El proyecto emocional y educativo de dos hermanas portuenses que invita a "parar e imaginar"

'Los cuentos de Jaire y Juana' buscan potenciar la imaginación y la creatividad en familia, trabajando en valores como el amor y el respeto

Violeta y Carolina Jaén, hermanas y creadoras del proyecto 'Los cuentos de Jaire y Juana'
Violeta y Carolina Jaén, hermanas y creadoras del proyecto 'Los cuentos de Jaire y Juana'

Cuando Violeta y Carolina eran niñas, su sitio de recreo era el Campo Viejo, un lugar de convivencia natural en El Puerto de Santa María al que iban con sus padres y otras familias, y donde se sentían "libres y salvajes". Años después se convirtieron en madres y reconectaron con esas niñas que nunca dejaron de ser.

Estas dos hermanas portuenses, maestras de profesión y ligadas a diferentes ámbitos profesionales como la traducción, la danza y la terapia corporal, son las creadoras de Los cuentos de Jaire y Juana, un proyecto emocional a partir de cuentos, que invita a parar, imaginar y aprender en familia, de forma amorosa, respetuosa e inclusiva.

En un mundo completamente digitalizado regido por las pantallas, la clave para que las criaturas presten atención, según estas hermanas, pasa por no subestimarles, acompañarles en sus tiempos y procesos, y mirarles a los ojos. "Se está dejando de lado esa parte más analógica, más nostálgica, alejada del ruido, las luces y los estímulos visuales", comentan. Y aunque su proyecto conste en gran parte de material auditivo, sus narraciones "invitan al recogimiento, la tranquilidad y la paz". Educar en el buen uso de las pantallas resulta también crucial bajo su mirada.

Violeta y Carolina portando un ejemplar de los cuentos, en formato imprimible y encuadernable.
Violeta y Carolina portando un ejemplar de los cuentos, en formato imprimible y encuadernable.   MAURI BUHIGAS

Los cuentos de Jaire y Juana es un proyecto emocional, formado por cuatro audio cuentos, cuyos protagonistas discurren por cuatro emociones (miedo, rabia, tristeza y alegría), que van acompañados por un cuaderno de actividades con más de 100 páginas, en formato imprimible y encuadernable. Está recogido bajo el nombre de Superpack emocional, en el que hay actividades divertidas para hacer en familia, aporta una guía sobre emociones y tips para madres y padres para que aprendan a acompañar y gestionar estas emociones en casa, además de otras dinámicas como la cocina en familia.

Carolina y Violeta creen que empezaron este proyecto cuando eran pequeñas, ya que en la casa familiar había "un cuarto mágico", en el que había una biblioteca, una máquina de escribir y una fotocopiadora. "Nuestra madre y nuestro padre eran maestros, pero tenían una librería en la que también vendían discos, siempre nos inculcaron el gusto por la lectura. De hecho, con nuestro padre grabábamos historias en un magnetofón", recuerdan las hermanas, que aseguran que construir e inventar historias, para ellas es como un juego.

Cuando plantearon el proyecto vieron la necesidad de contar historias desde las emociones, los valores y el lenguaje inclusivo. "Este último ha sido un gran reto, porque queríamos hacerlo sin perder la forma literaria. Hemos rebuscado palabras de nuestra lengua que incluyeran a todo el mundo sin usar símbolos, ni palabras inventadas. Ha sido un proceso duro y bonito", explican. "El lenguaje es pensamiento y creemos que si los niños y las niñas escuchan que todas las personas están incluidas en las historias, luego será mucho más fácil incluirlas en la vida real", añaden las hermanas, que reconocen haberse reeducado durante la elaboración de los cuentos. 

Jaire y Juana se ha creado desde la verdad y el amor, alejándose de etiquetas de género, integrándose en la naturaleza y el respeto por todos los seres vivos. Las narraciones están escritas, narradas, editadas y grabadas por ellas mismas, en colaboración con familiares y amistades. Sus ilustraciones también son originales. Como dato curioso, uno de los audiocuentos incluye un fragmento de la canción El tomate cantante de No me pises que llevo Chanclas, que contó con la bendición del propio Pepe Begines, tras ser preguntado por Violeta para ver si sería posible incluirlo en el proyecto.

“Es indispensable hacer comunidad donde exista el amor y el respeto, donde nos comprometamos a educar a las que serán las personas adultas del mañana, porque el mundo se definirá dentro de unos años por cómo estamos tratando a los niños y las niñas hoy”, concluye Carolina, que defiende, al igual que su hermana, una educación con apego, en tribu, donde prime el cariño y la escucha. 

 

 

 

Sobre el autor:

Carmen Marchena

Carmen Marchena

Gaditana. Periodista feminista por vocación y compromiso. Empecé en las redacciones de Ideal Granada y Granada Hoy. He pasado por eldiario.es/Andalucía. Parte de El Salto Andalucía desde sus inicios. Tengo dos ídolas: mis abuelas Carmeluchi y Anita. Defensora de los Derechos Humanos y la Memoria. Sin más dilación, papas con choco o barbarie.

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