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Tiene 19 años y factura más de 700.000 euros con un invento en el sótano de sus padres que fabrica en impresoras 3D

Mike Satterlee comenzó su aventura empresarial en el sótano de sus padres y ahora dispone de 160 impresoras 3D para fabricar productos que se han convertido en un fenómeno viral

  • Tiene 19 años y factura más de 700.000 euros con un invento en el sótano de sus padres que fabrica en impresoras 3D. -

Mientras muchos jóvenes de su edad comienzan sus estudios universitarios, Mike Satterlee, un estadounidense de 19 años, ya está al frente de una empresa que mueve cientos de miles de euros. Su historia comenzó en el sótano de la casa de sus padres, con una impresora 3D que compró gracias a sus ahorros. Lo que empezó como una afición terminó convirtiéndose en un negocio que superó los 700.000 euros en ventas durante 2025.

Detrás de su éxito hay un producto bastante peculiar: CruiseCup, un accesorio para latas que comenzó a despertar un enorme interés en las redes sociales. El dispositivo, al que su creador bautizó como "recargador táctico", permite introducir nuevas latas por la parte superior o inferior sin necesidad de retirar la bebida que queda en su interior.

Una publicación mostrando su funcionamiento se hizo viral y los pedidos comenzaron a multiplicarse. La demanda creció tanto que las 60 impresoras 3D de las que disponía entonces resultaron insuficientes. El joven calculó que necesitaría unas seis semanas para atender todos los encargos.

De una impresora de 500 euros a un negocio de cientos de miles

El éxito no llegó de la noche a la mañana. Satterlee descubrió la impresión 3D durante una asignatura de diseño y dibujo en el instituto. En septiembre de 2022 decidió invertir unos 500 euros de sus ahorros en su primera máquina, con la que comenzó a experimentar y fabricar sus propios diseños.

En junio de 2023 puso en marcha Solefully, una pequeña empresa dedicada a crear adornos para zapatos Crocs. Trabajaba desde el sótano familiar y, poco a poco, los encargos fueron creciendo. Según sus estimaciones, el negocio generó unos 220.000 euros en ventas durante 2024.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Aquellos resultados le permitieron dar un paso importante. En noviembre de ese año alquiló un almacén por el que paga 3.200 euros mensuales para instalar sus impresoras y aumentar la capacidad de producción.

Pero el verdadero salto llegó con CruiseCup. Durante el mes en el que su invento se popularizó en internet, la empresa ingresó alrededor de 90.000 euros, un 60% más de lo que había conseguido mensualmente con sus anteriores proyectos.

Según la documentación revisada por CNBC Make It, el negocio registró unos 720.000 euros adicionales durante el resto del año a través de su página web y TikTok Shop, además de otras ventas realizadas en Amazon.

Cobra entre 450 y 1.300 euros al mes y reinvierte el resto

Pese a las elevadas cifras de facturación, Mike no lleva una vida basada en grandes gastos personales. El joven, que dirige la compañía a tiempo completo junto a otro compañero, asegura que solo se queda entre 450 y 1.300 euros mensuales.

El resto del dinero lo reinvierte en la empresa para comprar maquinaria, aumentar la producción, promocionar sus artículos en redes sociales y desarrollar nuevos productos.

Actualmente dispone de unas 160 impresoras 3D con las que fabrica diferentes artículos de plástico en Nueva York. Sus planes pasan por ampliar el catálogo, incorporar tecnología de impresión ultravioleta y crear un equipo de marketing más grande que permita llevar sus productos también a establecimientos físicos.

Antes de terminar el instituto ya había tomado una decisión poco habitual: no iría a la universidad porque consideraba que su proyecto empresarial tenía suficiente potencial como para dedicarse a él por completo.

Mientras algunos de sus antiguos compañeros cursan su segundo año universitario, él continúa trabajando en el crecimiento de su negocio. Y, según explica, no se arrepiente de haber elegido ese camino.

"Cada día que me despierto estoy emocionado por ir a trabajar. Ni siquiera lo considero trabajo. Me encanta lo que hago", asegura el joven empresario.

Mientras muchos jóvenes de su edad comienzan sus estudios universitarios, Mike Satterlee, un estadounidense de 19 años, ya está al frente de una empresa que mueve cientos de miles de euros. Su historia comenzó en el sótano de la casa de sus padres, con una impresora 3D que compró gracias a sus ahorros. Lo que empezó como una afición terminó convirtiéndose en un negocio que superó los 700.000 euros en ventas durante 2025.

Detrás de su éxito hay un producto bastante peculiar: CruiseCup, un accesorio para latas que comenzó a despertar un enorme interés en las redes sociales. El dispositivo, al que su creador bautizó como "recargador táctico", permite introducir nuevas latas por la parte superior o inferior sin necesidad de retirar la bebida que queda en su interior.

Una publicación mostrando su funcionamiento se hizo viral y los pedidos comenzaron a multiplicarse. La demanda creció tanto que las 60 impresoras 3D de las que disponía entonces resultaron insuficientes. El joven calculó que necesitaría unas seis semanas para atender todos los encargos.

De una impresora de 500 euros a un negocio de cientos de miles

El éxito no llegó de la noche a la mañana. Satterlee descubrió la impresión 3D durante una asignatura de diseño y dibujo en el instituto. En septiembre de 2022 decidió invertir unos 500 euros de sus ahorros en su primera máquina, con la que comenzó a experimentar y fabricar sus propios diseños.

En junio de 2023 puso en marcha Solefully, una pequeña empresa dedicada a crear adornos para zapatos Crocs. Trabajaba desde el sótano familiar y, poco a poco, los encargos fueron creciendo. Según sus estimaciones, el negocio generó unos 220.000 euros en ventas durante 2024.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Aquellos resultados le permitieron dar un paso importante. En noviembre de ese año alquiló un almacén por el que paga 3.200 euros mensuales para instalar sus impresoras y aumentar la capacidad de producción.

Pero el verdadero salto llegó con CruiseCup. Durante el mes en el que su invento se popularizó en internet, la empresa ingresó alrededor de 90.000 euros, un 60% más de lo que había conseguido mensualmente con sus anteriores proyectos.

Según la documentación revisada por CNBC Make It, el negocio registró unos 720.000 euros adicionales durante el resto del año a través de su página web y TikTok Shop, además de otras ventas realizadas en Amazon.

Cobra entre 450 y 1.300 euros al mes y reinvierte el resto

Pese a las elevadas cifras de facturación, Mike no lleva una vida basada en grandes gastos personales. El joven, que dirige la compañía a tiempo completo junto a otro compañero, asegura que solo se queda entre 450 y 1.300 euros mensuales.

El resto del dinero lo reinvierte en la empresa para comprar maquinaria, aumentar la producción, promocionar sus artículos en redes sociales y desarrollar nuevos productos.

Actualmente dispone de unas 160 impresoras 3D con las que fabrica diferentes artículos de plástico en Nueva York. Sus planes pasan por ampliar el catálogo, incorporar tecnología de impresión ultravioleta y crear un equipo de marketing más grande que permita llevar sus productos también a establecimientos físicos.

Antes de terminar el instituto ya había tomado una decisión poco habitual: no iría a la universidad porque consideraba que su proyecto empresarial tenía suficiente potencial como para dedicarse a él por completo.

Mientras algunos de sus antiguos compañeros cursan su segundo año universitario, él continúa trabajando en el crecimiento de su negocio. Y, según explica, no se arrepiente de haber elegido ese camino.

"Cada día que me despierto estoy emocionado por ir a trabajar. Ni siquiera lo considero trabajo. Me encanta lo que hago", asegura el joven empresario.

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