Una niña, envuelta en la bandera del arcoiris, durante la concentración contra la LGTBIfobia. FOTO: MANU GARCÍA.
Una niña, envuelta en la bandera del arcoiris, durante la concentración contra la LGTBIfobia. FOTO: MANU GARCÍA.
El Papel de La Voz

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Para empezar, quisiera hablar del orgullo, una palabra que choca según con qué se le asocie o como se utilice o según el sentido de la palabra. Ya que el diccionario la define de dos maneras, una positiva: “Sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno que se considera meritorio”.

Así pues, solemos decir con gran orgullo o satisfacción soy andaluz o de Jerez, seguido de un casi ná. Sin embargo el sentido negativo es: “Exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás”. Siendo sinónimo de soberbia.

Por tanto, si hablamos del “orgullo gay” hay quién le parece como fuera de lugar o como si se utilizara en un mal sentido. Pero es un verdadero error ya que se dice y siente en el buen sentido de la palabra: “Satisfacción por ser lo que soy y cómo soy” y tener la libertad de serlo sin presiones de subestimar a dichas personas negativamente.

Quién lo ve mal o no le coge el sentido positivo es porque no termina de aceptar a los gays, homosexuales, lesbianas o transexuales. Y el problema lo tienen ellos, está claro, porque desde los primeros homínidos y en todas las razas humanas ha existido y existirán las personas homosexuales del género que sean. Es así, y las cosas hay que aceptarlas como son y ponerse en el lugar de los demás según se sienten, si en un cuerpo de mujer, sintiéndose hombre o viceversa. O sintiéndose hombre pero atrayéndoles sexual y afectivamente las personas de su mismo género o viceversa. Sea como sea, aceptar, tolerar y convivir en armonía entre todos y todas.

 La interpretación de la sexualidad ha variado según las diferentes civilizaciones  y  ha ido cambiando a lo largo de la historia, con diversas maneras de vivir el sexo y tratar la sexualidad. Todos sabemos que los griegos, pilares del pensamiento y la filosofía de nuestra cultura occidental,  aceptaban la homosexualidad y la bisexualidad como algo natural. (siglo VI a. C hasta el II d. C.).

Y la cultura milenaria Nativo Americana del Norte, que se les consideraban salvajes, nos ha dado lecciones de ecologismo, de cómo vivir en la naturaleza y aprovechar sus recursos pero sin destruirla. Y a la vez, a diferencia de los roles sociales estrictos que quería imponer el cristianismo europeo (ya fuera protestante, luterano, calvinista, católico...), nos ha demostrado que se podía convivir y tolerar las diferentes tendencias sexuales.

Las personas podían mostrar un interés desde temprana edad por roles a la vez masculinos y femeninos. La naturaleza espiritual de esta cultura, ha interpretado estos individuos como ocupados por dos espíritus, implicando que un espíritu masculino y otro femenino conviven en el mismo cuerpo. En aquel entonces, se reconocían cinco géneros: hombre, mujer, hombre de dos espíritus, mujer de dos espíritus y transgénero.

Los adultos de la tribu notarían esta tendencia en los niños y les apoyarían en el desarrollo de esta personalidad dual hasta la edad adulta, en la que se convertirían en respetados y admirados por la comunidad.

Los nativos valoraban a cada persona por el aporte real que hacían a la tribu y se consideraban afortunadas cuando una persona de “dos espíritus” nacía en su familia, ya que esto era considerado una total bendición porque además de ser muy completas, se les otorgaba fuertes poderes místicos, actuando como curanderos y chamanes de la comunidad.

Así, los dos-espíritus con cuerpos femeninos tomaron típicamente papeles como jefas, consejeras, cazadoras o guerreras. Y los dos-espíritus con cuerpos masculinos solían tener papeles activos, como el manejo y entierro de los difuntos o enfermeros durante expediciones de guerra o se quedaban en los campamentos ayudando a las mujeres y en la educación de los niños y niñas.

Quiero defender la educación infantil libre de discriminación de géneros, el derecho de toda persona a ser padres tengan el género que tengan y sus correspondientes sentires.  Porque lo más importante para criar y educar a los hijos e hijas es tener ganas, mucha capacidad de amar, entrega y firmeza para educarlos con valores positivos para ellos y ellas y para la sociedad.

También la de los educadores de la enseñanza, porque ¿qué tiene que ver su tendencia sexual con su aportación educativa? ¿Lo que de verdad importa no es su preparación y su buena pedagogía?

Como buen ejemplo, quiero exponer el caso de un maestro, natural de Arcos, Julio Mariscal Montes. A pesar de ser uno de los grandes poetas gaditanos de la generación de los 50, en su propio pueblo sufrió mucho por la marginación de la sociedad puritana de esa época  y no fue lo suficientemente valorado ni respetado hasta bastantes años después de muerto. Si en las ciudades de la posguerra española  los homosexuales lo pasaron mal, en el medio rural fue aún peor. Sin embargo, en Paterna de Rivera, que ejerció allí desde 1957 al 1967, fue apreciado y admirado por sus méritos intelectuales y humanos, aportando mucho como enseñante “fue un faro que iluminó mi formación intelectual y cultural”, dice uno de sus alumnos aventajados y motivó que muchos de sus alumnos  hicieran carreras universitarias.

Para afianzar aún más mis argumentos quiero dar testimonio de un caso particular, de un caso circunstancial y fortuito que pasó en mi familia:

A los pocos meses de morir mi padre con solo treinta y ocho años, a mi tío abuelo Rafael López García, le expropian una pensión que regentaba en la calle Fate, esquina plaza la Arenal, para construir un bloque de pisos, sin darle ningún tipo de indemnización. “Muy propio de aquellos tiempos del franquismo”. Se quedó sin nada después de tantos años de trabajo.

Así pues, mi madre con su prole de seis hijos y su tío decidieron vivir juntos, formando un tándem para poder subsistir y llevar a la familia hacía adelante. Mientras ella trabajaba mucho,  él nos cuidaba: nos levantaba y daba el desayuno para ir al colegio, nos cocinaba, nos recogía del colegio los días fuertes de tormenta,  siempre estaba ahí para ayudarnos, enseñarnos y aconsejarnos.

Y esa peculiar pareja se convirtió en nuestros educadores, una madre viuda heterosexual y “nuestro Tato” que era homosexual y para nosotros representaba la figura del abuelo, su hermano, que se nos murió también poco después que mi padre. Ambos personas honestas e integras que nos enseñaron con su ejemplo muchos de sus valores personales y se entregaron en cuerpo y alma en nuestro cuidado y educación.

El Tato, nacido en el 1897 era un hombre culto, ya que su padre, representante de bodegas de Jerez que hizo 33 viajes a Sudamérica, vendió mucho vino y quina de Jerez y les puso a sus hijos maestros particulares tanto para las materias básicas escolares como maestros de música y baile. Y el tato fue bailarín de ballet español hasta que estalló la guerra. Y después de ésta fue cocinero, comerciante y regente de la pensión.

Era un hombre de una sensibilidad exquisita al que no se le notaba para nada que era homosexual, en parte porque la gran mayoría tenía entonces la necesidad de mantenerlo bien oculto y en parte porque era muy natural, digamos una persona con muy buena proporción entre su masculinidad y su feminidad. De hecho, nosotros nunca nos dimos cuenta de su tendencia sexual hasta más allá de la  adolescencia y porque nos lo comentaron.

A veces hablaba con nostalgia de Miguel de Molina: “no ha habido mejor coplero en España”. Con un estilo personal y transgresor, quién nunca ocultó su homosexualidad. Por ello y tacharlo de republicano le destrozaron su carrera. Fue exacerbadamente torturado y obligado al exilio a Buenos Aires en 1942, en plena posguerra. En 1992, poco antes de morir con 86 años, fue galardonado en España en reconocimiento a su labor artística a favor de la cultura española,

¡Cuántas personas homosexuales tuvieron que esconder y reprimir su homosexualidad! Y quiénes no lo hacían, porque su condición era tan femenina que no lo podían  ocultar, se veían expuestos a humillaciones y torturas, como estos casos que pasaron en Jerez desde la posguerra y hasta los años 70 aproximadamente, donde se les administraba la ley de vagos y maleantes (llamada “La gandula” en la que desde 1954 incluía como delito la homosexualidad en la dictadura de Franco y fue derogada en 1978 por el gobierno de Adolfo Suarez) y los podían tener hasta 72 hrs en comisaría:

La Paloma, se dedicaba a cantar y bailar, imitando a las famosas copleras de la época. Llevaba la ropa en un cesto y se cambiaba en cada patio de vecinos donde actuaba a cambio de unas monedas o simplemente por algo de comida. La torturaron en comisaría repetidas veces, administrándole además aceite de ricino para que se les descompusiera el vientre.

También se dedicaba a lo mismo la Miguela, que la mató un cabo de la policía municipal de muy fuerte complexión, allá por el año 1958 en la calle de la Merced, de una fuerte paliza, concretamente de una brutal patada en el esternón. Fue algo muy sonado en Jerez y si quieres saber quién fue solo tienes que tirar del “Cabo de la Manta”.

Y yo me pregunto ¡qué mal hacían con ser como eran! ¡Hasta cuando nuestra sociedad los van a respetar como personas con otras tendencias y no como enfermos mentales! Hay países que tienen pena de muerte y todavía aquí existe casos discriminatorios, como esta feria de abril en Sevilla que no dejaron entrar a un joven homosexual en una caseta.

Creo que todos esos arrogantes machistas que en su soberbia se creen superiores a la mujer y no respetan a los homosexuales, con sus absurdos prejuicios no saben valorar a las personas por lo que son y aportan a la sociedad.

Sin embargo, nosotros tuvimos la gran suerte de ser educados sin los estereotipos de el hombre es el cabeza de familia que trae el dinero a casa y quien hace las tareas de la casa es la mujer. Ambos hacían tareas de hombre y mujer indistintamente: ella conducía, trabajaba fuera, iba a reuniones de empresas, de padres de familia en el colegio y, por supuesto todas las tareas del hogar. Y él, además de éstas, hacía las propias de un hombre como arreglar puertas, enseres, cultivar el huerto y trabajos de albañilería en general.

Pero además, me parece que los homosexuales y quienes hemos podido desarrollarnos satisfactoriamente en los dos polos, masculinos y femeninos, somos más completos y autosuficientes.

Sí, yo, una niña heterosexual con espíritu masculino, pude desarrollarme sin que ninguno de mis educadores me cortara mi forma de ser ni me dijeran nunca “no hagas eso porque es cosa de niños”. Jugué con mis hermanos y primos a todos los maravillosos juegos y deportes típicos de niños y al mismo tiempo a todos los juegos de niñas de aquellos tiempos. Y aunque alguna gente me criticaba a mí no me afectaba porque no veía que malo tenía y ambos me halagaban por lo bien que corría o montaba en bici o me subía a los árboles,…  Esto a la gente joven de ahora les puede resultar raro, pero realmente estaba muy mal visto que las niñas jugáramos a juegos de niños y viceversa…

“Marimacho” me decían y a mucha honra y orgullosísima: muy satisfecha de haber  sido educada en igualdad de géneros. He comprendido y me he llevado muy bien tanto con los hombres como con las mujeres porque he jugado y convivido con ambos géneros por igual. Y creo que ahí está la clave de la tolerancia y el respeto entre géneros en convivir en sus igualdades, que son mucho más que sus diferencias.

Y por último, doy gracias a la vida por haber tenido esa buena educación de los dos, de mi queridísima madre y de mi queridísimo Tato, al que le pido desde aquí que si es verdad que está en el cielo me deje un sitito a su vera o, si por el contrario, es verdad lo de las reencarnaciones quiero tener la gran suerte de que vivamos juntos y muy cerca otra vez en la próxima vida, porque fuiste un hombre bueno, afable, trabajador, integro, responsable, generoso de  corazón, honesto y sabio: ¡Una bellísima persona que nos dio tanto amor y del que tan buenas cosas aprendimos!

Firmado por Aurora Cazorla Ríos, Educadora Infantil y Leonor De Bock Cano,  Marea Violeta. FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Filosof%C3%ADa_griega https://culturacolectiva.com/historia/12 http://cadenaser.com/ser/2017/06/12/tribunales/1497296068_056529.html http://leopoldest.blogspot.com.es/2013/02/ley-de-vagos-y-maleantes

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