Un equipo de investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla ha confirmado que la laguna de Santa Olalla, en el parque natural de Doñana, ha experimentado un cambio significativo en su comportamiento hidrológico, con una reducción marcada del tiempo durante el que permanece inundada.
Hasta ahora considerada la última laguna peridunar permanente de este espacio protegido, Santa Olalla ha pasado a funcionar como una laguna estacional tras registrar desecaciones completas durante tres años consecutivos, según informó la universidad este miércoles.
El estudio, realizado en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, analizó diez años de datos diarios de nivel de agua, comprendidos entre 2015 y 2025, y desarrolló el primer modelo numérico específico para simular la evolución hidrológica de la laguna.
Los resultados indican que el 'hidroperiodo', es decir, el tiempo durante el que la laguna permanece inundada, ha disminuido de forma clara como consecuencia de la reducción de las precipitaciones y del aumento de las temperaturas. Santa Olalla se secó por completo en 2022, 2023 y 2024, mientras que los periodos secos alcanzaron 109 días en 2022, 76 días en 2023 y 13 días en 2024, hechos sin precedentes en la serie histórica moderna.
A partir del modelo desarrollado, los investigadores proyectaron la evolución de la laguna entre 2030 y 2060 bajo dos escenarios climáticos. En ambos casos se espera un aumento sostenido de la temperatura media anual, con incrementos de 1,2 y 3,29 grados respectivamente, y una mayor fragilidad del sistema lagunar, que podría permanecer seco en torno al 10 % del tiempo durante el periodo 2039-2051.
Las lluvias no son suficiente
El estudio señala que, aunque se registren periodos de lluvias intensas, estos no serían suficientes para compensar el aumento de la evapotranspiración ni la pérdida progresiva de resiliencia de la laguna. Además, se identifican cambios físicos en la propia laguna y su entorno, como la reducción del área máxima inundada, la colmatación progresiva y el avance de la vegetación, que favorecen la desecación más rápida durante los periodos secos.
Santa Olalla constituye un refugio acuático relevante para la biodiversidad de Doñana, especialmente para anfibios y otras especies dependientes del agua permanente. Los investigadores alertan de que la resiliencia de la laguna está al límite y que las medidas actuales son insuficientes, recomendando estrategias sostenidas como el mantenimiento de los niveles de agua subterránea, un control estricto de los bombeos y la continuidad de la red de monitorización piezométrica.
