"¿A qué esperamos para actuar? Sobra demagogia y falso populismo"

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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Intervención completa de la Coordinadora de la zona Sur Existe en el pleno ordinario de julio.

Ante todo agradecer al pleno municipal que nos haya cedido por fin la palabra en este espacio, tras 16 años de espera. En todo este tiempo no se nos ha permitido expresarnos desde esta tribuna, incluso tras contemplar cómo en la última legislatura, y desde aquí, el señor Galvín nos insultaba, negándonos el derecho a réplica. Es importante poder mirar al futuro haciendo uso de la memoria histórica, para saber de dónde venimos, teniendo conciencia de dónde estamos y hacia dónde queremos ir.

Sirvan estas líneas para recordar esos planes integrales de transformación que nunca llegaron, la falta de implicación y colaboración entre administraciones públicas, las políticas subsidiarias y limosneras que priorizaron obras faraónicas frente al trabajo social. La degradación de nuestros espacios públicos, las viviendas convertidas en no lugar, el infravalor al que ha sido sometido nuestro río Guadalete y su entorno, con una expansión urbanística que sólo ha sabido darle la espalda. Es triste pensar y mirar a nuestros hijos sabiendo que nuestra esperanza de vida es entre cinco y ocho años menor comparada con las de otras zonas de la ciudad.

Hoy nos encontramos en lo que llamamos una situación de recrisis, que se recrudece y recrea en aquellos entornos ya de por sí desfavorecidos. Ante un Estado del Bienestar roto, desmoronado y ocupado en repartir la miseria que han dejado los privilegios de otros. Ante un sistema productivo y financiero que  sólo sabe especular y que rigen personas muy inteligentes que siempre saben lo que necesitamos, cuándo, cómo, dónde y de qué manera.

Frente a esta realidad, nacimos como movimiento de vocación libre, voluntaria y de acción social. Nuestro único pecado era el compromiso de ser personas responsables con los tiempos que nos han tocado vivir. Por ello, fuimos los primeros en delimitar la zona Sur como espacio territorial, ayudamos a configurar la primera delegación en una zona en la ciudad, elaboramos el primer análisis de necesidades de la zona y sumamos propuestas de intervención. Elaboramos el primer documento sobre seguridad ciudadana desde una perspectiva social. Presentamos en el año 2000 el Pídelo (Proyecto de Intervención de Desarrollo Local), como proyecto de regeneración económica agroalimentaria para el marco de Jerez.

En el año 2004 compartimos nuestro libro, tras unas jornadas en las que ya reflexionábamos sobre estrategias estructurales de intervención en el territorio. En el 2013 conseguimos el primer y único encuentro entre las administraciones públicas, que después los partidos políticos se empeñaron en no dar continuidad por sus intereses de siempre. Elaboramos en colaboración con los IES de la zona, el primer estudio sobre aproximación a la realidad escolar. Hemos mantenido una coherencia intachable sobre la gestión del Plan Urban desde sus inicios y sobre el mismo, el tiempo ha venido a darnos la razón.

En este sentido, queremos recordarles las tres grandes mentiras del Plan Urban. En primer lugar, no ha existido participación desde sus inicios. El consejo consultivo fue manipulado y se convirtió en una excusa del organigrama para justificar el cumplimiento de la normativa europea. En segundo lugar, el Plan Urban sí era modificable, pero sólo en las partidas que les interesaban a ustedes.

La tercera mentira era que sería un plan que transformaría la zona Sur, que con más presuntuosidad que realismo, se ha dedicado a publicitar las bondades de un plan que no han transformado el día a día de la inmensa mayoría de sus habitantes. Por último, tras la reunión mantenida con el delegado de Economía, el señor Galván, pudimos comprobar con sus números en la mano que estábamos en lo cierto con nuestra auditoría ciudadana. Se han perdido 4,5 millones de euros en inversiones para la Zona Sur.

Hemos recorrido, por tanto, todo un camino no exento de dificultades, ya que los vértices del triángulo político y social son frágiles y se rompen con suma facilidad. Administraciones públicas, técnicos y ciudadanía; todos verdugos de una manera u otra, donde nada de lo que ocurre es responsabilidad de nadie.

En estos 16 años de trabajo nos hemos encontrado administraciones públicas más preocupadas en sus intereses electoralistas y partidistas que en realizar un trabajo comunitario, en muchas ocasiones eliminando el diálogo social. Hemos visto técnicos al servicio de político de turno, sombras al servicio de la voluntad de otros que se anteponen al trabajo de un técnico comprometido. Hemos sufrido también a esa ciudadanía al servicio del poder, dando bocados y patadas, mientras nos tachaban de ir con el paso cambiado.

Porque no nacimos para negociar la miseria, como dijo Vicente Ferrer, la miseria se pelea. No nacimos para convertirnos en cómplices de una diagnostitis permanente, no nacimos para ver como las personas son incapaces de cubrir sus necesidades más elementales y asumir su fracaso. Nacimos para contribuir a un proyecto donde la intervención comunitaria se convierta en motor de cambio y de estimulación a la participación ciudadana de manera activa, en equilibrio con la clase política y los recursos técnicos. Nadie va a regalarnos nada. Por ello, resulta imprescindible que la ciudadanía recupere el protagonismo merecido que nos corresponde en el tiempo que nos ha tocado vivir. Un ejercicio acompañado de una acción social responsable, organizada, inconformista, constructiva, crítica y autocrítica.

Entendemos que hay que motivar un cambio en las estrategias públicas del trabajo comunitario, bajo un modelo de actuación biopsicosocial que contemple todos aquellos factores y ámbitos que nos afectan a las personas. La ciudadanía debemos trabajar por un proyecto sensible desde lo humano, donde el conformismo únicamente puede hacernos cómplices de una realidad cada vez más cruda y difícil, trabajando por un modelo social y económico que globalice derechos.

Sirvan estas líneas para preguntarnos: ¿A qué esperamos para actuar? Sobra demagogia  y falso populismo, teñido de un trato apático e infantil de una ciudadanía que consiente y otorga, ciudadanía casi siempre sumisa. Con instituciones institucionalizadas que lejos de poner los pies en el suelo, resuelven problemas de salón sin cuestionar para no ser cuestionadas.

Estamos en un momento donde prima el hacer más que el decir, donde el ejercicio de la práctica tiene que comprometerse con aquello que pensamos y decimos. Donde teoría y práctica se esfuercen por construir una realidad más justa y humana, amparados en aquellos valores que tanto enaltecemos pero que tan a menudo vaciamos de contenido.

En este espacio es donde sólo nos van a encontrar, ante una estrategia política clara y concisa. Por ello y pese a los encuentros mantenidos con diferentes partidos de la ciudad, volvemos a recordarles y proponerles que retomen y ayuden a construir pilares sólidos que dignifiquen nuestras vidas. A algunos ya no nos valen ni los cantos de sirenas, ni los megaplanes, ni las varitas mágicas.

Les hemos propuesto la creación de un comisionado para la zona Sur, donde las administraciones estén representadas y se construya un verdadero proceso de intervención comunitaria. Por cierto, la necesidad del trabajo en red no es un descubrimiento de Ceain, ha sido una demanda nuestra a la que ustedes y otros antes que ustedes han hecho oídos sordos desde hace 16 años. Les dijimos en su momento, que en la zona Sur la política siempre ha tendido a coger los conceptos y vaciarlos de contenido. A cualquier cosa se le ha llamado desarrollo sostenible, a cualquier cosa se le ha llamado Plan Integral y a cualquier cosa se le llama Plan de Intervención Comunitaria.

Finalmente, les hemos reiterado la necesidad de un trabajo en red horizontal y vinculante, donde políticos y técnicos se organicen con la ciudadanía en un espacio reconocido. Les hemos presentado propuestas de intervención biopsicosociales, que atiendan de manera estructural las causas que provocan el gravamen social que vivimos en nuestros barrios. Les hemos pedido que hagan públicas y cuenten con la ciudadanía para las medidas de actuación del Plan Estratégico de Servicios Sociales, el Plan Municipal de Infancia y Familia 2015-2018, la necesidad de coordinar las políticas sociales compensatorias en la Zona Sur… Hasta ahora su única respuesta ha sido el silencio.

Seguiremos insistiendo, no lo duden, porque nacimos para trabajar sin esperar otra recompensa, más allá del convencimiento de que otro mundo más solidario, equitativo y sostenible es posible.

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