Donald Trump, en su arrrebatada megalomanía, ha vuelto a encender la mecha este pasado lunes. El presidente de Estados Unidos ha afirmado en una comparecencia de prensa en la Casa Blanca que sería "un gran honor" para él hacerse con el control de Cuba, en medio de una escalada de tensiones entre ambos países provocada por el bloqueo energético que Washington impuso a la isla en enero pasado.
"Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella", ha afirmado el mandatario republicano, que plantea el abordaje una vez que mengue la escalada bélica en Oriente Medio.
No es la primera vez que Trump lanza este tipo de amenazas. En las últimas semanas, el presidente estadounidense ha repetido en varias ocasiones su intención de tomar el control de la isla, ya sea de forma "amistosa" u hostil, y ha asegurado que el Gobierno de La Habana "caerá muy pronto" porque el país "está en ruinas".
Este pasado lunes, en su comparecencia ante la prensa, describió Cuba como "una nación fracasada" que "no tiene dinero, no tiene petróleo, no tiene nada", aunque añadió con tono llamativo: "Tienen buena tierra. Tienen paisajes bonitos. Es una isla hermosa". El republicano también presumió de tener amigos cubanos que se hicieron millonarios en Estados Unidos.
EEUU exige la dimisión de Díaz-Canel
Mientras Trump lanzaba sus declaraciones desde la Casa Blanca, The New York Times publicaba una información de mayor calado diplomático: la Administración estadounidense ha planteado en los contactos entre funcionarios de ambos países la posibilidad de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, abandone el poder como condición para avanzar en un eventual acuerdo. Según dos funcionarios citados bajo anonimato por el diario, los representantes de Washington han indicado a los negociadores cubanos que Díaz-Canel debería dimitir, aunque han dejado en manos de las autoridades de la isla los pasos a seguir a partir de ese punto.
La propuesta, según el rotativo estadounidense, implicaría apartar a Díaz-Canel del poder pero no necesariamente modificar la estructura del sistema político cubano. Algunos funcionarios de EE.UU. consideran que su salida podría allanar el camino a cambios económicos estructurales que, en su opinión, el actual presidente cubano difícilmente respaldaría. Por su parte, Washington ha aclarado que, por ahora, no presiona para que se tomen medidas contra miembros de la familia de Fidel Castro, que siguen siendo figuras influyentes dentro del aparato de poder del país.
La semana pasada, el propio Díaz-Canel confirmó que Cuba y Estados Unidos mantienen conversaciones para "buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos", algo que Trump ya había adelantado pero que la isla había negado hasta ese momento.
El pasado viernes, el presidente cubano también reconoció que no se había entregado petróleo a la isla en los últimos tres meses y que el impacto del bloqueo es "tremendo". "Se manifiesta de la forma más brutal en estos problemas energéticos. Esto causa angustia entre la población", dijo.
Cuba arranca la semana con su sexto apagón nacional en 18 meses
La gravedad de la situación en la isla queda reflejada con crudeza en un dato: este pasado lunes, Cuba inició la semana con un nuevo apagón nacional, el sexto en los últimos 18 meses, según informó el operador eléctrico estatal, que señaló que se están ejecutando labores para restablecer el suministro en todo el país. Se trata además del primer gran colapso eléctrico total desde que EE.UU. cerró el suministro de petróleo a la isla, que cuenta con aproximadamente 10 millones de habitantes.
La crisis energética que atraviesa Cuba desde 2024 se ha agravado de forma dramática en los últimos tres meses con el bloqueo petrolero impuesto por Washington, que está paralizando la economía y disparando el malestar social. La escasez de combustible ha llevado los precios a niveles inimaginables: en el mercado no oficial, la gasolina puede llegar a costar hasta 9 dólares por litro, lo que significa que llenar el depósito de un coche puede superar los 300 dólares, una cifra que excede lo que la mayoría de los cubanos gana en un año entero.
Las consecuencias del bloqueo se extienden mucho más allá de los cortes de luz. Muchos hospitales han recortado servicios, la falta de camiones de basura operativos ha provocado que los residuos se acumulen en barrios enteros, y el turismo ha caído de forma drástica.
Ante la magnitud de la crisis, el Gobierno cubano ha anunciado medidas de emergencia que incluyen la reducción del horario escolar, el aplazamiento de grandes eventos deportivos y culturales y el recorte de los servicios de transporte, mientras la presión de Washington sobre La Habana no muestra señales de aflojar. Al contrario.
