El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que no habrá elecciones en Venezuela a corto plazo. Su Administración, según ha explicado, tutelará el país mientras se reconstruye el sector petrolero, un proceso que estima en 18 meses. Durante ese periodo, un grupo de asesores de seguridad nacional coordinará la gestión, aunque Trump ha dejado claro quién asumirá la responsabilidad última: "Yo".
En una entrevista con NBC, Trump ha detallado que las elecciones están “descartadas por completo” en un futuro próximo. “Tenemos que arreglar el país primero. No se pueden celebrar elecciones. Ni siquiera hay manera de que la gente pueda votar”, ha afirmado. También ha rechazado imponer un gobierno liderado por la oposición, negando que su decisión esté relacionada con María Corina Machado, pese a informaciones publicadas en medios estadounidenses.
La prioridad absoluta, según Trump, es la restauración del sector petrolero venezolano, que considera el motor económico del país. Ha reconocido que será necesaria una inversión de miles de millones de dólares, que asumirán en gran parte las petroleras estadounidenses, con posible apoyo del Gobierno. “Va a costar un montón de dinero”, ha señalado.
El mandatario ha confirmado que cuatro altos cargos supervisarán esta tutela: el secretario de Estado, Marco Rubio; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; el consejero Stephen Miller y el vicepresidente J.D. Vance. Aun así, ha insistido en que la última palabra será suya.
Trump ha defendido la legalidad de la operación frente a las críticas por no haber solicitado autorización al Congreso, asegurando que contaba con su respaldo. Además, ha elogiado el operativo en varios actos públicos, calificándolo de “brillante” y asegurando que “nadie podría haberlo desarrollado” como Estados Unidos.
"Ha matado a millones de personas. Tortura gente. Tiene una cámara de tortura en medio de Caracas que van a cerrar ahora". Ha descrito a Maduro como “un hombre violento” y ha presumido del despliegue militar, subrayando que no hubo bajas en su bando, aunque reconoció que “muchos” murieron en el otro lado.
La reacción española y europea
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a mandar un mensaje en el que critica abiertamente a Donald Trump por su injerencia en Venezuela, lo cual “sienta un precedente muy peligroso” en el escenario internacional. El socialista ha recordado que su Gobierno nunca reconoció a la administración de Nicolás Maduro porque “infringió las reglas” y porque su elección fue “ilegítima”. Pero en esa misma línea ha lamentado la falta de legitimidad para una acción militar en suelo extranjero como ha perpetrado Donald Trump: "Es ilegal a todas luces y su único objetivo parece no ser otro que cambiar el Ejecutivo de un país para apropiarse de sus recursos naturales".
Y todo cuando hace apenas unas horas Sánchez ha sido uno de los firmantes de la misiva en favor de Dinamarca y su soberanía sobre Groenlandia. "No nos vamos a callar ante violaciones que se están produciendo y, por tanto, España no va a ser cómplice de tal atropello".
Sobre la respuesta europea, menos contundente que la española, Sánchez ha reconocido que “hemos ido más allá que otros países europeos”, aunque ha recordado que el compromiso con el orden internacional basado en reglas y derechos humanos “caracteriza a Europa”. En paralelo, ha reiterado su disposición a mediar en el conflicto venezolano: “Se tiene que abrir un futuro de diálogo de los venezolanos. Nos abrimos a hablar con las distintas partes porque el objetivo merece la pena”.
