Estados Unidos ha interceptado este miércoles un petrolero ruso-iraní vinculado a Venezuela tras una persecución que se ha prolongado durante más de dos semanas por el océano Atlántico. El buque fue localizado al sur de Islandia después de huir cuando intentaba tocar puerto en territorio venezolano.
Desde el U.S. European Command (las fuerzas norteamericanas desplegadas en bases en Europa), se ha confirmado que el buque fue incautado en el Atlántico Norte en virtud de una orden judicial federal por violaciones de las sanciones estadounidenses, una operación que, según han señalado, “apoya la proclamación presidencial contra buques sancionados que amenazan la seguridad y estabilidad del hemisferio occidental”.
La operación se enmarca en la campaña de presión impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra el Gobierno venezolano tras la detención de Nicolás Maduro.
Según han informado fuentes citadas por El País, Rusia ha enviado medios marítimos, incluido un submarino, para escoltar al petrolero, al que EE UU vincula con la llamada “flota fantasma” utilizada para sortear las sanciones energéticas. Aunque el navío no transportaba carga, rechazó un intento de abordaje estadounidense y aprovechó su huida para cambiar de nombre, registro y bandera, pasando a ser oficialmente ruso.
Fuentes estadounidenses han confirmado además que buques militares rusos se encontraban en las inmediaciones durante la operación. La Guardia Costera y el Ejército de EE UU lideraron la incautación, que podría avivar aún más las tensiones entre Washington y Moscú




