Al menos 16 personas han muerto en Portugal desde el pasado 28 de enero como consecuencia del impacto sucesivo de las borrascas Kristin, Leonardo y Marta, un episodio meteorológico extremo que ha dejado cientos de evacuados, carreteras cortadas e importantes inundaciones, con especial incidencia en la región de Coimbra, una de las zonas más castigadas por el temporal.
La emergencia se agrava en Coimbra y el valle del Mondego
La última víctima mortal confirmada es un hombre de 72 años que sufrió un accidente mientras realizaba reparaciones en el tejado de la vivienda de un familiar en el municipio de Pombal. Protección Civil ha reiterado su llamamiento a la precaución en las zonas propensas a inundaciones, especialmente en el entorno del río Mondego, después de que uno de los diques situados en Casais haya colapsado, incrementando el riesgo para varias localidades del área. La situación ha obligado incluso a la intervención de la Fuerza Aérea, que tuvo que rescatar a cuatro trabajadores que quedaron atrapados tras la rotura de la infraestructura.
El primer ministro portugués, Luis Montenegro, ha advertido de que se esperan nuevas precipitaciones al menos hasta la mañana del viernes, un escenario que podría comprometer aún más la estabilidad del sistema de contención que protege el eje entre Coimbra y Figueira da Foz. La rotura del dique ha provocado, además, la interrupción del tráfico en ambos sentidos en la autopista A1 entre los nudos de Coimbra Norte y Coimbra Sur.
Evacuaciones masivas y dimisión en el Gobierno
Por su parte, la ministra de Medio Ambiente, Maria da Graça Carvalho, ha señalado que el caudal de la presa de Coimbra ha alcanzado los 2.100 metros cúbicos por segundo, superando con creces los límites para los que fueron diseñados los diques. En este sentindo, ha señalado que "solo en estos dos días, las precipitaciones equivalen al 20 % de la media anual de Portugal".
Las autoridades detectaron el riesgo de derrumbe la noche del martes y evacuaron de forma preventiva a cerca de 3.000 personas, ante el temor de una inundación descontrolada. Por el momento, el agua se está desviando hacia zonas agrícolas, lo que permite cierta capacidad de contención, aunque los equipos de emergencia mantienen el nivel de alerta ante un posible empeoramiento de la situación.
La crisis también ha tenido consecuencias políticas. En pleno desarrollo del dispositivo de emergencia, la ministra del Interior, Maria Lúcia Amaral, presentó su renuncia al cargo en medio de críticas por la gestión de los efectos del temporal. Sus competencias han pasado de forma temporal al propio Montenegro, que asume el control directo de un escenario marcado por la presión social, el desgaste institucional y la incertidumbre meteorológica.


