La repartidora viral de Mcdonald's hizo campaña para Trump y trabaja para pagar el tratamiento de cáncer de su marido

La escena fue preparada por la Casa Blanca para dar visibilidad a la política republicana de eliminar los impuestos sobre las propinas

La actuación de Trump con una repartidora.
15 de abril de 2026 a las 13:33h

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el pasado lunes un pedido de hamburguesas de McDonald’s en la Casa Blanca de manos de Sharon Simmons, una repartidora de 58 años y abuela de diez nietos. El encuentro, que tuvo lugar en el jardín sur frente a las puertas del Despacho Oval, no fue un servicio rutinario, sino una puesta en escena diseñada para dar visibilidad a la política republicana de eliminar los impuestos sobre las propinas. Durante la entrega, el mandatario entregó a la trabajadora un billete de 100 dólares y bromeó sobre la preparación del evento al comentar: "Esto no parece planeado".

La historia personal de Simmons añade un trasfondo social a esta medida legislativa. La repartidora, residente en el estado de Arkansas, ha realizado más de 14.000 entregas para sufragar el tratamiento contra el cáncer de su marido, diagnosticado en 2025. Según testificó el año pasado ante un comité de la Cámara de Representantes, la flexibilidad de la plataforma de reparto le permitió acompañar a su esposo en su proceso médico. "Durante ese tiempo, cada dólar extra que ganaba era más importante que nunca", relató Simmons sobre su situación financiera.

Desde el punto de vista fiscal, Simmons ha sido una de las voces civiles más activas en favor de la propuesta de Trump. La iniciativa, integrada en una gran ley de recortes aprobada el pasado julio, busca aliviar la carga impositiva de los trabajadores del sector servicios. En el caso concreto de esta repartidora, se estima que la exención de impuestos sobre sus ingresos por propinas le habría permitido ahorrar aproximadamente 11.000 dólares, una cifra relevante para el costeo de los servicios sanitarios de su cónyuge.

Pese a la cuidada producción del encuentro, que incluyó cámaras instaladas dentro del vehículo de reparto de la empresa DoorDash, el trasfondo laboral de estos trabajadores sigue siendo objeto de análisis. Los repartidores de estas aplicaciones operan con horarios propios pero carecen de beneficios laborales básicos, como el seguro médico. Esta precariedad subraya la importancia que adquiere cada ingreso adicional para trabajadores que, como Simmons, dependen de la generosidad directa de los clientes para enfrentar gastos personales extraordinarios.

La abuea de DoorDash

Durante la comparecencia ante la prensa, la repartidora permaneció junto al presidente mientras este abordaba diversos temas de la actualidad política, desde la guerra en Irán hasta sus críticas al papa León XIV. El perfil político de Simmons, sin embargo, se mantuvo en un plano ambiguo. Al ser consultada por el mandatario sobre si le había apoyado en las urnas, ella se limitó a responder con un sonriente "tal vez". Ante esto, el presidente añadió: "He oído que eres una gran seguidora. Te lo agradecemos".

El evento ha generado un amplio impacto en medios y redes sociales, donde Simmons es ya conocida como la "abuela de DoorDash". Su participación en el acto no solo ha servido para poner rostro a una de las promesas estrella de la agenda económica republicana, sino que también ha expuesto las realidades de una fuerza laboral que utiliza la economía de plataformas para cubrir las deficiencias del sistema de protección social estadounidense. "Gracias a que DoorDash me ofrece un horario realmente flexible, pude acompañarlo en sus tratamientos", reiteró la trabajadora.

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Emilio Cabrera

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