso Maricarmen’ se juega en el terreno de los sentimientos y ahí siempre va a ganar al PP.

Si hablamos de Ceuta, el Gobierno sigue avanzando en su plan, nunca dicho en estos términos, de acabar devolviendo a los migrantes (de la avalancha) que permanecen en la ciudad autónoma por puro aburrimiento. Durante el fin de semana volvieron a Marruecos cerca de mil de los que han sido removidos de la playa del Trampolín, agotados (tanto en lo físico como en lo económico y con poca gana de ser filiados) dos meses después. Es decir, aquí también hay una posibilidad cierta de presentarse a finales de noviembre con otro relato: bien, es cierto que no se ha resuelto el problema, pero se ha encauzado sin necesidad de adoptar medidas excepcionales (en cualquier caso, en este tema concreto habrá que ver qué repercusiones tiene el viaje de Felipe VI el día 13 a Ceuta y el 14 a Melilla).

Por último, es un hecho que en período electoral todo lo relacionado con corrupción política se atempera, va más despacio… es como si la Justicia de manera tácita decidiera dar los menos titulares posibles durante dichas semanas. No quiere decir que no se siga trabajando, claro, es más bien ‘tiempo habrá’.

Pues ahí están los tres grandes temas del debate nacional suavizados para los socialistas… Claro, también está el regreso de Puigdemont, la llegada del frío y el precio del gas, el de los carburantes en general, la inflación, la ultraderecha, el tono bronco en el que se va a desarrollar la campaña –el propio presidente ya ha dicho hoy mismo, tras el pistoletazo electoral que durante la legislatura ha tenido “la peor oposición” de toda la Democracia–, pero todo esto, amigas y amigos, ya es solo política…                           

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