La Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza de Andalucía ha desconvocado la huelga de escuelas infantiles prevista para el próximo 4 de mayo. No obstante, la movilización prevista para el próximo 11 de mayo sigue en pie. El motivo de esta decisión por parte de los sindicatos es que la administración pública ha trasladado su disposición a abrir una negociación real sobre la mejora de la financiación del sector.
Según manifiestan las escuelas infantiles en un comunicado, las medidas podrían repercutir "de una manera positiva" en la viabilidad de los centros y en el mantenimiento de los puestos de trabajo. En este sentido, la Federación añade que este gesto es suficiente para dar margen a la negociación e intentar encauzar la situación. Pese a ello, "a la espera de comprobar si el compromiso se concreta en medidas reales y suficientes para el sector", la protesta del 11 de mayo se mantiene.
Las peticiones
El argumento central de FSIE Andalucía es claro: la financiación actual del primer ciclo de Educación Infantil es insuficiente y pone en riesgo directo la estabilidad laboral de los profesionales del sector. El principal objetivo de esta convocatoria de huelga es presionar a la Administración andaluza para que adopte, con carácter urgente, medidas que eviten el cierre de centros y la consiguiente destrucción de empleo. El sindicato insiste además en la necesidad de una financiación adecuada que garantice la sostenibilidad del modelo y permita mantener un servicio educativo de calidad en una etapa que considera clave en el desarrollo de los menores.
A esta convocatoria de huelga se suma un conflicto de calado en la negociación del convenio colectivo. El pasado 17 de abril se celebró una Mesa Negociadora del convenio de Educación Infantil a petición de FSIE, con el objetivo de abordar una situación que el sindicato califica de "paradójica e injusta": tras la reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 1.221 euros para 2026, algunas categorías referenciadas al SMI recogidas en la tabla B de gestión indirecta han pasado a percibir un salario superior al de las propias educadoras.
El resultado es una anomalía difícil de justificar: trabajadoras con mayor cualificación, mayor responsabilidad y funciones más exigentes terminan cobrando menos que otras categorías con menor rango dentro del mismo convenio. Las educadoras, cuyo salario base para 2026 queda por debajo del nuevo SMI, ven actualizado ese importe hasta los 1.221 euros, pero a costa de absorber otros conceptos retributivos —entre ellos el CPP—, de modo que en la práctica su salario efectivo sigue siendo inferior al de las categorías con las que se comparan.


