La agonía de Canal Sur: jefes a dedo, control político y audiencias por los suelos

Susana Díaz en una entrevista con la periodista Mabel Mata.

A las 19:30 horas del 27 de febrero de 1989 se inició un sueño perseguido por muchos andaluces y andaluzas, con el que se pretendía crear un relato mediático de lo andaluz, prestigiar y dignificar las hablas andaluzas e impulsar la industria audiovisual y la cultura andaluzas como hecho identitario y sector económico. Aquel lunes invernal, víspera del Día de Andalucía, salió en pantalla José Rodríguez de la Borbolla, presidente de la Junta, para inaugurar institucionalmente un medio que se ha ido convertido en una empresa oscura y poco transparente que funciona como herramienta de propaganda del PSOE-A.

La televisión pública de los andaluces y andaluzas quedaba inaugurada. Las figuras más destacadas de la cultura andaluza acompañaron con entusiasmo el nacimiento de la Radio y Televisión de Andalucía (RTVA): Rafael Alberti, Lola Flores, Joaquín Sabina, Caballero Bonald, Antonio Muñoz Molina, Marifé de Triana o Miguel Ríos dieron su calurosa bienvenida al nuevo medio.

Era la Andalucía de un PSOE hegemónico donde llovían los millones, soñaba con viajar en AVE e inauguraba autovías y circunvalaciones para la preparación de la Expo 92, el gran evento, junto con las Olimpiadas de Barcelona, con el que el felipismo quería presentar al mundo el milagro desarrollista de la modernidad española. Cientos de jóvenes periodistas y técnicos del audiovisual andaluces y de otros lugares de España se venían a Andalucía a poner en marcha el sueño de un gran medio audiovisual en andaluz.

Andalucía, por primera vez, tenía un medio que la contara y proyectara hacia el exterior. Los niveles de audiencia llegaron a superar el 24,4% de share en 1990, muy lejos de los paupérrimos datos actuales. Un ejército de periodistas, productores, realizadores y cámaras, de juventud insultante y cualificación profesional indudable, lo daban todo por la recién nacida y mimada televisión pública de los andaluces. Pocos años después nacerían Canal Sur Radio, Canal Fiesta, Radio Andalucía Información, Canal Sur 2 y Flamenco Radio. La RTVA se convertía en una de las mayores empresas de Andalucía con casi 1.800 profesionales en plantilla y en el eje dinamizador de la industria audovisual andaluza.

Llegó la crisis y se cerró Canal Sur 2, se despidieron a cientos de profesionales, se redujo el presupuesto hasta casi la mitad y las productoras creadas por las grandes figuras de la comunicación, que le cobraban a Canal Sur facturas por el doble del precio real de sus programas, echaron el cierre. De aquellos días gloriosos casi no queda nada, salvo las deudas, aquellos jóvenes profesionales que hoy están entrados en años y viven en un ambiente laboral de desmotivación con una RTVA al servicio del PSOE, que tiene a un comisionado político al frente de las redacciones de informativos para controlar al milímetro qué temas son noticias y cuáles no.

Manipulación informativa

El modo de manipulación informativa en Canal Sur es mucho más sibilino que en RTVE. En Canal Sur oficialmente no existe censura: “Hay mucha autocensura”, confiesa un trabajador de la casa que explica que “no nos dicen qué tenemos que decir, pero sí qué noticias tenemos que dar”.

Un grupo de jefes, elegidos a dedo por sus simpatías y obediencias al PSOE, decide cada mañana de qué se habla o de qué no en una reunión organizativa de la jornada en la que no participan los redactores. Los periodistas proponen temas, pero la dirección dispone. Así, entre la manifestación de 50.000 personas en Linares, el municipio con más parados de España que se ha desindustrializado a golpe de ERE’s, y una visita de un miembro de la Junta a la provincia de Jaén, el redactor va a cubrir al consejero o a la presidenta y a la manifestación irá un cámara pelado y mondado que  grabará unas imágenes que serán emitidas en el informativo de pasada, como si fuera un asunto menor.

En 2014, durante la crisis del cogobierno PSOE-IU a cuenta del desalojo de la Corrala Utopía, símbolo español del drama de los desahucios, faltaron las declaraciones de la titular de la consejería de Vivienda, a la que Susana Díaz le quitó las competencias. En aquellos informativos, tomados directamente por San Telmo a través de llamadas de teléfono del gabinete de Susana Díaz, no apareció ni una declaración de la consejera de Vivienda de IU, Elena Cortés. Este hecho se estudia en las facultades de Periodismo como ejemplo de manipulación de un medio público por el poder político durante una situación de crisis comunicativa.

“En la radio se han llegado a ocultar cortes de audio de Teresa Rodríguez, incluso hasta la insultan a voz en grito fuera de antena”, manifiesta una profesional de la casa que prefiere no desvelar su identidad por miedo a represalias. Tal es así que Teresa Rodríguez denunció ante el Defensor del Pueblo la omisión en Canal Sur Radio de su intervención en un pleno parlamentario de diciembre de 2017, en la que la líder política preguntó a la presidenta Susana Díaz sobre salud pública. En la crónica radiofónica, emitida a las 20 horas en el informativo conducido por la periodista Carmen Rodríguez, afín a la dirección, salieron todos los portavoces parlamentarios menos Teresa Rodríguez.

Nombramientos a dedo

Una de las quejas más repetidas desde los sindicatos es la ausencia de criterios profesionales, de mérito y capacidad para la selección de los jefes de sección y redactores jefes. Si bien es cierto que en Canal Sur no existe una redacción paralela con periodistas ajenos a la casa como en RTVE, no es menos cierto que la dirección nombra a dedo a los cargos intermedios encargados del tratamiento informativo diario. “Todos los jefes, sin excepción, forman parte del comisionado político del PSOE en el interior de la empresa”, dice un trabajador. “Si no eres cercano al PSOE, olvídate de estar en la sección de Política”, dice otra periodista crítica.

“Si eres presidente del Comité de Empresa ya sabes que nunca serás jefe de sección o redactor jefe”, apunta Joaquín Távora, de la sección de CCOO en la RTVA. “No existe un criterio transparente de selección basado en los años de experiencia, por ejemplo, el criterio es a dedo”, añade Távora.

Los profesionales críticos son arrinconados y castigados: a los peores horarios, a no promocionar y mediante un marcaje emocional que termina por enviarlos al psiquiatra por depresión y cuadros crónicos de ansiedad laboral. La dirección de la RTVA se niega a hacer público cuántas de las bajas laborales que se producen son por depresión, a pesar que los datos han sido solicitados en varias ocasiones por los sindicatos.

“Canal Sur Radio es insufrible”

“El ambiente de trabajo en Canal Sur Radio es insufrible, ha habido una dirección muy nociva durante estos años”, señala una profesional de la radio que este año ha estado de baja y en tratamiento psicológico por acoso laboral. La figura clave de este “ambiente insano” en la radio es Miguel Ángel Fernández, el director de la radio, conocido como ‘El Hombre’ entre la plantilla y temido por su autoritarismo y afición a la propaganda.

Fernández ha sido trasladado al centro territorial de Málaga recientemente: “En realidad lo han cesado, pero han hecho como que lo han trasladado porque admitirlo sería reconocer el amordazamiento al que están sometiendo a Canal Sur Radio”, relata un profesional crítico que asegura que la dirección “se pasea de programa en programa para mirar las escaletas de la radio y cambiarlas si no son de su agrado”. “El nivel de autocensura es brutal y como te pases de libre, te quitan de antena como a mí”, asegura una productora de Canal Sur Radio que lleva 25 años trabajando en la empresa pública.

Joaquín Durán, director de la RTVA.

Audiencias por los suelos

Los datos de audiencia de la RTVA son demoledores, a pesar de los grandes comunicados con los que la dirección de la empresa intenta ocultar el desmoronamiento de lo que un día fue un símbolo de orgullo de los andaluces. La última audiencia de Canal Sur TV del mes de junio, medida por la empresa Kantar Media, ha sido del 8%, un dato pésimo que sitúa a Canal Sur como la televisión con menos audiencia de las grandes autonómicas reunidas en la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicas (FORTA). La TV3 catalana obtuvo un 13,6% de share, un 9% la TVG gallega y un 8,2% la ETB del País Vasco.

La última oleada del EGM, que mide las audiencias radiofónicas, tampoco ha ido mucho mejor para los intereses de Canal Sur Radio, siendo la última de las radios generalistas en número de oyentes en Andalucía, con una cifra de 280.000 oyentes, muy lejos de los 390.000 oyentes de 2013 cuando miraba de tú a tú a la potente a la SER Andalucía. Mientras tanto, Joaquín Durán, el hombre de Susana Díaz en una  RTVA bloqueada desde 2013 para que no entren a su consejo de administración miembros de Podemos y Ciudadanos, presume de audiencia, de calidad y pluralismo informativo.

Aunque la realidad sea que ha llevado a la radio y televisión de los andaluces a las mayores de sus agonías, a sus peores niveles de audiencia, a un ejército de profesionales quemados y a un desprestigio social que la sitúan más cerca del difunto Canal Nou valenciano que de aquel sueño andaluz de tener un gran medio audiovisual para proyectar al mundo la imagen de una Andalucía moderna, vanguardista, orgullosa sí misma, amante de sus tradiciones y también del progreso, alegre, festiva, trabajadora y lejana a los clichés asociados a lo andaluz, que tan bien se exportan desde Canal Sur a través de Juan y Medio, el presentador estrella y mejor pagado de la RTVA.