El humedal más grande de Cádiz no tiene agua: las impactantes imágenes de la Laguna de Medina

Los ecologistas apuntan a un proceso natural en las lagunas mediterráneas del que se debe hacer seguimiento: "No recordamos algo así desde hace muchos años"

La Laguna de Medina, seca esta primera semana de septiembre tras el caluroso verano
La Laguna de Medina, seca esta primera semana de septiembre tras el caluroso verano Agustín García Lázaro

Probablemente no hayan visto la Laguna de Medina así nunca, pero el proceso es habitual en los humedales mediterráneos. Así lo suscribe José Manuel Soria, miembro de Ecologistas en Acción Jerez y ex miembro del Patronato de las Lagunas de Cádiz en representación de la asociación ecologista.

"Es normal que este tipo de humedales se sequen cada cierto tiempo. Depende de las características, de la profunidad, de la extensión de la cuenca de recepción. Hay lagunas que duran meses, otras años y otras bastantes años", explica a lavozdelsur.es Soria que, no obstante, cree que la Laguna de Medina debería secarse en un periodo más prolongado de tiempo. "Debe ser un proceso natural. Pero debería serlo, incido en eso. Hay años con bajas precipitaciones y factores ambientales que influyen, como olas de calor o vientos fuertes de levante que influyen en que se seque", comenta.

De hecho, al ser un proceso natural, los organismos que viven en este tipo de humedales están adaptados a las oscilaciones hídricas. "Son organismos que resisten un tiempo determinado sin necesidad de tener agua. Los anfibios se entierran, las plantas dejan semillas y una vez que llueva se vuelve a recuperar la laguna", explica a este medio. Sin embargo, hay una serie de factores que inciden. "Ha perdido metros de profundidad, entre otros factores, por las canteras y la actividad de la cementera, que provoca erosión, arrasta materiales y colmata el fondo, por lo que tiene menos capacidad y es más vulnerable", dice. 

El ecologista, que no recuerda cuando fue la última vez que la laguna se secó, asegura que no albergaba tan poca agua desde hace más de una década. "El pasado año bajó mucho el nivel pero siempre se mantenía una zona encharcada", recuerda. 

Posible beneficio para las especies autóctonas

Por contradictorio que parezca, que el humedal más grande de la provincia de Cádiz no tenga agua puede traer beneficio para la flora y fauna autóctona. "Cuando teníamos menos conocimiento pensábamos que estas cosas eran un drama porque atraía problemas para algunos animales pero es al contrario.  Los estudios científicos demuestran que hay efectos beneficiosos", explica.

La Laguna de Medina con un nivel considerable de agua en una foto de hace varios años.
La Laguna de Medina con un nivel considerable de agua en una foto de archivo.

Entre ellos se encuentra la mineralización de la materia orgánica que hay en la laguna y la desaparición de las especies invasoras. "Cuando se deshidrata, hay más minerales. Luego al recuperar el agua, hay un aumento de la productivad. En palabras vulgares, se convierte en abono. Además hay otro efecto positivo que no contemplábamos, los organismos no autóctonos no están adaptados a ese estrés hídrico y por lo tanto mueren", dice.

Soria se refiere concretamente a la carpa, una especie invasora que había provocado que las aves autóctonas del entorno no acudieran a la laguna. "En estos humedales mediterráneos no suelen haber peces, solo en algunas que hay arroyos pero lo normal es que no. Cuando se introdujo la carpa se acabó con el alimento de las especies autóctonas, plantas y pequeña fauna, convirtiendo el agua en un lugar al que no acuden por no poder sobrevivir una serie de aves", explica. Así, se da el fenómeno de que a pesar de albergar especies avícolas, la Laguna de Medina había perdido la fauna autóctona: habitualmente se veían gaviotas o flamencos pero no la cerceta perdilla o la malvasía.

El ecologista cree que pese a ser un proceso natural debe haber un seguimiento por parte de las administraciones para que no vuelva a incorporarse fauna invasora. En el caso de que así sea, tras las llegadas de las lluvias en otoño y el aumento del caudal de los arroyos del entorno, puede que volvamos ver aves autóctonas en el humedal más grande de la provincia. No hay mal que por bien no venga.

 

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