La retirada de carteles electorales en las calles de Sevilla ha desatado una fuerte controversia política en plena campaña electoral. Lo que el Ayuntamiento presenta como una actuación técnica motivada por razones de seguridad ha derivado en un choque abierto entre el consistorio, gobernado por el PP, e IU y el PSOE, que acusan a los operarios municipales de haber retirado propaganda de la izquierda en espacios que les habían sido asignados oficialmente por la Junta Electoral de Zona.
El primero en alzar la voz fue el portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento hispalense, Ismael Sánchez, quien denunció que el Ayuntamiento había ordenado retirar publicidad electoral de Por Andalucía colocada en farolas. La denuncia no quedó en una queja genérica: Sánchez señaló casos concretos y documentados. "Estamos ante un hecho gravísimo, impropio de una institución democrática. El alcalde no puede utilizar los medios municipales para intervenir en la campaña electoral", afirmó el portavoz de IU.
Farolas asignadas, acta firmada y carteles retirados
Uno de los episodios más documentados tuvo lugar en la calle Resolana, donde Por Andalucía tiene asignadas diez farolas recogidas en el acta del Área de Hacienda, firmada por los representantes de todas las candidaturas. Según Sánchez, los carteles fueron retirados pese a que la formación dispone del acta que acredita su derecho a usar esos espacios. IU también detectó retiradas similares en la calle Teatinos y en otras ubicaciones de la ciudad.
Tras la denuncia de IU, el PSOE de Andalucía se sumó a las críticas. El secretario adjunto de Organización, Alejandro Moyano, anunció que la situación será denunciada formalmente y no escatimó en contundencia: "De vergüenza. El PP, pillado eliminando al rival político a golpe de radial, en farolas asignadas y con permiso de la Junta Electoral. Es antidemocrático. Sevilla no es vuestro cortijo. La democracia también se defiende en cada farola", escribió Moyano, apelando a actuar ante lo que considera una vulneración de las reglas del juego electoral.
La versión del Ayuntamiento: seguridad y afectación a todos los partidos
La versión del Ayuntamiento de Sevilla es radicalmente distinta. El consistorio niega que la orden partiera en ningún momento del alcalde y defiende que los operarios municipales actuaron sobre carteles que suponían un riesgo para los viandantes por la forma en que estaban instalados o porque se encontraban en lugares no autorizados.
El Ayuntamiento, que explicó los motivos técnicos a través de un hilo en sus redes sociales, detalló que la inspección del servicio de Alumbrado Público detectó banderolas que comprometían la solidez estructural de los soportes y sus pernos de anclaje. Entre las irregularidades señaladas: banderolas instaladas sin autorización, sin las obligadas gomas de protección en los herrajes, de tipo doble —expresamente prohibidas por duplicar los esfuerzos mecánicos sobre el soporte— y algunas fijadas directamente con bridas, también vetadas por la normativa.
Además, el consistorio subraya que para instalar cualquier banderola en un soporte de alumbrado público es imprescindible contar con autorización del servicio de Alumbrado Público y documentación técnica que acredite la solidez estructural del conjunto. La Junta Electoral de Zona habilita unos espacios electorales específicos, y es en esos espacios, y solo en ellos, donde los partidos deben solicitar sus permisos, según recuerda el Ayuntamiento.
Un argumento central del consistorio para rebatir las acusaciones es que la retirada afectó a todos los partidos políticos sin distinción, incluido el propio PP. El PP de Sevilla cerró filas con el Ayuntamiento y respondió directamente a IU: "Han retirado de todos los partidos, PP incluido. No difunda acusaciones que no tienen nada que ver, por favor". Con la denuncia formal ya anunciada por el PSOE, la polémica llega ahora a la Junta Electoral, que deberá dirimir si la actuación municipal se ajustó a derecho o supuso una injerencia en el proceso electoral.





