Levantar el pie del acelerador, la propuesta de la UE que permite ahorrar hasta 300 euros al año

La Comisión Europea plantea medidas voluntarias para reducir el consumo de queroseno y diésel como bajar al menos 10 km/h los límites de velocidad en vías rápidas

Un cartel que avisa de un control de velocidad, en imagen de archivo.
07 de abril de 2026 a las 17:00h

Bajar la velocidad en carretera puede convertirse en un ahorro de más de 300 euros al año. Esa es la idea que ha vuelto a situar sobre la mesa la Comisión Europea, que ha propuesto a los países de la Unión Europea que estudien medidas voluntarias para recortar el consumo de queroseno y diésel ante la posibilidad de que el conflicto bélico en Oriente Medio se prolongue en el tiempo. Entre ellas, una destaca por encima del resto por su impacto directo en el día a día de millones de conductores: reducir al menos 10 km/h los límites de velocidad en vías rápidas.

La iniciativa fue trasladada este lunes a las capitales de los Veintisiete por el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, a través de una carta. En un comunicado difundido este martes por el Ejecutivo comunitario, el responsable europeo lanzó un aviso claro: "La seguridad del suministro de la Unión Europea sigue estando garantizada. Pero debemos estar preparados para una perturbación potencialmente prolongada del comercio internacional de la energía. Por eso tenemos que actuar ya".

La Comisión Europea enmarca esta recomendación en la volatilidad del mercado causada por el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. Por eso, según explicó, "está instando a los Estados miembros a preparar de forma oportuna y coordinada medidas para asegurar el suministro de petróleo y de productos petrolíferos refinados en la UE", al tiempo que reclama mantener a pleno rendimiento las refinerías.

Dentro de ese paquete de posibles actuaciones, Jørgensen pidió a las capitales "considerar la promoción de medidas de ahorro de demanda, con especial atención al sector del transporte". En ese punto, recordó que la AIE publicó el pasado 20 de marzo un documento con diez propuestas para ahorrar combustible, entre ellas trabajar desde casa cuando sea posible, reducir los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h y fomentar el transporte público.

La AIE también plantea otras fórmulas, como alternar el acceso de coches privados a las carreteras en grandes ciudades mediante sistemas de rotación por matrícula, impulsar el uso compartido del coche, adoptar prácticas de conducción eficiente, evitar los viajes en avión cuando existan alternativas y aprovechar la flexibilidad en materias primas petroquímicas.

Levantar el pie del acelerador

Más allá del debate político, Bruselas vuelve a poner el foco en una medida que siempre divide opiniones, pero cuya lógica es sencilla. Según se explica en la propuesta, menores velocidades reducen el consumo de combustible en turismos, furgonetas y camiones. La razón está en la resistencia del aire: a 120 km/h, una parte importante de la energía del motor se dedica a vencer ese rozamiento. Si la velocidad baja a una franja de 108 o 110 km/h, el vehículo trabaja en un régimen más eficiente y consume menos.

Los datos técnicos aportados apuntan a que esa rebaja puede reducir entre un 12% y un 15% el gasto de combustible en vehículos de gasolina o diésel. El ejemplo ofrecido parte de un coche con un consumo medio de 6 litros cada 100 kilómetros y un precio del carburante en torno a 1,75 euros por litro. Con esa referencia, bajar la velocidad un 10% permite reducir el gasto de 30 a 25,5 litros en ese recorrido.

A simple vista puede parecer una diferencia limitada. Sin embargo, al llevarla al conjunto del año cambia por completo la perspectiva. Un conductor que recorra unos 20.000 kilómetros anuales, principalmente por vías rápidas, puede superar los 300 euros de ahorro al año. Por tanto, circular algo más despacio puede equivaler a varios depósitos gratis.

En esa misma línea, según El Economista, la medida más importante para ahorrar gasolina sigue siendo levantar el pie del acelerador. Un trayecto largo por autopista o autovía a 100 kilómetros por hora, en lugar de hacerlo a 120 kilómetros por hora, puede suponer un 30% menos de gasto. En un viaje de 1.000 kilómetros, eso se traduce en un ahorro de 27 euros.

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Patricia Merello

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