El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que no permitirá que Rusia o China "ocupen Groenlandia" y que, por ese motivo, ha decidido "hacer algo" con la isla del Ártico. En declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, el mandatario insistió en que Washington actuará en ese territorio "les guste o no" a sus autoridades, al considerar que se encuentra en riesgo de ser conquistado por potencias rivales.
Trump sostuvo que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Según explicó, "alrededor de Groenlandia hay destructores rusos, hay destructores chinos y, además, hay submarinos rusos por todas partes". A su juicio, esta situación convierte a la isla, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, en un punto estratégico que requiere una intervención firme de Washington para evitar una mayor presencia de Rusia y China en la región.
El presidente estadounidense cuestionó además la soberanía danesa sobre la isla. Señaló que, aunque siente admiración por el país nórdico, "el hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra". Trump afirmó que su intención es alcanzar un acuerdo "por las buenas", pero advirtió que, si no fuera posible, Estados Unidos actuará "por las malas" con el fin de garantizar el control del territorio, descartando cualquier arreglo que no implique dominio estadounidense.
En sus declaraciones, Trump defendió que solo la propiedad directa permite una defensa efectiva. "Se defiende la propiedad, no se defienden los arrendamientos", sostuvo, insistiendo en que Estados Unidos debe asumir la responsabilidad de proteger Groenlandia. Al mismo tiempo, aseguró que esta postura no supone una contradicción con su apoyo a la OTAN y afirmó que él "salvó a la OTAN", señalando que sin su actuación "ahora mismo no tendrían OTAN".
Estados Unidos no renuncia a una intervención militar
Durante la última semana, altos cargos de su Gobierno, como el subjefe de Gabinete, Stephen Miller, y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no descartaron que Estados Unidos pudiera recurrir a las fuerzas armadas para anexionar la isla. Las autoridades groenlandesas reiteraron que el territorio "no está en venta" y rechazaron públicamente cualquier iniciativa de compra o anexión. El asunto ha regresado al centro del debate internacional tras la captura en Caracas del presidente venezolano Nicolás Maduro y el anuncio de Washington de que gobernará Venezuela, un movimiento que ha intensificado el escrutinio sobre la política exterior del Gobierno estadounidense.
El vicepresidente, JD Vance, trató de rebajar la tensión al afirmar que no debe darse por segura una intervención militar en Groenlandia. Sin embargo, advirtió que, si Europa "no se toma en serio la seguridad de ese territorio", Estados Unidos "tendrá que tomar medidas al respecto". En paralelo, el senador Marco Rubio anunció que se reunirá la próxima semana con diplomáticos daneses para abordar la situación y evaluar los posibles pasos que puedan tomarse en adelante.


