Lo que puede venir

Andalucía camina por el sendero de la perspectiva de género que impugna al patriarcado, causa de las desigualdades y de la opresión de las mujeres, que es lo que precisamente mantiene VOX

Vox en Cádiz el 1 de mayo.
Vox en Cádiz el 1 de mayo.

Se atribuye a Groucho Marx la frase: "estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros". Todo vale para mantener el poder. Es lo que ha venido a pasar en Castilla y León y es lo que puede venir a Andalucía tras la buena acogida dispensada por el Sr. Moreno a la candidata fascista, la Sra. Olona, cuyo partido tiene como objetivo derogar todo lo que tenga relación con la igualdad de trato, de oportunidades y la transversalidad de género. 

La candidata paracaidista añora tiempos pasados, en los que solo se diferenciaba a la mujer del hombre por el sexo. Consecuente a esa forma de pensar, el género es algo extraño y antinatural cuando lo originario en una sociedad democrática es no conectar actitudes y conductas culturalmente fijadas por mor de diferencias biológicas y orgánicas. Es por ello, que nuestra Constitución considera más compatible con la igualdad entre hombre y mujer desarrollar leyes y comportamientos basados en el género como categoría socio-cultural integrada por estándares democráticamente atribuidos a cada persona, hombre y mujer, en sus respectivos roles.

El ideal de mujer de la candidata de VOX no va en la dirección constitucional del término, esto es la igualdad entre hombres y mujeres, pues al negar el género como patrón democrático diferenciador está más en la línea de Pilar Primo de Ribera que afirmaba que la mujer debe estar siempre sonriente, recluida en el hogar y a expensas de las necesidades del hombre, subalterna de este en todos los espacios de la vida, ya sean políticos, económicos, sociales o culturales, especialmente desigual, inferior, bajo palio del hombre. 

La recomendación 25 del Comité de las Naciones Unidas encargado de cuidar la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) enfatiza que: “El género se define como los significados sociales que se confieren a las diferencias biológicas entre los sexos. Es un producto ideológico y cultural, aunque también se reproduce en el ámbito de las prácticas físicas; a su vez, influye en los resultados de tales prácticas. Afecta a la distribución de los recursos, la riqueza, el trabajo, la adopción de decisiones y el poder político, y el disfrute de los derechos dentro de la familia y en la vida pública. Pese a las variantes que existen según las culturas y la época, las relaciones de género en todo el mundo entrañan una asimetría de poder entre el hombre y la mujer como característica profunda. Así pues, el género produce estratos sociales y, en ese sentido, se asemeja a otras fuentes de estratos como la raza, la clase, la etnicidad, la sexualidad y la edad. Nos ayuda a comprender la estructura social de la identidad de las personas según su género y la estructura desigual del poder vinculada a la relación entre los sexos”.

Siguiendo esta línea, entroncada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, asumida íntegramente en el articulo 10 de la Constitución Española, exige desde el punto de vista constitucional que la política debe integrar la perspectiva de género por ser esta una herramienta eficaz y democrática para desarrollar políticas más equitativas y correctoras de aquellas otras que excluyen a las mujeres y sitúan al hombre como sujeto de referencia. 

Andalucía camina por el sendero de la perspectiva de género que impugna al patriarcado, causa de las desigualdades y de la opresión de las mujeres, que es lo que precisamente mantiene VOX y quien mejor que una persona desnortada como la Sra. Olona para defender que no se hagan visibles las desigualdades sistémicas, eso sí, a costa de  la igualdad como situación objetiva en la que hombres y mujeres puedan desarrollar sus capacidades personales y decidir sobre su destino, sin las limitaciones impuestas por los estereotipos de género tradicionales, es lo que llamamos la transversalidad de género.

Quien dice estar a favor de la igualdad entre mujeres y hombres se está declarando feminista, yo lo soy, o lo que es lo mismo, defiendo la igualdad entre un género y otro, término que define la Real Academia Española como el “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico”. La visión del partido de la Sra. Olona, como se ve, se sitúa en la antípoda y dice estupideces como que no hay machismo ni feminismo, como si fueran cosas idénticas, que es una majadería semejante a decir que ni racismo ni derechos humanos. 

Andalucía no se merece ese retroceso, ni está para tamañas tonterías, aunque no faltará quien blanquee el argumentario cavernícola de la Sra. Olona, que es contra la propia mujer y frente a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La respuesta no puede ser otra que la que dio Clara Campoamor cuando mirando hacia el futuro nos legó: “Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política para que sea cosa de dos. No podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”. Qué mejor razón que esta para que la mayoría democrática y progresista andaluza se active plenamente y no deje venir al retroceso.

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