Un proyecto europeo liderado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), situado en Puerto Real, se encargará de monitorizar la presencia del alga invasora Rugulopteryx okamurae en las costas del sur de la península ibérica, abarcando desde Andalucía hasta el Algarve portugués. El programa estará activo hasta finales de este año y busca evaluar el impacto acumulado de esta especie en la región.
Para ello, el proyecto utilizará imágenes de satélite que permitirán analizar las tendencias espacio-temporales de los arribazones de la macroalga. Los datos obtenidos servirán tanto para mejorar la gestión operativa en las zonas afectadas como para desarrollar posteriormente una plataforma digital avanzada de seguimiento continuo.
La iniciativa cuenta con la participación de la Universidad del Algarve y del instituto francés de investigación marina IFREMER, consolidando un enfoque transnacional en el estudio de esta especie invasora.
Rugulopteryx okamurae fue detectada por primera vez en Ceuta en 2015 y desde entonces se ha expandido rápidamente por gran parte del litoral español, especialmente en el Estrecho y el litoral andaluz. También se ha registrado en Portugal, Marruecos, Argelia e Italia. Su proliferación ha reducido las capturas en la pesca artesanal a la mitad, según los datos de las lonjas del Estrecho, y ha afectado además a la acuicultura, el turismo y las finanzas municipales, que deben asumir los costes de retirada del alga de las playas.
El proyecto, denominado RugOBSS (Rugulopteryx okamurae Observing Beachcast System from Space), pretende ofrecer la primera cuantificación regional del impacto de los arribazones. Para ello combinará imágenes satelitales del Sentinel-2 con observaciones en playas y datos de biomasa retirada, permitiendo evaluar la tendencia de llegada de algas flotantes y su impacto desde 2016.
Todos los datos
La plataforma piloto generará información para administraciones y gestores, incluyendo datos sobre la magnitud y temporalidad de las arribadas, estimaciones de cobertura y cantidad de biomasa en cada municipio. Esta información podrá servir para calcular compensaciones económicas y agilizar la retirada del alga, así como para promover iniciativas de valorización comercial de la biomasa.
El proyecto también estudiará la posibilidad de predecir la llegada de algas a las playas mediante la combinación de datos de viento, oleaje y corrientes, lo que podría reducir el impacto ecológico y facilitar la obtención de biomasa de mayor calidad para bioproductos comerciales.
El programa arrancará a mediados de abril con una reunión pública en Cádiz, donde se presentarán los resultados preliminares y se abrirá un espacio de diálogo con administraciones, ONGs, empresas y otros actores implicados. La iniciativa, financiada por la convocatoria OYSTER EuroMarine para jóvenes investigadores y premiada en el Blue-Cloud Hackathon de 2025, responde a la necesidad de comprender mejor la invasión y proporciona datos objetivos que complementan los planes de gestión publicados por la Junta de Andalucía y Portugal en julio de 2025.


