La doctora y una de sus gráficas de rastreo.
La doctora y una de sus gráficas de rastreo.

Helena Legido es profesora de Global Health en la Universidad de Singapur y en la London School of Hygiene and Tropical Medicine. Ella es editora jefe de la revista Journal of Migration and Health y es una persona por tanto que tiene estos dos mundos de Asia y Europa. Últimamente además trabaja para la OMS sobre la evaluación de la pandemia.

Helena, junto a Alberto García Basteiro, profesional del ISGlobal, ha sido la profesional que ha promovido las cartas publicadas por la revista The Lancet y The Lancet Public Health sobre la evaluación de la gestión de la pandemia.

Junto a esos fos artículos, acaba de publicar un artículo sobre la desescalada, comparando la respuesta #covid19 en 9 países, 4 en Europa y 5 en Asia, analizando las medidas que hay que tener en cuenta para poder volver a la nueva normalidad. Apuntan lecciones útiles para atajar la segunda ola.

Y escribe en twitter el siguiente hilo de @legidoquigley alrededor de este último artículo:

1. Un plan claro con un proceso de toma de decisiones transparente es esencial, indicando explícitamente los niveles o fases de flexibilización de restricciones, los criterios para pasar al siguiente nivel o fase, y las medidas de contención que cada nivel o fase conlleva.

2. Los gobiernos deben contar con sistemas sólidos para monitorear de cerca la situación de la infección antes de suavizar las medidas. El valor R es importante, pero esto requiere datos de alta calidad en tiempo real (como en Hong Kong) para ser precisos.

3. Para que las comunidades vuelvan a abrir de manera segura, se necesitarán medidas de control para reducir la transmisión durante algún tiempo, incluidas mascarillas y distanciamiento social. Las burbujas sociales de Nueva Zelanda proporcionan un ejemplo exitoso.

4. Cada país debe tener un sistema efectivo de búsqueda, prueba, rastreo, aislamiento y apoyo antes de aliviar las restricciones. Los tests en autoservicios y en tránsito en Corea del Sur fomentan las pruebas proactivas y ofrecen un modelo eficaz para ampliar la búsqueda de casos.

5. Existe un fuerte argumento para adoptar la estrategia #COVID19 cero, como en Nueva Zelanda, que tiene como objetivo eliminar la transmisión doméstica, particularmente considerando la evidencia emergente sobre los efectos del COVID prolongado.

6. Cualquier sistema de prueba, rastreo, aislamiento y apoyo debe estar respaldado por una inversión sostenida en la capacidad de salud pública y la capacidad del sistema de salud, incluidas las instalaciones, los suministros y la fuerza laboral.

7. Para que las medidas de control funcionen, los gobiernos deben educar e interactuar con el público, generar confianza y seleccionar las medidas apropiadas que el público esté dispuesto a cumplir. El público debe participar directamente en el proceso de elaboración de medidas.

Y en ese entorno las dos cartas en la que hemos participado los dos pidiendo como requisitos los siguientes:

El primer requisito es la urgencia; la evaluación debe comenzar de inmediato e informar periódicamente hasta el final de la pandemia.

El segundo requisito es la necesidad del apoyo generalizado de partidos políticos, asociaciones científicas (más de 50 apoyaron la primera carta), profesionales de la salud, pacientes y cuidadores, la sociedad civil y la sociedad en su conjunto.

El tercer requisito es un compromiso firme por parte del Gobierno Central y los gobiernos autonómicos de escuchar las recomendaciones propuestas en la evaluación y actuar en consecuencia.

Y en la primera decíamos: Solicitamos una evaluación independiente e imparcial, realizada por un panel de expertos internacionales y nacionales, que se centre tanto en las actividades de las administraciones nacional como regional. Esta evaluación debe incluir tres áreas: toma de decisiones políticas, asesoramiento científico y técnico y capacidad operativa. Además, también deben tenerse en cuenta las circunstancias sociales y económicas que han contribuido a que España sea más vulnerable.

Todo fruto de un gran trabajo, de una excelente investigadora que ha trabajado en Europa, en África y en Asia. Y que en una entrevista que le hice en la revista científica @gacetasanitaria me decía: “cuánta gente va a hacer falta en España para hacer rastreo, ya que con la idea de Singapur, una persona puede hacer seguimiento de 33 personas al día, pongamos 30. En el Reino Unido han propuesto contratar 18.000 personas para hacer este trabajo. En EE.UU. están hablando de entre 100.000 y 300.000 personas. Entonces, según mis cálculos, en la parte más baja serían unos 20.000 que harían falta en España y en la parte más alta serían unos 40 mil. Entonces, cómo vamos a organizar eso.

Primero, estas personas les tienen que dar un training, pero tampoco tiene que ser muy complicado porque lo que tienen que hacer es llamar por teléfono, hacer el seguimiento, y hacer el cuestionario. Yo creo que eso podría estar más centralizado quizás en las Comunidades Autónomas. Pero el papel fundamental es la Atención Primaria, y ahí hay que fortalecer la Atención Primaria porque yo creo que sería, no creo que tengan la capacidad de hacer todas estas llamadas que hace falta, que tendrían que estar coordinados por la Atención Primaria, porque ellos son los que van a tener que hacer los test, entonces sería esta coordinación entre la primaria y los que hacen las llamadas. Y en el caso de que tengan síntomas pues hacer la transferencia al hospital. O sea que ahora todo va a tener que estar mucho más organizado.

Para mí España tiene unas mejores atenciones primarias del mundo, por qué no utilizarla mucho más. Lo sabemos todos los expertos en salud. En Asia se vuelven, en Singapur, cuando les explico lo que pasa aquí en España se vuelven locos, siempre me dicen a ver cuándo nos llevas a ver cómo funciona en España, cuando se piensa que Singapur es uno de los mejores sistemas de salud, pero no tiene unos hospitales buenísimos, y tiene la mejor tecnología, pero la atención sanitaria no está tan bien organizada como la tenemos en España. Luego es que una cosa que creo que no va a funcionar en España, y me sabe muy mal decirlo, pero creo que las nuevas tecnologías no van a funcionar, y ahí tenemos que tener una seria conversación porque hablamos de estas aplicaciones, Singapur desarrolló la primera, que se llama el contact trace, que te ayuda a identificar a tus contactos y que en principio era el futuro para todos los países pero los resultados que se están empezando a ver, en Singapur, un país con plena confianza en su gobierno, se la ha bajado un 20 por ciento de la población y únicamente empiezan a funcionar si la utiliza un 60 por ciento de la población.

Así que poner todas tus energías en una app y decir que esa es la solución no va a ser, o sea, que tenemos que tener este sistema donde tengamos a gente rastreando, tendremos que tener cientos sino miles de personas haciendo este tipo de rastreo coordinado con la Atención Primaria y la Atención Primaria coordinada también con los hospitales”.

Reflexiones muy interesantes y muy necesarias en un país, como dice el artículo publicado en The Lancet donde la falta de una política de rastreo ha generado un incremento importante del número de casos.

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