La Armada ha iniciado este sábado un despliegue que llevará a las fragatas Navarra (F-85) y Cristóbal Colón (F-105) por el Golfo de Cádiz, el Atlántico oriental, el Mediterráneo y los mares Adriático y Jónico. La misión se prolongará hasta el próximo 2 de noviembre. El movimiento coincide con la publicación esta semana de informaciones sobre una supuesta alerta estadounidense ante la posibilidad de una operación rusa con drones contra objetivos del sur de Europa, entre ellos España
El despliegue naval tiene, según el Ministerio de Defensa, otros cometidos definidos. Se enmarca en la actividad permanente de la Armada para mantener unidades preparadas, atender los compromisos internacionales de España y reforzar la vigilancia, presencia y disuasión en espacios marítimos de interés. Las dos fragatas realizarán ejercicios de interoperabilidad con marinas aliadas, incluidas las de Italia y Grecia, y pasarán a integrarse en la Standing NATO Maritime Group 2 (SNMG-2), una de las agrupaciones navales permanentes de la OTAN.
Del Golfo de Cádiz al Adriático
Durante estas semanas participarán además en Neptune Strike 26.4, actividad de la Alianza Atlántica orientada a reforzar la preparación para operar conjuntamente en distintos escenarios navales. El programa contempla también operaciones de vigilancia y disuasión en el mar de Alborán, así como actividades vinculadas a la Operación Sea Guardian. Defensa señala que estas acciones buscan mejorar el conocimiento del entorno marítimo y reforzar la seguridad en espacios de interés para España y sus aliados.
Las fragatas navegarán junto con COMANDES-41 y su Estado Mayor y efectuarán escalas en Nápoles, en Italia, y Split, en Croacia. El despliegue incluirá igualmente actuaciones de apoyo a la industria nacional y actividades de diplomacia de defensa. Todo ello se conoce después de que medios hayan informado de una posible amenaza mediante drones Gerbera lanzados desde barcos mercantes. Según esas informaciones, estos aparatos tendrían hasta 600 kilómetros de autonomía y podrían emplearse contra España, Francia o Italia.
La OTAN, preguntada por esa posibilidad, remitió a las declaraciones de su secretario general, Mark Rutte, quien ha defendido mantener la calma al tiempo que considera que la amenaza rusa existe y es a largo plazo. Italia, por su parte, ha rechazado alimentar especulaciones no confirmadas.
La Armada ha iniciado este sábado un despliegue que llevará a las fragatas Navarra (F-85) y Cristóbal Colón (F-105) por el Golfo de Cádiz, el Atlántico oriental, el Mediterráneo y los mares Adriático y Jónico. La misión se prolongará hasta el próximo 2 de noviembre. El movimiento coincide con la publicación esta semana de informaciones sobre una supuesta alerta estadounidense ante la posibilidad de una operación rusa con drones contra objetivos del sur de Europa, entre ellos España
El despliegue naval tiene, según el Ministerio de Defensa, otros cometidos definidos. Se enmarca en la actividad permanente de la Armada para mantener unidades preparadas, atender los compromisos internacionales de España y reforzar la vigilancia, presencia y disuasión en espacios marítimos de interés. Las dos fragatas realizarán ejercicios de interoperabilidad con marinas aliadas, incluidas las de Italia y Grecia, y pasarán a integrarse en la Standing NATO Maritime Group 2 (SNMG-2), una de las agrupaciones navales permanentes de la OTAN.
Del Golfo de Cádiz al Adriático
Durante estas semanas participarán además en Neptune Strike 26.4, actividad de la Alianza Atlántica orientada a reforzar la preparación para operar conjuntamente en distintos escenarios navales. El programa contempla también operaciones de vigilancia y disuasión en el mar de Alborán, así como actividades vinculadas a la Operación Sea Guardian. Defensa señala que estas acciones buscan mejorar el conocimiento del entorno marítimo y reforzar la seguridad en espacios de interés para España y sus aliados.
Las fragatas navegarán junto con COMANDES-41 y su Estado Mayor y efectuarán escalas en Nápoles, en Italia, y Split, en Croacia. El despliegue incluirá igualmente actuaciones de apoyo a la industria nacional y actividades de diplomacia de defensa. Todo ello se conoce después de que medios hayan informado de una posible amenaza mediante drones Gerbera lanzados desde barcos mercantes. Según esas informaciones, estos aparatos tendrían hasta 600 kilómetros de autonomía y podrían emplearse contra España, Francia o Italia.
La OTAN, preguntada por esa posibilidad, remitió a las declaraciones de su secretario general, Mark Rutte, quien ha defendido mantener la calma al tiempo que considera que la amenaza rusa existe y es a largo plazo. Italia, por su parte, ha rechazado alimentar especulaciones no confirmadas.
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