Cambio climático: sí, aún es primavera

En las últimas décadas, el clima ha ido cambiando, como resultado de procesos naturales internos, cambios del forzamiento externo, o cambios persistentes antropogénicos en la composición de la atmósfera o en el uso de las tierras

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Ingeniera Agrónoma – Meteoróloga.

Dos mujeres pasean con una sombrilla para salvaguardarse de las altas temperaturas.
Dos mujeres pasean con una sombrilla para salvaguardarse de las altas temperaturas. MANU GARCÍA

“¡Pero qué calór! Vámonos al pueblos que allí refresca.” Es la frase que más podemos oír a las puertas de las vacaciones.Cuando los pueblos, tras un solitario invierno, vuelven a duplicar su población.
En las últimas décadas, el clima ha ido cambiando, como resultado de procesos naturales internos, cambios del forzamiento externo, o cambios persistentes antropogénicos en la composición de la atmósfera o en el uso de las tierras.

Uno de los factores que contribuyen activamente a este cambio es la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera son debidos a la actividad humana, entre ellos la agricultura.
Las temperaturas se han incrementado significativamente con consecuencias, como en el ámbito de la vegetación y los cultivos. En las plantas, este incremento, produce una alteración del ritmo anual, en la floración y fructificación y un aumento en la tasa de fijación de dióxido de carbono debido a la fotosíntesis y aunque este hecho reduce los gases en la atmósfera agota antes los suelos. También provoca la aparición de plagas así como la extinción de algunas especies vegetales, causando una pérdida de la capacidad productiva agrícola. Afectando así a la producción y economía agrícola.

Las plantas son indicadores del cambio estacional, por ser muy sensibles a la temperatura. Por ello, la estación de crecimiento vegetal es un índice que se utiliza para estudiar el cambio climático.
Las horas de frío acumuladas, es un parámetro de vital importancia para los cultivos ya que posibilita cambios fisiológicos responsables de la floración y fructificación, afectando, por lo tanto, a la producción. A una temperatura media de 7.2ºC, dependiendo de la especie, se contabilizan las horas de frío acumuladas. Este parámetro nos permite elegir los cultivos para cada zona geográfica y así poder adaptarnos al cambio.

Los datos fenológicos son extremadamente útiles para monitorear el impacto de la variación climática, lo que permite hacer el tema del cambio climático evidente a la percepción humana. En las plantas este cambio,  produce una alteración del ritmo anual, en la floración y fructificación y un aumento en la tasa de fijación de dióxido de carbono debido a la fotosíntesis y aunque este hecho reduce los gases en la atmósfera agota antes los suelos.

El cambio climático inducido por el hombre, como cambios en el uso del suelo, alteración hidrológica del lugar, contaminación de fuentes y del suelo, etc… es susceptible de alterar las fases fenológicas de las plantas, influyendo así en su crecimiento, en el riesgo de las heladas y en la competencia que existe entre las plantas. Lo que nos vuelve a llevar a la alteración de la producción de cultivos.
Todos estos datos, que deben de ser relacionados con la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y su influencia en nuestro clima, nos llevan al estudio del cambio estacional. Uno de los métodos utilizados para definir la estación climática, es el método fenológico o climático.

Según numerosos estudios, en la última década, muestran que el cambio climático ha provocado un adelanto en la entrada de la primavera. Siendo este hecho de suma importancia, ya que la duración de la primavera tiene una gran influencia en los ecosistemas y en la agricultura. En 30 años de estudio, Menzel y Fabian (1999), han observado que el adelanto de la primavera en Europa es de 6 días mientras que el otoño ha tenido un retraso de 4.8 días. Esto supone un aumento en la media anual de la estación de crecimiento de 10.8 días. Y recientemente, Menzel et al., (2006) concluyeron que la media era de 2,5 días/ºC en el avance de las estaciones de primavera/verano en Europa.


Un incremento de la estación de crecimiento supone más oportunidades para plantaciones tempranas de cultivos, y una maduración segura. En cambio, la disminución de la época de crecimiento altera las fechas de siembra de las plantaciones, no asegura una correcta maduración e implica una disminución de la productividad.
Este cambio climático puede ofrecer oportunidades a los productores de cultivos pero también planteará riesgos. Llevará probablemente a una reducción de las actividades agrícolas, a un mayor riesgo de pérdida de rendimientos y de calidad de los cultivos en la mayoría de las regiones europeas y a una situación económica inestable.

¡Pero que a gusto se está en el pueblo! Por ahora.

 

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Comentarios (1)

ERNESTO RUBEN ASENSIO Hace 1 mes
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