La histórica tormenta de nieve que azota desde ayer a Nueva York ha dejado la ciudad sepultada bajo un manto blanco de hasta un metro en algunos puntos y mantiene en alerta a cerca de 40 millones de personas en el noreste de Estados Unidos. Solo en el estado de Nueva York, 14 millones de ciudadanos están afectados por la primera alarma de emergencia por ventisca emitida en nueve años.
El temporal, que avanza hacia el norte paralizando la región de Nueva Inglaterra, ha dejado a más de 600.000 personas sin electricidad y ha obligado a cancelar cerca de 10.000 vuelos. En la tarde del domingo ya se habían suspendido 7.000 operaciones aéreas.
La tormenta se intensificó de madrugada tras una alerta que sonó en todos los celulares a las ocho de la tarde del lunes. Vientos peligrosos, ráfagas de más de 48 kilómetros por hora y escenas de tormenta eléctrica con truenos y relámpagos acompañaron la nevada. En algunas ciudades se registraron temperaturas de hasta 17 grados bajo cero, lo que dejó quitanieves fuera de servicio en Massachusetts y más de 350 vehículos atrapados.

El alcalde, Zohran Mamdani, declaró el estado de emergencia y prohibió la circulación de vehículos, incluidas bicicletas, para despejar las calles y facilitar el trabajo de los servicios esenciales. “Las calles de la ciudad estarán cerradas al tráfico de vehículos para garantizar el desplazamiento rápido de los servicios de emergencia y los trabajadores esenciales entre las 21 horas del domingo y las 12 horas del lunes”, informó el Ayuntamiento.
Se movilizaron 5.200 trabajadores municipales y 700 máquinas de sal. Además, se cerraron las escuelas sin opción a clases telemáticas y se habilitaron refugios con calefacción para personas sin hogar. “La seguridad de los neoyorquinos es mi máxima prioridad”, aseguró Mamdani, quien pidió a la población que permaneciera en casa.


