El Banco Santander continúa con paso firme su retirada del mapa bancario físico en España. En lo que va de 2026, la entidad que preside Ana Botín ya ha cerrado cerca de 38 oficinas y tiene previsto clausurar otras 50 antes del mes de mayo, lo que supone un total de casi 90 sucursales menos en apenas unos meses. Y eso no es todo: los ajustes continuarán en la segunda mitad del año, según fuentes sindicales, aunque el banco solo avisa de los cierres con unos pocos meses de antelación.
El objetivo final es situar la red de sucursales del Santander en torno a las 1.500 oficinas en España, una cifra que le dejaría por debajo de competidores como CaixaBank —que cuenta con 4.251 sucursales— y BBVA —con 1.871—, y cada vez más próxima a la del Sabadell, que opera con 1.161 puntos de atención pese a tener muchos menos clientes.
El recorte no es nuevo ni puntual. Durante 2025, el banco redujo un 11% su red en España tras cerrar unas 200 oficinas. Si se amplía la mirada a la última década, el ajuste acumulado asciende a un 44%, lo que se traduce en más de 1.900 sucursales cerradas en el país, según los datos recogidos en su propio informe anual.
Una década de desmantelamiento: de 3.467 a menos de 1.500 oficinas
Los números son aún más llamativos si se contempla toda la trayectoria reciente. En 2015, el Santander contaba en España con 3.467 sucursales, una cifra que llegó a dispararse hasta las 4.485 tras la absorción del Banco Popular en 2017. Desde ese pico histórico, el banco ha cerrado casi 3.000 oficinas en el mercado español. Hoy, con las 1.630 que mantiene abiertas y los nuevos cierres previstos para 2026, esa sangría no da señales de detenerse.
La estrategia no se limita a España. A nivel global, el grupo pasó de tener 13.030 oficinas en 2015 a apenas 7.124 en la actualidad, es decir, 5.900 menos en diez años, lo que representa un recorte del 54% de su red mundial. Otros mercados han experimentado reducciones aún más drásticas en el último ejercicio: en Reino Unido, el Santander cerró un 18% de sus oficinas, y en Portugal, un 17%.
El Santander cierra al triple de ritmo que sus competidores en España
La velocidad a la que el Santander reduce su presencia física no tiene parangón entre los grandes bancos del país. Mientras el banco cántabro ejecutó alrededor de 200 cierres en 2025, CaixaBank llevó a cabo 29, BBVA bajó la persiana a 10 oficinas y Sabadell eliminó tan solo 3. La diferencia es abismal, especialmente si se tiene en cuenta que el Santander duplica en clientes al Sabadell pese a tener cada vez una red más similar en tamaño.
Según las fuentes sindicales consultadas, el negocio de las oficinas que cierran es absorbido por otras sucursales cercanas, al igual que ocurre con los trabajadores afectados, que son recolocados en otros centros. Sin embargo, los empleados advierten de que los cierres previstos para la segunda mitad de 2026 aún no se han comunicado formalmente, ya que el banco solo informa de estas decisiones con unos meses de margen.
La razón detrás de este proceso de reducción ha evolucionado con el tiempo. Durante años, cerrar oficinas fue principalmente una fórmula para reducir costes y ganar eficiencia operativa. Sin embargo, en los últimos ejercicios los cierres se han acelerado por el avance de la digitalización y el cambio en los hábitos de los clientes, que cada vez utilizan más los canales online en detrimento de la sucursal física.
El propio Santander defiende desde hace tiempo su modelo de "banco digital con sucursales", una estrategia en la que las oficinas no desaparecen del todo, sino que se reducen y reconfiguran para adaptarse a los nuevos tiempos. En el último año, la entidad creció más de un 6% en clientes digitales —aquellos que accedieron a su cuenta por canales online en los últimos 30 días—, alcanzando los 63 millones de usuarios digitales sobre un total de 174 millones. Además, el banco ha ampliado su oferta de productos digitales hasta el 70% de su catálogo.
Bajo este enfoque, el Santander apuesta por transformar sus espacios físicos para integrar servicios tradicionales con instalaciones digitales. El ejemplo más visible de este modelo es el concepto Work Café, del que ya existen 100 establecimientos en España. Se trata de espacios colaborativos pensados para que los clientes nativos digitales puedan realizar sus transacciones financieras de forma integrada en su vida cotidiana, combinando banca y entorno de trabajo en un mismo lugar.
