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Se me permitió tocarlo y hojearlo, aunque no fotografiarlo, ni tomar nota de su contenido, naturalmente menos hacer público el nombre de su actual propietario. El libro, en su interior, tiene un escrito a mano y lápiz hecho por el tristemente famoso criminal colombiano Roberto Lañas Vallecilla, conocido por el mote El Pájaro de San Antonio, personaje que permaneció oculto en el convento de La Cartuja, en Jerez, hasta su muerte.

Llegó a ser propiedad del abuelo de los actuales custodios como regalo de Roberto Lañas Vallecilla a éste. El libro en sí es una publicación inglesa, y hace referencia a la vida y ejecución de un delincuente, contiene también algunos dibujos de lo que parecen ser apuntes de medicina. En el momento de tocar sus tapas no se puede evitar la sensación de sentir un objeto algo más que siniestro.

La piel humana puede curtirse como la de cualquier otro animal. Al hacerlo, incrementa su grosor, convirtiéndose en un cuero de grano fino parecido al de un borrego. Gracias a estas propiedades nació la bibliopegia antropodérmica, una técnica en las que se usa el pellejo humano como material de encuadernación de libros. Por desagradable y perturbador que pueda sonar, se empleó con cierta popularidad entre los siglos XIII y XVII. Algunos se encuadernaron con el escatológico material por razones sentimentales, como recordar a un ser querido. Otros, por pura venganza. Parece ligera y fina.

La ley inglesa de 1751 impedía que los asesinos fueran sepultados. Una actualización de la ley de 1832 fue incluso más allá y prohibió no solo su enterramiento, sino que obligó a que esos cuerpos fuesen diseccionados públicamente o colgados en cadenas. Quedarse con la piel para encuadernar libros era una manera más de impedir que sus cuerpos permaneciesen enteros o fuesen enterrados, una forma última de humillación. A este método para forrar y cubrir libros con piel humana, se le denomina bibliología antropodérmica. En la actualidad, el creciente apetito de la industria por lo exótico, está cambiando los intereses hacia terrenos sin precedentes.

Eduardo Arboleda Ballén es antropólogo social y cultural; su campo es la llamada Antropología caótica. Este artículo fue publicado originalmente en eltrotedelaculebra.com

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