La ofensiva iniciada este fin de semana por Estados Unidos e Israel contra Irán ha situado en el centro de la escena al estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita en torno al 20% del petróleo mundial. Aunque la ruta marítima permanece formalmente abierta, la Guardia Revolucionaria iraní ha advertido de que la navegación en la zona ya no es segura. Varias compañías han optado por evitar el enclave para reducir riesgos, en un contexto de creciente tensión geopolítica.
El temor a un encarecimiento del transporte y a eventuales problemas de suministro se ha trasladado con rapidez a los mercados energéticos. Durante la madrugada europea, el precio del crudo llegó a dispararse cerca de un 13%, aunque posteriormente moderó las alzas hasta situarse en torno al 6%. Los operadores temen que una escalada entre Washington y Teherán desemboque en una interrupción significativa del flujo de petróleo a escala global.
El barril de Brent, referencia en Europa, avanza un 6,4% y se sitúa en 77,5 dólares, mientras que el WTI estadounidense sube un 6% y supera los 71 dólares. En lo que va de año, el crudo acumula una revalorización superior al 25%. A través del estrecho de Ormuz, bajo control iraní, circula aproximadamente una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado. Cada día atraviesan la zona unos 14,5 millones de barriles, de los que el 90% tiene como destino Asia, el 4% Europa, otro 4% América y el 2% África, según datos de Reuters.
La importancia del corredor
El corredor, situado entre Omán e Irán y de apenas unas decenas de kilómetros en su punto más angosto, no ha sido bloqueado físicamente. Sin embargo, navieras y transportistas han interrumpido operaciones y alrededor de 150 buques permanecen paralizados en el área, de acuerdo con Reuters. Las autoridades iraníes han informado de ataques contra tres petroleros de propiedad estadounidense y británica. Por su parte, el Departamento de Transporte de Estados Unidos ha recomendado a los buques comerciales evitar la navegación por el estrecho, así como por el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo.
En paralelo, la OPEP+ acordó el domingo un aumento de la producción de 206.000 barriles diarios a partir de abril, una cantidad considerada modesta por el mercado. No obstante, gran parte de ese crudo deberá salir del golfo Pérsico en buques cisterna, lo que mantiene la atención sobre la seguridad del paso. Irán produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios, equivalentes al 3% del total mundial, en un contexto además marcado por sanciones internacionales. El petróleo de la región necesita atravesar el estrecho para abastecer a grandes consumidores como China, India y Japón, lo que subraya la relevancia estratégica de la zona.




