¿Por qué varios pueblos de Sevilla están en peligro por un gas radioactivo?

El Consejo de Seguridad Nuclear advierte de niveles altos de radón, segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco. España lleva cuatro años sin trasponer la directiva europea

Cazalla de la Sierra en una vista aérea, el pueblo andaluz más grande libre de covid.
Cazalla de la Sierra en una vista aérea, el pueblo andaluz más grande libre de covid.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha actualizado recentemente la cartografía de las concentraciones de radón, un gas radioactivo que constituye la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Este peligroso componente tóxico está catalogado por la OMS como carcinógeno humano y se filta en los edificos a través del subsuelo.

A pesar de que en Andalucía, su concentración se reduce a la Sierra Norte de Sevilla, Sierra Morena y algunas zonas de Andalucía Oriental, seis pueblos de la provincia de Sevilla tienen concentraciones de radón muy por encima de lo recomendable. Es el caso de los municipios El Pedroso, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, El Real de la Jara, Castilblanco de los Arroyos y Castillo de las Guardas. En estas localidases las concentraciones de radón son superiores a 400 bequerelios por metro cúbico.

Además, hay otros municipios que tienen concentraciones medidas, es decir, entre 201 y 300 bq/m3. Se trata de Villanueva del Río y Minas, El Madroño, Aznalcóllar, El Garrobo, El Ronquillo, Guadalcanal, Alanís, Alcolea del Río, Cantillana, Tocina y Brenes.

¿Qué hacemos con el radón?

El Consejo de Seguridad Nacional asegura que todos los edificios contienen radón, pero normalmente e  concentraciones bajas. El problema reside en el subsuelo, por lo que en algunas zonas sería recomendable actuar. El radón se descompone de forma muy rápida y desprende partículas radioactivas que al ser inhaladas pueden dañar las células de los pulmones. A largo plazo, lleva a cáncer de pulmón. De hecho, las últimas investigaciones apuntan que hasta un 14% de este tipo de cáncer en España es motivado por el radón.

La UE exige a España que realice mediciones y lleve a cabo actuaciones en las viviendas de las poblaciones afectadas. Así, Madrid trabaja en una normativa de protección de edificios, dentro del marco de la directiva europea de normas de seguridad para la protección contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes.

España lleva cuatro años sin marco

En esa línea, Fundación Vivo Sano y Vive sin Radón han alertado de que todos los países de la UE tienen la obligación de tener un Plan Nacional contra el Radón según la Directiva 59/2013/EURATOM, y el plazo para implantarlo terminó el 6 de febrero de 2018. De hecho, España lleva cuatro años sin trasponer la directiva europea de protección de la población contra el radón.

Incidencia del radón en España
Incidencia del radón en España

"Es urgente hacer algo al respecto, porque se trata de un problema de salud pública que puede tener consecuencias graves para las personas expuestas pero que, sin embargo, es totalmente y fácilmente evitable", señala desde Vivesinradon.org su responsable, José Miguel Rodríguez.

La Directiva señala la obligación de los estados miembros de medir y controlar el radón en viviendas, colegios, edificios públicos, lugares de trabajo, etc. También obliga a las Administraciones a informar a los ciudadanos, tanto a nivel local como nacional, respecto a la exposición al radón en recintos cerrados y a los riesgos asociados para la salud, así como sobre la importancia de efectuar medidas antirradón y sobre los medios técnicos disponibles para reducir las concentraciones de gas. "Nada de eso está ocurriendo por ahora. En consecuencia, la mayoría de la población desconoce la existencia de este gas y sus implicaciones en la salud, e ignora si está presente en su vivienda u oficina", subraya Rodríguez.

El desconocimiento sobre el radón también es grande entre los profesionales de la construcción. El Código Técnico de la Edificación (CTE) no incluyó requisitos y exigencias de seguridad respecto al radón en los edificios sino hasta finales de 2019, pese a que la Unión Europea llevaba recomendándolo desde 1990. "Es decir, que solo hemos tardado 29 años en desarrollar esta normativa en la construcción. Y encima, su entrada en vigor se tuvo que retrasar hasta el 23 de septiembre de 2020 debido a la pandemia", explica este experto. "La inmensa mayoría de constructores no están formados sobre esta cuestión, mientras que, en otros países de nuestro entorno, como Renio Unido, Irlanda, o Bélgica, sí existe consciencia sobre este asunto e incluso hay planes de medición en las viviendas puestos en marcha por el Gobierno", añade.

Según esta asociación, provoca más de 1.500 muertes al año en España, y para fumadores el riesgo de contraer esta enfermedad se multiplica por 25. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó hace ya 33 años el radón como carcinógeno humano del grupo I.

"La presencia de radón es una variable que debería formar parte de los parámetros de medición obligatoria de calidad del aire, tanto en viviendas como en lugares de trabajo", asevera José Miguel Rodríguez. En esos casos, lo primero es consultar con un experto que evalúe la magnitud del problema y proponga técnicas de remediación. "Normalmente basta una pequeña obra menor para solucionar el problema. Lo importante es saber que existen técnicas para mitigar las altas concentraciones de radón en las viviendas", concluye.

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