La ropa usada que se dona no siempre tiene la "segunda vida" que muchos piensan. Esa idea de dejar ropa en un contenedor para ayudar a personas necesitadas no siempre se corresponde con la realidad.
En 2019, sólo el 12,16 % de los residuos textiles se recogieron selectivamente y en su mayoría (el 94 % del total) se hizo a través de contenedores en vía pública. Este 12,16% —según el informe de Moda Re Análisis de la recogida selectiva de la ropa usada en España— es el valor más bajo de la UE, muy alejado de la media, que se sitúa en un 38%, o del valor máximo que lo tiene Alemania, con un 60 %,
En Kenia, entre el 30 % y el 40 % de la ropa usada que reciben es de tan mala calidad que ya no se puede vender y se convierten en residuos textiles que muchas veces terminan en vertederos, según Afrika Collect Textiles. Hasta el 69 % de las fibras utilizadas en la ropa son sintéticas (principalmente poliéster) y, por tanto, residuos plásticos.
Greenpeace, ante esta situación, ha querido conocer qué pasa con esas prendas una vez que se dejan en los contenedores, tanto los instalados en la calle como los que tienen algunas tiendas. Para contextualizar el problema, la entidad recuerda en las últimas dos décadas se ha triplicado la exportación de ropa usada desde la UE: desde 550.000 toneladas en 2000 hasta casi 1,7 millones en 2019. Como no existen infraestructuras para eliminar estas enormes cantidades de residuos textil, los residuos se arrojan en todas partes, a lo largo de los ríos o en las inmediaciones de las poblaciones.
A través de geolocalizadores instalados en 29 prendas depositadas en contenedores y tiendas, se ha hecho un seguimiento a esta ropa. Solo una de las prendas ha sido reutilizada, comprada en una tienda de segunda mano de Rumanía. El resto se sigue moviendo, por países como India, Pakistán, Chile o Togo, o "sin dar señal".
El 46 % de los textiles usados exportados desde la Unión Europea acaba en un país africano: el 60 % es revendido y el 40 % restante se desecha, según la Agencia Europea del Medio Ambiente. Casi la mitad de las prendas marcadas aún no ha salido de España, aunque sí ha cambiado una o varias veces de lugar.
