A poco más de mes y medio de las elecciones del 17 de mayo, el PSOE andaluz busca una fórmula para acercarse al votante andaluz en el último tramo. Movilizar al electorado, que se cifra en medio millón de personas que podrían quedarse en casa a pesar de ser antiguos votantes o actuales progresistas desencantados. Ya en 2023, tras unas malas municipales, Pedro Sánchez adelantó las generales y se llevó el gato al agua, contra pronóstico, y contra lo que los españoles habían votado en aquellas elecciones locales y autonómicas en el mes de mayo. Un plus de última hora, de último tramo de campaña.
Para ello, en Andalucía se va a diseñar un "desembarco" de ministros y dirigentes para arropar a María Jesús Montero, según fuentes socialistas explicaban a EFE. Eso, a pesar de que para muchos dirigentes andaluces el primer desembarco mediático, el de Óscar Puente en redes sociales, no llegó a sentar bien y no se vio excesivamente productivo para movilizar. A pesar de que Pedro Sánchez no está en su mejor momento, el hecho de que diera la vuelta a las encuestas y mejorara los resultados en 2023 en cada territorio, incluyendo Andalucía, para aquellas generales, da alas a esa idea de nacionalizar la campaña.
Una campaña que arrancará oficialmente el 1 de mayo pero que ya está en marcha. El PSOE va a buscar la "mayoría social" frente a las del PP, que, según fuentes socialistas, “solo benefician a unos pocos”. Un referéndum por la sanidad, ha dicho públicamente Montero repetidamente, frente a la campaña de Juanma Moreno, que se va a basar en "yo o el caos" del voto fragmentado, en busca de la absoluta frente a un Vox que podría colocar a Manuel Gavira de vicepresidente.
Desde la candidatura socialista insisten en que la campaña será el momento de comparar políticas. No solo en Andalucía, también en otras comunidades donde gobierna el PP, en un contexto marcado por las negociaciones de los populares con Vox en regiones como Extremadura, Aragón y Castilla y León. Eso puede beneficiar al PSOE, aunque en realidad, también puede hacerle el trabajo al PP.
En el PSOE hablan de medio millón -otros dicen 40.000- votos que que se pueden recuperar en este tramo. ¿Lo haría a costa del PP? Más bien, de la abstención. Aunque hay un votante que para sumar con el PSOE le resta el voto a otras candidaturas. Un éxito del PSOE menor, pírrico, sería crecer solo a costa de las fuerzas de izquierda, a las que necesita para gobernar o para complicarle la legislatura a Juanma Moreno. Por ejemplo, si las izquierdas tienen más que el PP en solitario, Vox no valdría como socio más que para votar sí y no abstenerse en los plenos.
El votante socialista
Para que se dé ese escenario, el crecimiento respecto a 2022 debe llegar de esa abstención. ¿Dónde está el techo? A principios de siglo, de hecho, más de dos millones de andaluces votaron al PSOE. Durante sus años de hegemonía, entre 2004 y 2008, los socialistas superaban con holgura los 2,1 millones de votos en las elecciones autonómicas. En 2022 el partido se desplomó hasta los 883.707 apoyos, marcando un mínimo histórico en autonómicas. La caída total supera el 1,2 millones de votos, pero si se toma como referencia 2012 —ya en pleno desgaste— el descenso es de unos 640.000. Más tarde llegaría la entrada de nuevos colores políticos, lo que redujo el bipartidismo.
En 2015, Susana Díaz pudo gobernar en minoría obteniendo 1,4 millones de votos. En 2018, apenas superó el millón, dejándose 400.000 papeletas y permitiendo, con la inesperada entrada de Vox con fuerza, la llegada del cambio político. Hoy en la derecha hay dos representantes, PP y Vox. La heterogeneidad está en la izquierda -dos o tres papeletas a la izquierda del PSOE, aún sin saberse-.
Pero hay un dato que cambia la lectura. En las elecciones generales de verano 2023, el PSOE obtiene en Andalucía 1,45 millones de votos, muy por encima de los 883.000 de las autonómicas. La diferencia supera los 570.000 apoyos. Esos son los votos adscritos a Pedro Sánchez, aunque no solo a él. En mayo de 2023, en las municipales, el PSOE logró 1,3 millones de votos, medio millón más que en las autonómicas de Espadas. Es evidente, y lo dicen los números, que buena parte del votante del PSOE quiere castigar lo que no ha gustado de los años en Andalucía.
Ahí está el reto. Más que ampliar base, el PSOE necesita reactivar la que ya tiene, solo que no para las elecciones autonómicas. No es que el PSOE tenga la victoria a tiro, los barómetros son tozudos y Juanma Moreno sigue muy fuerte. Pero en estos cálculos vienen a vislumbrar en el PSOE que puede haber partido. Eso sí, hay cálculos importantes en manos de las formaciones que hablan de que el suelo del PSOE con Montero incluso podría ser mayor. Los últimos Centra, el llamado CIS andaluz, apuntan a ello. Es una incógnita hasta que no empiece el reguero de encuestas y vea si el desembarco de esta semana de Montero, y el de los ministros o Sánchez en las próximas, puede revertir la tendencia.
