Juanma Moreno sigue afrontando la precampaña andaluza con un mensaje de máxima ambición: convertir a Andalucía en la primera economía de España. En una entrevista concedida a El Economista, el presidente de la Junta sostiene que la comunidad ya ha dejado atrás viejos esquemas y presume de un modelo con más músculo agroalimentario, más peso industrial, un turismo de mayor gasto y una creciente relevancia del sector tecnológico, especialmente en Málaga, Sevilla y Granada.
Moreno contrapone la situación actual con la de hace dos décadas y asegura que aquella Andalucía “respondía más a la propaganda que a la realidad”. Frente a ese escenario, reivindica una comunidad con un sector agroalimentario “mucho más productivo, rentable y tecnológico”, una industria de transformación más potente y un turismo que no solo roza los 33 millones de visitantes, sino que además ha elevado el gasto medio y la estancia de los viajeros. A ese mapa económico suma la industria, a la que atribuye un tercio del crecimiento del último año, y el sector tecnológico, que ya ocupa un espacio estratégico.
Con ese diagnóstico, el presidente andaluz asegura que Andalucía “ya es una locomotora” y recuerda que es la tercera economía del país y la segunda o tercera más exportadora. Pero no se queda ahí. “El gran objetivo que nos hemos marcado es superar a Cataluña y Madrid para ser la primera”, afirma. Para lograrlo, apuesta por combatir el desempleo estructural desde la formación y la educación, con más de 160.000 plazas de Formación Profesional y una oferta universitaria ligada al sistema productivo.
Más rebajas fiscales y choque abierto con el Gobierno
En el terreno fiscal, Juanma Moreno deja claro que la senda de bajadas de impuestos continuará. Tras prometer en precampaña la eliminación de donaciones entre hermanos en vivienda, el líder andaluz asegura que habrá más medidas. “Seguiremos trabajando en deducciones y bonificaciones”, afirma, al tiempo que contrapone su estrategia a la “voracidad fiscal absoluta” que atribuye al Ejecutivo de Pedro Sánchez. También mantiene su voluntad de suprimir el Impuesto de Patrimonio y confía en volver a bonificarlo al 100% cuando haya un cambio de Gobierno nacional.
Moreno defiende que esa política fiscal ha contribuido a aumentar la renta disponible de los ciudadanos andaluces, aunque admite que el encarecimiento del coste de la vida sigue golpeando a las familias. En ese punto, reclama al Gobierno central medidas concretas de carácter fiscal frente a un problema que considera estructural. También insiste en que, aunque la Junta ha elevado el nivel de renta de los hogares andaluces por encima del 30%, esa mejora choca con el alza de precios de productos básicos.
El presidente de la Junta también aprovecha la entrevista para cuestionar la decisión de UGT y CCOO de celebrar en Málaga el acto central nacional del 1 de Mayo, en pleno inicio de la campaña electoral andaluza. Dice que le llama la atención que ambas centrales elijan Andalucía en ese momento y considera que las organizaciones sindicales deben mantener un principio de neutralidad en procesos electorales para evitar que los ciudadanos las perciban como “aparatos al servicio de partidos políticos”.
En materia de vivienda, Moreno habla abiertamente de una “confrontación de modelos puramente ideológica” con el Ejecutivo central. Defiende la colaboración público-privada como vía para aumentar la oferta de vivienda protegida y advierte de que, si el Gobierno no entra en razones sobre la Ley Andaluza, recurrirá al Tribunal Constitucional. A su juicio, el conflicto responde más a cuestiones ideológicas que jurídicas o técnicas.
Sanidad con IA, déficit energético y aviso por el ferrocarril
Otro de los grandes ejes de su discurso pasa por la reforma administrativa y la aplicación de nuevas tecnologías. Moreno asegura que en la próxima legislatura utilizará la Inteligencia Artificial para agilizar trámites y reducir papeleo, y extiende esa idea a la sanidad pública. “Vamos a reorganizar nuestras estructuras para que sean más operativas, funcionales y eficientes”, señala, antes de defender que la digitalización y la IA servirán para transformar un modelo que quiere hacer más transparente y operativo tras la crisis de los cribados, en la que, según explica, falló el sistema organizativo y la información no llegó a 2.317 usuarias ante un diagnóstico no concluyente.
Sobre la financiación autonómica, el líder del PP andaluz da por fracasada la vía abierta hasta ahora con la ministra María Jesús Montero. Asegura que habrá que “empezar de cero” porque, a su juicio, no se ha hecho nada y el trabajo del Gobierno se ha centrado únicamente en contentar a los partidos independentistas catalanes y nacionalistas. En ese contexto, dice que ya no tiene confianza en el actual Ejecutivo y que esperará a un futuro Gobierno de Alberto Núñez Feijóo para volver a plantear las exigencias andaluzas de una financiación justa.
Pero uno de los mensajes más contundentes de la entrevista llega al abordar las infraestructuras energéticas. Moreno asegura que en Málaga ya hay proyectos industriales y tecnológicos que no han podido salir adelante por falta de potencia y transporte eléctrico. “Tiene ya casos de industrias y empresas tecnológicas que se han querido asentar en la provincia y no han podido hacerlo porque no hay potencia eléctrica”, advierte. A su juicio, resulta “ilógico” que una comunidad que es primera potencia en fotovoltaica y una de las grandes potencias en renovables arrastre un déficit de red que pone en riesgo oportunidades de inversión, con 17.000 millones de euros en cartera industrial.
En paralelo, el presidente andaluz reclama al Gobierno central que cumpla con las 20 obras hídricas de interés general pendientes y lamenta tanto las oportunidades perdidas por la falta de agua como los retrasos y bloqueos industriales por la carencia de energía. También pide aceptar inversiones vinculadas al biometano, frente a lo que considera campañas de desinformación, y advierte de que si los municipios rechazan estas instalaciones por ese motivo, la inversión acabará marchándose a otras provincias.
Moreno cierra su diagnóstico con una dura crítica a la situación ferroviaria en Andalucía. Habla de un nivel de dejación “alarmante”, denuncia provincias aisladas, líneas sin mantenimiento y el retraso del AVE a Almería, que sitúa ya en 2027 o 2028 pese a que, según afirma, debía inaugurarse en 2024.
En ese contexto, sostiene que el accidente de Adamuz es “el ejemplo más triste” de ese deterioro y afirma que, si se mantiene la hoja de ruta actual, dentro de veinte años Andalucía será “la primera comunidad económica de España”.
