internacional

Macron promete firmeza y exige explicaciones mientras Francia vuelve a sufrir disturbios

El presidente francés anuncia posibles prohibiciones de concentraciones y diálogo con los jóvenes tras una jornada con unos 2.000 detenidos y 600 efectivos de seguridad y emergencias heridos

  • Emmanuel Macron, durante su discurso a la nación.

Emmanuel Macron ha advertido este domingo de que los responsables de los saqueos deberán reparar los daños y rendir cuentas ante la justicia. En su intervención televisada de las 20.00 horas, el presidente francés ha condenado los ataques contra comercios e instituciones y ha atribuido la violencia a grupos de ultraizquierda a los que, según ha afirmado, se sumaron delincuentes. Su mensaje llega mientras Francia continúa haciendo balance de los disturbios del sábado y París registra nuevos enfrentamientos.

El mandatario ha pedido también explicaciones al Gobierno sobre la capacidad de anticipación de los servicios de inteligencia. Quiere esclarecer qué falló y evitar que se repitan escenas como las vividas en distintas ciudades. Ha reclamado investigaciones rápidas y una respuesta judicial firme, además de anunciar ayudas para los comerciantes afectados.

Protección de las ciudades y diálogo con los jóvenes

La respuesta presidencial combina medidas de seguridad y conversaciones con los sectores movilizados. Los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones, en coordinación con los alcaldes, para proteger edificios públicos, comercios y espacios urbanos.

Macron ha reclamado a partidos, sindicatos y organizaciones profesionales una condena inequívoca de la violencia y un llamamiento a la calma. También ha anunciado que el Gobierno trabajará esta semana con estudiantes, docentes, representantes sindicales, empresarios y cargos públicos para elaborar propuestas sobre las preocupaciones de la juventud.

El presidente ha distinguido expresamente a los autores de destrozos de los cientos de miles de personas que salieron a manifestarse con reivindicaciones que considera legítimas. Entre ellas ha mencionado el coste de la vida, los combustibles y las condiciones de estudio.

Asimismo, ha anunciado un desplazamiento a países del Golfo para asegurar el abastecimiento energético. El primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezará el lunes una célula de crisis destinada a agilizar el apoyo a los afectados por los daños.

Nuevos enfrentamientos este domingo en París

La intervención no ha llegado con las calles completamente calmadas. Durante la tarde, los disturbios regresaron al entorno de la plaza de la República, escenario de algunos de los episodios más graves del sábado.

La policía dispersó una concentración con gases lacrimógenos, pero varios grupos se desplazaron por las calles próximas. Hubo barricadas con bicicletas incendiadas, lanzamiento de proyectiles y nuevos saqueos. Una tienda de ropa de la rue Beaurepaire sufrió daños y robos, mientras los bomberos intervinieron para apagar incendios en el entorno del canal de Saint-Martin.

Reuters también informó de nuevos incidentes en Marsella, con intentos de entrada en establecimientos comerciales. La agencia sitúa estas escenas en la continuación de una jornada de protesta contra los precios elevados que reunió a estudiantes y otros sectores descontentos con el deterioro de los servicios públicos.

Un muerto, unos 2.000 detenidos y centenares de heridos

El balance conocido este domingo eleva a unos 2.000 los detenidos y a 600 los policías, gendarmes y bomberos heridos, según los datos del Ministerio del Interior. Las cifras actualizan los recuentos inferiores difundidos durante las primeras horas de la jornada.

También se ha comunicado la muerte de una persona por una parada cardíaca durante las manifestaciones en París. La Fiscalía investiga lo sucedido, sin que la información disponible permita establecer otras circunstancias sobre el fallecimiento.

Las movilizaciones del sábado congregaron a unas 550.000 personas según las autoridades y alrededor de 800.000 según los organizadores. La convocatoria reunió a organizaciones estudiantiles, sindicales y activistas vinculados al movimiento de los chalecos amarillos.

Limoges y los comercios muestran la dimensión de los daños

Uno de los símbolos de la destrucción es el Ayuntamiento de Limoges, prácticamente arrasado por un incendio provocado. Las imágenes del edificio se suman a las de vehículos quemados, escaparates destrozados y establecimientos saqueados en distintas ciudades francesas.

En París, la mañana dejó calles con cristales rotos, adoquines arrancados y mobiliario dañado. La extensión de los destrozos ha abierto otro frente para las autoridades: recuperar los espacios afectados y atender a los negocios que han sufrido pérdidas.

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha pedido a las fiscalías que soliciten prisión provisional para los responsables de ataques contra policías o edificios públicos. La respuesta penal acompaña así al dispositivo de seguridad y a las medidas de apoyo económico anunciadas por el Ejecutivo.

Emmanuel Macron ha advertido este domingo de que los responsables de los saqueos deberán reparar los daños y rendir cuentas ante la justicia. En su intervención televisada de las 20.00 horas, el presidente francés ha condenado los ataques contra comercios e instituciones y ha atribuido la violencia a grupos de ultraizquierda a los que, según ha afirmado, se sumaron delincuentes. Su mensaje llega mientras Francia continúa haciendo balance de los disturbios del sábado y París registra nuevos enfrentamientos.

El mandatario ha pedido también explicaciones al Gobierno sobre la capacidad de anticipación de los servicios de inteligencia. Quiere esclarecer qué falló y evitar que se repitan escenas como las vividas en distintas ciudades. Ha reclamado investigaciones rápidas y una respuesta judicial firme, además de anunciar ayudas para los comerciantes afectados.

Protección de las ciudades y diálogo con los jóvenes

La respuesta presidencial combina medidas de seguridad y conversaciones con los sectores movilizados. Los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones, en coordinación con los alcaldes, para proteger edificios públicos, comercios y espacios urbanos.

Macron ha reclamado a partidos, sindicatos y organizaciones profesionales una condena inequívoca de la violencia y un llamamiento a la calma. También ha anunciado que el Gobierno trabajará esta semana con estudiantes, docentes, representantes sindicales, empresarios y cargos públicos para elaborar propuestas sobre las preocupaciones de la juventud.

El presidente ha distinguido expresamente a los autores de destrozos de los cientos de miles de personas que salieron a manifestarse con reivindicaciones que considera legítimas. Entre ellas ha mencionado el coste de la vida, los combustibles y las condiciones de estudio.

Asimismo, ha anunciado un desplazamiento a países del Golfo para asegurar el abastecimiento energético. El primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezará el lunes una célula de crisis destinada a agilizar el apoyo a los afectados por los daños.

Nuevos enfrentamientos este domingo en París

La intervención no ha llegado con las calles completamente calmadas. Durante la tarde, los disturbios regresaron al entorno de la plaza de la República, escenario de algunos de los episodios más graves del sábado.

La policía dispersó una concentración con gases lacrimógenos, pero varios grupos se desplazaron por las calles próximas. Hubo barricadas con bicicletas incendiadas, lanzamiento de proyectiles y nuevos saqueos. Una tienda de ropa de la rue Beaurepaire sufrió daños y robos, mientras los bomberos intervinieron para apagar incendios en el entorno del canal de Saint-Martin.

Reuters también informó de nuevos incidentes en Marsella, con intentos de entrada en establecimientos comerciales. La agencia sitúa estas escenas en la continuación de una jornada de protesta contra los precios elevados que reunió a estudiantes y otros sectores descontentos con el deterioro de los servicios públicos.

Un muerto, unos 2.000 detenidos y centenares de heridos

El balance conocido este domingo eleva a unos 2.000 los detenidos y a 600 los policías, gendarmes y bomberos heridos, según los datos del Ministerio del Interior. Las cifras actualizan los recuentos inferiores difundidos durante las primeras horas de la jornada.

También se ha comunicado la muerte de una persona por una parada cardíaca durante las manifestaciones en París. La Fiscalía investiga lo sucedido, sin que la información disponible permita establecer otras circunstancias sobre el fallecimiento.

Las movilizaciones del sábado congregaron a unas 550.000 personas según las autoridades y alrededor de 800.000 según los organizadores. La convocatoria reunió a organizaciones estudiantiles, sindicales y activistas vinculados al movimiento de los chalecos amarillos.

Limoges y los comercios muestran la dimensión de los daños

Uno de los símbolos de la destrucción es el Ayuntamiento de Limoges, prácticamente arrasado por un incendio provocado. Las imágenes del edificio se suman a las de vehículos quemados, escaparates destrozados y establecimientos saqueados en distintas ciudades francesas.

En París, la mañana dejó calles con cristales rotos, adoquines arrancados y mobiliario dañado. La extensión de los destrozos ha abierto otro frente para las autoridades: recuperar los espacios afectados y atender a los negocios que han sufrido pérdidas.

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha pedido a las fiscalías que soliciten prisión provisional para los responsables de ataques contra policías o edificios públicos. La respuesta penal acompaña así al dispositivo de seguridad y a las medidas de apoyo económico anunciadas por el Ejecutivo.

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