• Una imagen del Real de la Feria de Sevilla abarrotado de gente. Ahora, espera su ampliación tras treinta años de debates. -

sevilla

La no ampliación de la Feria de Sevilla: tres décadas después seguirá 'en el mismo sitio y a la misma hora'

El proyecto para expandir el Real vuelve a cambiar de fecha y deja para 2028 la llegada de las primeras casetas. Desde 1999, gobiernos municipales de distinto signo han realizado intentos que nunca llegaron a ejecutarse. El último, impulsado por José Luis Sanz, avanza en su tramitación administrativa mientras el PSOE cuestiona los sucesivos retrasos y reclama garantías sobre una actuación cuya culminación se sitúa ahora en 2029

Como reza la sevillana A la Puerta de Toledo, del insigne autor Manuel Pareja-Obregón, hay una parte de la Feria de Sevilla que lleva cerca de treinta años "en el mismo sitio y a la misma hora". Es decir, en un cajón en la Plaza de San Francisco. El eterno anuncio de ampliación lo han realizado gobiernos del Partido Popular y del PSOE, llegó a formar parte de programas electorales y ahora vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda del equipo de gobierno de José Luis Sanz. Su ejecución, sin embargo, sigue pendiente. Mientras cada primavera el Real se olvida del debate y recibe a millones de visitantes, esta demanda continúa buscando el momento de convertirse en realidad. Si es que finalmente se lleva a cabo.

El último capítulo de esta prolongada historia se escribió el pasado 3 de noviembre, cuando el delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés, anunció que la documentación del proyecto había sido remitida a la Oficina Nacional de Evaluación, dependiente del Ministerio de Hacienda. El Gobierno municipal presentó el trámite como un avance fundamental para ejecutar una de las principales propuestas del alcalde, José Luis Sanz, pero la comparecencia incluyó una modificación de los plazos. La Feria de 2027 mantendrá las dimensiones actuales y las primeras casetas de la ampliación no estarán disponibles hasta 2028. La finalización del conjunto se desplaza, según las previsiones difundidas, a 2029.

  • Una noche del Pescaíto.
  • -

El anuncio provocó una nueva controversia política. El portavoz socialista, Antonio Muñoz, cuestionó la credibilidad del alcalde después de los cambios experimentados por el proyecto desde que llegó al Gobierno municipal. "Sanz ha agotado su credibilidad. Cada vez que habla de la ampliación de la Feria cambia los plazos y deja atrás sus propias promesas", afirmó. Para el PSOE, la remisión del expediente a un organismo estatal no resuelve las principales incógnitas de una actuación que todavía carece de adjudicación definitiva, calendario cerrado y coste final conocido.

Desde el Ayuntamiento, Alés sostiene que el expediente ha superado etapas administrativas decisivas y defiende la necesidad de compatibilizar las futuras obras con el funcionamiento del recinto. El delegado asegura que la prioridad es preservar la celebración de 2027 y evitar que los trabajos interfieran en la actividad de las casetas y las atracciones. Las dos posiciones describen una realidad que admite pocos matices: existe un proyecto en tramitación, pero todavía no se han adjudicado las obras que deben materializarlo.

El proyecto que empezó a tramitarse en mayo

El actual procedimiento tuvo uno de sus momentos más relevantes el 22 de mayo de 2026, cuando la Junta de Gobierno Local tomó en consideración el estudio de viabilidad y el anteproyecto de ejecución de la ampliación del Real. La iniciativa había sido presentada por una UTE (unión temporal de empresas) integrada por Martín Casillas, Carmocón y Easur, dentro de un modelo de concesión de obras cuya tramitación corresponde a la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente. Los informes favorables emitidos entonces permitían continuar el expediente, aunque todavía quedaban pendientes trámites esenciales para contratar y ejecutar la actuación.

  • Caballos en la Feria de Sevilla.
  • -

El 3 de junio, los documentos fueron sometidos a información pública mediante su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Durante los meses siguientes se analizaron los aspectos técnicos, jurídicos y económicos de la propuesta, así como las condiciones de la futura contratación. El procedimiento desembocó en la remisión, anunciada el 3 de noviembre, del expediente a la Oficina Nacional de Evaluación para obtener el informe preceptivo. Alés considera que esta fase permite preparar la futura licitación con las garantías necesarias. "Estamos dando pasos firmes y reales para que la ampliación de la Feria sea una realidad", aseguró durante su comparecencia.

La ampliación contempla actualmente 228 nuevos módulos, susceptibles de agruparse en casetas de uno, dos o tres módulos. Esta distinción resulta importante porque la cifra anunciada no equivale necesariamente al número de nuevas casetas que terminarán adjudicándose. La distribución definitiva dependerá de las dimensiones asignadas a cada instalación y de las decisiones técnicas sobre la ordenación del recinto. Tampoco se conoce cuántos de esos módulos podrán estar disponibles durante la primera fase prevista para 2028.

El proyecto pretende ganar espacio en Los Gordales mediante una reorganización de los terrenos próximos a Costillares y la Calle del Infierno. La propuesta presentada en mayo de 2025 contemplaba unas 220 casetas repartidas en cuatro nuevas calles, además de una reordenación de las atracciones y otros servicios asociados a la Feria. Su ejecución se ha planteado mediante una concesión prolongada en el tiempo, una fórmula destinada a financiar la intervención sin recurrir exclusivamente a una inversión municipal inicial.

La planificación de los trabajos constituye ahora uno de los principales condicionantes. El Ayuntamiento pretende comenzar por la zona posterior a la Calle del Infierno, de modo que las obras puedan desarrollarse sin perjudicar la Feria de 2027. La intervención podría iniciarse entre marzo y abril del próximo año y tendría una duración aproximada de dieciocho meses, aunque el calendario efectivo dependerá de la adjudicación. "Lo más razonable es no tener una zona de obra entre Costillares y la Calle del Infierno", explicó Alés. Con esa decisión, el Gobierno municipal renuncia a incorporar nuevas casetas procedentes de la ampliación durante la próxima edición.

El cambio de fechas contrasta con los compromisos anteriores. El 13 de abril de 2026, Sanz aseguró públicamente que la ampliación se llevaría a cabo "sí o sí" en 2027. Dos semanas después, el 27 de abril, reconoció durante el balance de la Feria que completar los trabajos para entonces era imposible, aunque dejó abierta la posibilidad de estrenar parte de las instalaciones. En aquella comparecencia situó la terminación en 2028. La previsión difundida en noviembre vuelve a desplazar el horizonte y deja para 2029 la finalización de la actuación.

Del Prado de San Sebastián a los límites de Los Remedios

Las dificultades para encontrar espacio acompañan a la Feria prácticamente desde sus orígenes. Cuando Narciso Bonaplata y José María Ybarra promovieron en 1846 la celebración de un mercado anual de ganado, Sevilla todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que adquiriría aquella iniciativa. La primera edición se inauguró el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián, entonces situado fuera del núcleo urbano consolidado. La actividad comercial convivió desde sus comienzos con el paseo, las reuniones y las diversiones, hasta que el componente festivo terminó imponiéndose sobre la función ganadera que había justificado su nacimiento.

El crecimiento de la ciudad fue estrechando las posibilidades de expansión de aquel primer recinto. A comienzos del siglo XX ya se discutía la conveniencia de buscar una ubicación alternativa. En 1914, el Ateneo de Sevilla convocó un concurso de ideas sobre el futuro emplazamiento de la Feria y, durante los preparativos de la Exposición Iberoamericana de 1929, también se estudiaron posibles cambios. Ninguna de aquellas propuestas alteró de forma inmediata su localización, aunque las dificultades de espacio y accesibilidad fueron adquiriendo cada vez mayor importancia.

La solución llegó en 1973, cuando la Feria abandonó definitivamente el Prado de San Sebastián y se instaló en Los Remedios. La decisión, adoptada durante la alcaldía de Juan Fernández Rodríguez y García del Busto, permitió disponer de un recinto concebido específicamente para albergar las casetas, las atracciones y los servicios necesarios para su funcionamiento. El traslado transformó la organización de la fiesta, pero también despertó importantes recelos entre quienes consideraban que el Prado formaba parte inseparable de su identidad.

El periodista Francisco Correal recuperó en Diario de Sevilla, con motivo del cincuentenario del traslado, una entrevista que había realizado en abril de 1981 al antiguo alcalde. Juan Fernández reconocía entonces la responsabilidad que había asumido con aquella decisión: "Si el traslado de la Feria a su actual emplazamiento llega a ser un fracaso, me tengo que marchar de Sevilla". La frase refleja las resistencias que acompañaron a una operación urbanística que, con el paso del tiempo, terminó consolidándose como uno de los grandes cambios de la Feria contemporánea. El nuevo recinto permitió ordenar las calles y aumentar la capacidad, pero no resolvió para siempre la presión sobre el espacio disponible. A medida que crecían las solicitudes para obtener una caseta, comenzaron a plantearse nuevas fórmulas de ampliación. La ciudad había encontrado una ubicación estable para su fiesta, aunque aquella estabilidad terminaría convirtiéndose en una limitación para quienes aspiraban a incorporarse al Real.

Costillares, la calle de todos los proyectos

En abril de 1999, durante el mandato de Soledad Becerril (PP) junto al PA de Alejandro Rojas-Marcos, el Ayuntamiento anunció una ampliación que guarda importantes semejanzas con las propuestas posteriores. El delegado de Fiestas Mayores de la época, Adolfo Lama, planteó habilitar una nueva calle con 60 casetas de un módulo entre Costillares y las atracciones. Para ello era necesario desplazar parte de la Calle del Infierno y reorganizar los espacios ocupados por los industriales feriantes. La actuación tenía un presupuesto de 567 millones de pesetas, una cantidad considerable para una intervención destinada a dar respuesta a una demanda que entonces rondaba las 600 solicitudes.

La noticia apareció publicada en El País el 25 de abril de aquel año. La información recogía el compromiso municipal de incluir la inversión en los presupuestos siguientes y describía una actuación concebida para aumentar la capacidad del recinto sin trasladarlo. El planteamiento parecía viable sobre el papel, pero no llegó a ejecutarse. El episodio constituye uno de los antecedentes más claros del proyecto actual: la solución geográfica era prácticamente la misma y también lo era la necesidad de reorganizar las atracciones para ganar terreno.

En noviembre de 2000, ya con el recientemente fallecido Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) en la alcaldía, se presentó otra propuesta que ampliaba ligeramente las previsiones. El proyecto contemplaba unas 65 casetas adicionales, además de instalaciones destinadas a cuadras y coches de caballos. La intervención tampoco salió adelante. Sevilla entraba en el nuevo siglo con una Feria que había consolidado su ubicación en Los Remedios, pero cuyo crecimiento seguía condicionado por los límites del recinto.

La búsqueda de alternativas terminó recuperando una opción de mayor alcance: trasladar nuevamente toda la fiesta. El Charco de la Pava apareció en los documentos de planificación urbanística de comienzos de siglo como posible emplazamiento de un Real más amplio. En 2008, el Ayuntamiento llegó a seleccionar un diseño que distribuía las casetas y las atracciones entre las márgenes del cauce vivo del Guadalquivir, conectadas mediante pasarelas peatonales. La propuesta permitía aumentar las superficies destinadas a los asistentes, aunque sus ventajas en cuanto al número de nuevas casetas resultaban más limitadas de lo inicialmente previsto.

Según la hemeroteca de la época, el proyecto contemplaba 259 módulos adicionales y aspiraba a incorporar alrededor de 200 casetas. La operación exigía importantes inversiones en urbanización y servicios, además de resolver las conexiones entre los distintos espacios. Conforme avanzaron los estudios, comenzaron a surgir dudas sobre la conveniencia de asumir el coste de una mudanza que no garantizaba un crecimiento suficientemente amplio. El proyecto terminó abandonándose y la Feria permaneció en Los Remedios.

La llegada de Juan Ignacio Zoido a la Alcaldía en 2011 supuso el regreso a las propuestas de ampliación sobre el recinto existente. Durante la campaña electoral había presentado el Plan Parque Feria, con la intención de incorporar unas 200 casetas y aprovechar los terrenos de Los Gordales durante el resto del año. El proyecto quedó descartado en 2013 por motivos económicos, aunque volvió a aparecer entre los compromisos del Partido Popular en diciembre de 2014. El entonces delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, reconoció que la inversión necesaria, calculada en unos diez millones de euros, había impedido ejecutarlo durante aquel mandato. La alternativa consistía nuevamente en desplazar las atracciones y crear una calle paralela a Costillares. El presupuesto, las dimensiones y el reparto de las futuras casetas podían variar, pero la ubicación continuaba siendo la misma. Tampoco aquella iniciativa se transformó en obras.

  • Sanz y Zoido, en una foto de archivo.
  • -

Cuatro años después, en abril de 2018, el socialista Juan Espadas recuperó la posibilidad de ampliar el Real mediante unas 50 casetas adicionales. Su propuesta contemplaba espacios para particulares, entidades y casetas públicas, con especial atención a las personas que llevaban décadas esperando una licencia. Durante una intervención en el programa Viva La Feria, recogida por Andalucía Información, defendió que "mayoritariamente tiene que haber casetas públicas". El proyecto no llegó a ejecutarse y las iniciativas posteriores quedaron interrumpidas por la pandemia.

El recorrido de aquellos años permite observar una continuidad que supera las diferencias políticas entre los gobiernos municipales. Los proyectos de Becerril, Monteseirín, Zoido y Espadas tuvieron alcances distintos y respondieron a circunstancias económicas diferentes, pero compartían el objetivo de aumentar la capacidad de la Feria. En varias ocasiones, además, recurrieron a la misma solución urbanística. La ampliación había dejado de ser una cuestión de localización para convertirse en un problema de financiación, planificación y capacidad de ejecución.

Las cuentas pendientes de Los Gordales

José Luis Sanz recuperó la ampliación durante la campaña municipal de 2023, inicialmente con una propuesta de hasta 300 casetas. En mayo de 2025 presentó una actuación de menor alcance, con unas 220 nuevas instalaciones, que pretendía estar disponible para la Feria de 2027. El Ayuntamiento defendió entonces que se trataba de la transformación más importante del Real desde su traslado a Los Remedios y planteó ejecutarla mediante colaboración público-privada. La fórmula inicial preveía una concesión de obras de 28 años y un canon anual municipal estimado en 2,9 millones de euros. El planteamiento permitiría distribuir durante un periodo prolongado los compromisos económicos derivados de la intervención, aunque también obligaba a establecer las condiciones de financiación y mantenimiento del recinto. Precisamente estos aspectos han adquirido relevancia durante la tramitación administrativa y forman parte de las explicaciones reclamadas por la oposición.

  • El alcalde, con policías en la Feria de Sevilla.
  • -

El PSOE sostiene que las sucesivas modificaciones del proyecto obligan al gobierno municipal a concretar el coste final y los compromisos económicos que deberá asumir el Ayuntamiento. Muñoz ha reclamado igualmente que se explique cómo se han resuelto las objeciones que su grupo formuló en junio al modelo financiero. El portavoz socialista defiende la ampliación, pero considera necesario establecer un calendario verificable antes de anunciar nuevas fechas. "Queremos que la Feria se amplíe. Precisamente por eso exigimos rigor", manifestó el pasado 3 de noviembre.

  • Una edición pasada de la Feria de Sevilla.
  • -

Otro de los condicionantes es la situación patrimonial de los terrenos de Los Gordales. Parte del suelo afectado pertenece al Estado, al que el Ayuntamiento solicitó en febrero la cesión directa y gratuita de tres parcelas. Sanz ha defendido públicamente que el uso ferial de esos terrenos permite acometer la actuación sin necesidad de modificar su destino urbanístico, aunque la petición de cesión forma parte de las gestiones desarrolladas entre ambas administraciones. La documentación relativa a la titularidad y al uso del suelo también se ha incorporado al expediente remitido a la Oficina Nacional de Evaluación.

La discusión sobre el futuro de Los Gordales demuestra que la disponibilidad física de terrenos no equivale necesariamente a su aprovechamiento inmediato. Antes de levantar nuevas casetas deben resolverse cuestiones relacionadas con la contratación, la financiación, los servicios urbanos y la reorganización del espacio. El expediente actual ha avanzado por una vía administrativa concreta, pero su desarrollo definitivo continúa sujeto a trámites que todavía no se han completado.

Las casetas y el debate sobre quién entra

La ampliación afecta también al modelo social de la Feria. El número de solicitudes pendientes de adjudicación refleja una demanda que lleva años superando las posibilidades del recinto. En 2026, las listas de espera reunían 1.584 peticiones, algunas presentadas por familias y entidades que llevan más de tres décadas aguardando una oportunidad. El incremento de módulos permitirá atender una parte de esas solicitudes, aunque su alcance dependerá del número final de casetas y de las dimensiones de cada una. El Ayuntamiento pretende mantener el orden de antigüedad como criterio fundamental para las nuevas adjudicaciones. La futura Ordenanza de la Feria incorporará un procedimiento extraordinario relacionado con la ampliación, que se activará cuando las obras estén adjudicadas y se conozca el número de instalaciones que podrán utilizarse en 2028. Hasta entonces, el reparto definitivo sigue pendiente.

La discusión, sin embargo, no se limita a quienes esperan obtener una licencia. Izquierda Unida ha reclamado que la ampliación sirva para aumentar el número de casetas de acceso público, frente al predominio de instalaciones privadas. Su portavoz municipal, Ismael Sánchez, considera que la escasez de espacios abiertos limita las posibilidades de participación de quienes no pertenecen a una entidad titular o carecen de invitación. La cuestión ya estuvo presente en anteriores proyectos, especialmente durante el mandato de Espadas, y continúa sin una solución consensuada.

También los actuales titulares han trasladado sus preocupaciones al Ayuntamiento. La Asociación de Titulares de Casetas de la Feria de Sevilla, ÁTICA, reclama garantías sobre el mantenimiento de los derechos adquiridos y las condiciones de quienes puedan verse afectados por una reubicación. Tras conocer las principales líneas de la nueva Ordenanza, la entidad llegó a plantear la posibilidad de impugnarla si sus reivindicaciones no eran atendidas. La negociación de la futura regulación añade así otra dimensión a un proyecto cuya ejecución requiere el acuerdo de distintos sectores vinculados a la fiesta.

  • Una caseta de la Feria de Sevilla.
  • -

La Ordenanza, cuya aprobación municipal se pretende para febrero de 2027, incorporará además novedades sobre gestión de residuos, seguridad contra incendios, suministros, horarios del paseo de caballos y actividad de los industriales feriantes. También se reforzarán las medidas contra el fraude en la cesión, alquiler o venta de casetas y se establecerán obligaciones relacionadas con su apertura e iluminación. El Ayuntamiento presenta estas modificaciones como una adaptación necesaria a las actuales condiciones de funcionamiento del Real.

Un futuro que continúa pendiente

La historia de la ampliación de la Feria de Sevilla ofrece una sucesión de iniciativas municipales que, pese a sus diferencias, terminaron encontrando dificultades semejantes. La falta de financiación frustró algunos proyectos; otros quedaron condicionados por su complejidad urbanística o por las dudas sobre la conveniencia de trasladar el recinto. La pandemia interrumpió propuestas más recientes y la actual tramitación obliga a conciliar los plazos administrativos con la celebración anual de una fiesta que no puede interrumpirse para ejecutar las obras.

  • Una imagen de archivo de la pasada Feria de Sevilla.
  • -

El proyecto impulsado por Sanz ha alcanzado una fase administrativa que permite distinguirlo de muchos de sus antecedentes. La existencia de un estudio de viabilidad, un anteproyecto y un expediente remitido a la Oficina Nacional de Evaluación constituye un avance concreto, aunque todavía insuficiente para garantizar las fechas anunciadas. La licitación, la adjudicación y la ejecución efectiva de las obras serán los siguientes pasos necesarios para comprobar el alcance real de ese progreso. A las puertas de 2027, Sevilla vuelve a encontrarse ante una ampliación anunciada y una lista de espera que continúa creciendo con el paso de los años. El Gobierno municipal mantiene su compromiso con la intervención y la oposición reclama plazos y cuentas definitivas. Entre tanto, el proyecto que en 1999 prometía abrir una calle junto a Costillares regresa casi tres décadas después con mayores dimensiones y nuevas exigencias administrativas.

  • La portada de la Feria de Abril de Sevilla.
  • -

La Feria consiguió trasladarse del Prado de San Sebastián a Los Remedios cuando la ciudad consideró que había llegado el momento de cambiar de lugar. Más de medio siglo después, Sevilla sigue intentando resolver cómo hacer crecer aquel recinto sin abandonar sus terrenos. La respuesta ya figura en numerosos planos municipales. Falta comprobar cuándo empezará a reconocerse también sobre el albero. 

Como reza la sevillana A la Puerta de Toledo, del insigne autor Manuel Pareja-Obregón, hay una parte de la Feria de Sevilla que lleva cerca de treinta años "en el mismo sitio y a la misma hora". Es decir, en un cajón en la Plaza de San Francisco. El eterno anuncio de ampliación lo han realizado gobiernos del Partido Popular y del PSOE, llegó a formar parte de programas electorales y ahora vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda del equipo de gobierno de José Luis Sanz. Su ejecución, sin embargo, sigue pendiente. Mientras cada primavera el Real se olvida del debate y recibe a millones de visitantes, esta demanda continúa buscando el momento de convertirse en realidad. Si es que finalmente se lleva a cabo.

El último capítulo de esta prolongada historia se escribió el pasado 3 de noviembre, cuando el delegado de Fiestas Mayores, Manuel Alés, anunció que la documentación del proyecto había sido remitida a la Oficina Nacional de Evaluación, dependiente del Ministerio de Hacienda. El Gobierno municipal presentó el trámite como un avance fundamental para ejecutar una de las principales propuestas del alcalde, José Luis Sanz, pero la comparecencia incluyó una modificación de los plazos. La Feria de 2027 mantendrá las dimensiones actuales y las primeras casetas de la ampliación no estarán disponibles hasta 2028. La finalización del conjunto se desplaza, según las previsiones difundidas, a 2029.

  • Una noche del Pescaíto.
  • -

El anuncio provocó una nueva controversia política. El portavoz socialista, Antonio Muñoz, cuestionó la credibilidad del alcalde después de los cambios experimentados por el proyecto desde que llegó al Gobierno municipal. "Sanz ha agotado su credibilidad. Cada vez que habla de la ampliación de la Feria cambia los plazos y deja atrás sus propias promesas", afirmó. Para el PSOE, la remisión del expediente a un organismo estatal no resuelve las principales incógnitas de una actuación que todavía carece de adjudicación definitiva, calendario cerrado y coste final conocido.

Desde el Ayuntamiento, Alés sostiene que el expediente ha superado etapas administrativas decisivas y defiende la necesidad de compatibilizar las futuras obras con el funcionamiento del recinto. El delegado asegura que la prioridad es preservar la celebración de 2027 y evitar que los trabajos interfieran en la actividad de las casetas y las atracciones. Las dos posiciones describen una realidad que admite pocos matices: existe un proyecto en tramitación, pero todavía no se han adjudicado las obras que deben materializarlo.

El proyecto que empezó a tramitarse en mayo

El actual procedimiento tuvo uno de sus momentos más relevantes el 22 de mayo de 2026, cuando la Junta de Gobierno Local tomó en consideración el estudio de viabilidad y el anteproyecto de ejecución de la ampliación del Real. La iniciativa había sido presentada por una UTE (unión temporal de empresas) integrada por Martín Casillas, Carmocón y Easur, dentro de un modelo de concesión de obras cuya tramitación corresponde a la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente. Los informes favorables emitidos entonces permitían continuar el expediente, aunque todavía quedaban pendientes trámites esenciales para contratar y ejecutar la actuación.

  • Caballos en la Feria de Sevilla.
  • -

El 3 de junio, los documentos fueron sometidos a información pública mediante su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Durante los meses siguientes se analizaron los aspectos técnicos, jurídicos y económicos de la propuesta, así como las condiciones de la futura contratación. El procedimiento desembocó en la remisión, anunciada el 3 de noviembre, del expediente a la Oficina Nacional de Evaluación para obtener el informe preceptivo. Alés considera que esta fase permite preparar la futura licitación con las garantías necesarias. "Estamos dando pasos firmes y reales para que la ampliación de la Feria sea una realidad", aseguró durante su comparecencia.

La ampliación contempla actualmente 228 nuevos módulos, susceptibles de agruparse en casetas de uno, dos o tres módulos. Esta distinción resulta importante porque la cifra anunciada no equivale necesariamente al número de nuevas casetas que terminarán adjudicándose. La distribución definitiva dependerá de las dimensiones asignadas a cada instalación y de las decisiones técnicas sobre la ordenación del recinto. Tampoco se conoce cuántos de esos módulos podrán estar disponibles durante la primera fase prevista para 2028.

El proyecto pretende ganar espacio en Los Gordales mediante una reorganización de los terrenos próximos a Costillares y la Calle del Infierno. La propuesta presentada en mayo de 2025 contemplaba unas 220 casetas repartidas en cuatro nuevas calles, además de una reordenación de las atracciones y otros servicios asociados a la Feria. Su ejecución se ha planteado mediante una concesión prolongada en el tiempo, una fórmula destinada a financiar la intervención sin recurrir exclusivamente a una inversión municipal inicial.

La planificación de los trabajos constituye ahora uno de los principales condicionantes. El Ayuntamiento pretende comenzar por la zona posterior a la Calle del Infierno, de modo que las obras puedan desarrollarse sin perjudicar la Feria de 2027. La intervención podría iniciarse entre marzo y abril del próximo año y tendría una duración aproximada de dieciocho meses, aunque el calendario efectivo dependerá de la adjudicación. "Lo más razonable es no tener una zona de obra entre Costillares y la Calle del Infierno", explicó Alés. Con esa decisión, el Gobierno municipal renuncia a incorporar nuevas casetas procedentes de la ampliación durante la próxima edición.

El cambio de fechas contrasta con los compromisos anteriores. El 13 de abril de 2026, Sanz aseguró públicamente que la ampliación se llevaría a cabo "sí o sí" en 2027. Dos semanas después, el 27 de abril, reconoció durante el balance de la Feria que completar los trabajos para entonces era imposible, aunque dejó abierta la posibilidad de estrenar parte de las instalaciones. En aquella comparecencia situó la terminación en 2028. La previsión difundida en noviembre vuelve a desplazar el horizonte y deja para 2029 la finalización de la actuación.

Del Prado de San Sebastián a los límites de Los Remedios

Las dificultades para encontrar espacio acompañan a la Feria prácticamente desde sus orígenes. Cuando Narciso Bonaplata y José María Ybarra promovieron en 1846 la celebración de un mercado anual de ganado, Sevilla todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que adquiriría aquella iniciativa. La primera edición se inauguró el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián, entonces situado fuera del núcleo urbano consolidado. La actividad comercial convivió desde sus comienzos con el paseo, las reuniones y las diversiones, hasta que el componente festivo terminó imponiéndose sobre la función ganadera que había justificado su nacimiento.

El crecimiento de la ciudad fue estrechando las posibilidades de expansión de aquel primer recinto. A comienzos del siglo XX ya se discutía la conveniencia de buscar una ubicación alternativa. En 1914, el Ateneo de Sevilla convocó un concurso de ideas sobre el futuro emplazamiento de la Feria y, durante los preparativos de la Exposición Iberoamericana de 1929, también se estudiaron posibles cambios. Ninguna de aquellas propuestas alteró de forma inmediata su localización, aunque las dificultades de espacio y accesibilidad fueron adquiriendo cada vez mayor importancia.

La solución llegó en 1973, cuando la Feria abandonó definitivamente el Prado de San Sebastián y se instaló en Los Remedios. La decisión, adoptada durante la alcaldía de Juan Fernández Rodríguez y García del Busto, permitió disponer de un recinto concebido específicamente para albergar las casetas, las atracciones y los servicios necesarios para su funcionamiento. El traslado transformó la organización de la fiesta, pero también despertó importantes recelos entre quienes consideraban que el Prado formaba parte inseparable de su identidad.

El periodista Francisco Correal recuperó en Diario de Sevilla, con motivo del cincuentenario del traslado, una entrevista que había realizado en abril de 1981 al antiguo alcalde. Juan Fernández reconocía entonces la responsabilidad que había asumido con aquella decisión: "Si el traslado de la Feria a su actual emplazamiento llega a ser un fracaso, me tengo que marchar de Sevilla". La frase refleja las resistencias que acompañaron a una operación urbanística que, con el paso del tiempo, terminó consolidándose como uno de los grandes cambios de la Feria contemporánea. El nuevo recinto permitió ordenar las calles y aumentar la capacidad, pero no resolvió para siempre la presión sobre el espacio disponible. A medida que crecían las solicitudes para obtener una caseta, comenzaron a plantearse nuevas fórmulas de ampliación. La ciudad había encontrado una ubicación estable para su fiesta, aunque aquella estabilidad terminaría convirtiéndose en una limitación para quienes aspiraban a incorporarse al Real.

Costillares, la calle de todos los proyectos

En abril de 1999, durante el mandato de Soledad Becerril (PP) junto al PA de Alejandro Rojas-Marcos, el Ayuntamiento anunció una ampliación que guarda importantes semejanzas con las propuestas posteriores. El delegado de Fiestas Mayores de la época, Adolfo Lama, planteó habilitar una nueva calle con 60 casetas de un módulo entre Costillares y las atracciones. Para ello era necesario desplazar parte de la Calle del Infierno y reorganizar los espacios ocupados por los industriales feriantes. La actuación tenía un presupuesto de 567 millones de pesetas, una cantidad considerable para una intervención destinada a dar respuesta a una demanda que entonces rondaba las 600 solicitudes.

La noticia apareció publicada en El País el 25 de abril de aquel año. La información recogía el compromiso municipal de incluir la inversión en los presupuestos siguientes y describía una actuación concebida para aumentar la capacidad del recinto sin trasladarlo. El planteamiento parecía viable sobre el papel, pero no llegó a ejecutarse. El episodio constituye uno de los antecedentes más claros del proyecto actual: la solución geográfica era prácticamente la misma y también lo era la necesidad de reorganizar las atracciones para ganar terreno.

En noviembre de 2000, ya con el recientemente fallecido Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) en la alcaldía, se presentó otra propuesta que ampliaba ligeramente las previsiones. El proyecto contemplaba unas 65 casetas adicionales, además de instalaciones destinadas a cuadras y coches de caballos. La intervención tampoco salió adelante. Sevilla entraba en el nuevo siglo con una Feria que había consolidado su ubicación en Los Remedios, pero cuyo crecimiento seguía condicionado por los límites del recinto.

La búsqueda de alternativas terminó recuperando una opción de mayor alcance: trasladar nuevamente toda la fiesta. El Charco de la Pava apareció en los documentos de planificación urbanística de comienzos de siglo como posible emplazamiento de un Real más amplio. En 2008, el Ayuntamiento llegó a seleccionar un diseño que distribuía las casetas y las atracciones entre las márgenes del cauce vivo del Guadalquivir, conectadas mediante pasarelas peatonales. La propuesta permitía aumentar las superficies destinadas a los asistentes, aunque sus ventajas en cuanto al número de nuevas casetas resultaban más limitadas de lo inicialmente previsto.

Según la hemeroteca de la época, el proyecto contemplaba 259 módulos adicionales y aspiraba a incorporar alrededor de 200 casetas. La operación exigía importantes inversiones en urbanización y servicios, además de resolver las conexiones entre los distintos espacios. Conforme avanzaron los estudios, comenzaron a surgir dudas sobre la conveniencia de asumir el coste de una mudanza que no garantizaba un crecimiento suficientemente amplio. El proyecto terminó abandonándose y la Feria permaneció en Los Remedios.

La llegada de Juan Ignacio Zoido a la Alcaldía en 2011 supuso el regreso a las propuestas de ampliación sobre el recinto existente. Durante la campaña electoral había presentado el Plan Parque Feria, con la intención de incorporar unas 200 casetas y aprovechar los terrenos de Los Gordales durante el resto del año. El proyecto quedó descartado en 2013 por motivos económicos, aunque volvió a aparecer entre los compromisos del Partido Popular en diciembre de 2014. El entonces delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, reconoció que la inversión necesaria, calculada en unos diez millones de euros, había impedido ejecutarlo durante aquel mandato. La alternativa consistía nuevamente en desplazar las atracciones y crear una calle paralela a Costillares. El presupuesto, las dimensiones y el reparto de las futuras casetas podían variar, pero la ubicación continuaba siendo la misma. Tampoco aquella iniciativa se transformó en obras.

  • Sanz y Zoido, en una foto de archivo.
  • -

Cuatro años después, en abril de 2018, el socialista Juan Espadas recuperó la posibilidad de ampliar el Real mediante unas 50 casetas adicionales. Su propuesta contemplaba espacios para particulares, entidades y casetas públicas, con especial atención a las personas que llevaban décadas esperando una licencia. Durante una intervención en el programa Viva La Feria, recogida por Andalucía Información, defendió que "mayoritariamente tiene que haber casetas públicas". El proyecto no llegó a ejecutarse y las iniciativas posteriores quedaron interrumpidas por la pandemia.

El recorrido de aquellos años permite observar una continuidad que supera las diferencias políticas entre los gobiernos municipales. Los proyectos de Becerril, Monteseirín, Zoido y Espadas tuvieron alcances distintos y respondieron a circunstancias económicas diferentes, pero compartían el objetivo de aumentar la capacidad de la Feria. En varias ocasiones, además, recurrieron a la misma solución urbanística. La ampliación había dejado de ser una cuestión de localización para convertirse en un problema de financiación, planificación y capacidad de ejecución.

Las cuentas pendientes de Los Gordales

José Luis Sanz recuperó la ampliación durante la campaña municipal de 2023, inicialmente con una propuesta de hasta 300 casetas. En mayo de 2025 presentó una actuación de menor alcance, con unas 220 nuevas instalaciones, que pretendía estar disponible para la Feria de 2027. El Ayuntamiento defendió entonces que se trataba de la transformación más importante del Real desde su traslado a Los Remedios y planteó ejecutarla mediante colaboración público-privada. La fórmula inicial preveía una concesión de obras de 28 años y un canon anual municipal estimado en 2,9 millones de euros. El planteamiento permitiría distribuir durante un periodo prolongado los compromisos económicos derivados de la intervención, aunque también obligaba a establecer las condiciones de financiación y mantenimiento del recinto. Precisamente estos aspectos han adquirido relevancia durante la tramitación administrativa y forman parte de las explicaciones reclamadas por la oposición.

  • El alcalde, con policías en la Feria de Sevilla.
  • -

El PSOE sostiene que las sucesivas modificaciones del proyecto obligan al gobierno municipal a concretar el coste final y los compromisos económicos que deberá asumir el Ayuntamiento. Muñoz ha reclamado igualmente que se explique cómo se han resuelto las objeciones que su grupo formuló en junio al modelo financiero. El portavoz socialista defiende la ampliación, pero considera necesario establecer un calendario verificable antes de anunciar nuevas fechas. "Queremos que la Feria se amplíe. Precisamente por eso exigimos rigor", manifestó el pasado 3 de noviembre.

  • Una edición pasada de la Feria de Sevilla.
  • -

Otro de los condicionantes es la situación patrimonial de los terrenos de Los Gordales. Parte del suelo afectado pertenece al Estado, al que el Ayuntamiento solicitó en febrero la cesión directa y gratuita de tres parcelas. Sanz ha defendido públicamente que el uso ferial de esos terrenos permite acometer la actuación sin necesidad de modificar su destino urbanístico, aunque la petición de cesión forma parte de las gestiones desarrolladas entre ambas administraciones. La documentación relativa a la titularidad y al uso del suelo también se ha incorporado al expediente remitido a la Oficina Nacional de Evaluación.

La discusión sobre el futuro de Los Gordales demuestra que la disponibilidad física de terrenos no equivale necesariamente a su aprovechamiento inmediato. Antes de levantar nuevas casetas deben resolverse cuestiones relacionadas con la contratación, la financiación, los servicios urbanos y la reorganización del espacio. El expediente actual ha avanzado por una vía administrativa concreta, pero su desarrollo definitivo continúa sujeto a trámites que todavía no se han completado.

Las casetas y el debate sobre quién entra

La ampliación afecta también al modelo social de la Feria. El número de solicitudes pendientes de adjudicación refleja una demanda que lleva años superando las posibilidades del recinto. En 2026, las listas de espera reunían 1.584 peticiones, algunas presentadas por familias y entidades que llevan más de tres décadas aguardando una oportunidad. El incremento de módulos permitirá atender una parte de esas solicitudes, aunque su alcance dependerá del número final de casetas y de las dimensiones de cada una. El Ayuntamiento pretende mantener el orden de antigüedad como criterio fundamental para las nuevas adjudicaciones. La futura Ordenanza de la Feria incorporará un procedimiento extraordinario relacionado con la ampliación, que se activará cuando las obras estén adjudicadas y se conozca el número de instalaciones que podrán utilizarse en 2028. Hasta entonces, el reparto definitivo sigue pendiente.

La discusión, sin embargo, no se limita a quienes esperan obtener una licencia. Izquierda Unida ha reclamado que la ampliación sirva para aumentar el número de casetas de acceso público, frente al predominio de instalaciones privadas. Su portavoz municipal, Ismael Sánchez, considera que la escasez de espacios abiertos limita las posibilidades de participación de quienes no pertenecen a una entidad titular o carecen de invitación. La cuestión ya estuvo presente en anteriores proyectos, especialmente durante el mandato de Espadas, y continúa sin una solución consensuada.

También los actuales titulares han trasladado sus preocupaciones al Ayuntamiento. La Asociación de Titulares de Casetas de la Feria de Sevilla, ÁTICA, reclama garantías sobre el mantenimiento de los derechos adquiridos y las condiciones de quienes puedan verse afectados por una reubicación. Tras conocer las principales líneas de la nueva Ordenanza, la entidad llegó a plantear la posibilidad de impugnarla si sus reivindicaciones no eran atendidas. La negociación de la futura regulación añade así otra dimensión a un proyecto cuya ejecución requiere el acuerdo de distintos sectores vinculados a la fiesta.

  • Una caseta de la Feria de Sevilla.
  • -

La Ordenanza, cuya aprobación municipal se pretende para febrero de 2027, incorporará además novedades sobre gestión de residuos, seguridad contra incendios, suministros, horarios del paseo de caballos y actividad de los industriales feriantes. También se reforzarán las medidas contra el fraude en la cesión, alquiler o venta de casetas y se establecerán obligaciones relacionadas con su apertura e iluminación. El Ayuntamiento presenta estas modificaciones como una adaptación necesaria a las actuales condiciones de funcionamiento del Real.

Un futuro que continúa pendiente

La historia de la ampliación de la Feria de Sevilla ofrece una sucesión de iniciativas municipales que, pese a sus diferencias, terminaron encontrando dificultades semejantes. La falta de financiación frustró algunos proyectos; otros quedaron condicionados por su complejidad urbanística o por las dudas sobre la conveniencia de trasladar el recinto. La pandemia interrumpió propuestas más recientes y la actual tramitación obliga a conciliar los plazos administrativos con la celebración anual de una fiesta que no puede interrumpirse para ejecutar las obras.

  • Una imagen de archivo de la pasada Feria de Sevilla.
  • -

El proyecto impulsado por Sanz ha alcanzado una fase administrativa que permite distinguirlo de muchos de sus antecedentes. La existencia de un estudio de viabilidad, un anteproyecto y un expediente remitido a la Oficina Nacional de Evaluación constituye un avance concreto, aunque todavía insuficiente para garantizar las fechas anunciadas. La licitación, la adjudicación y la ejecución efectiva de las obras serán los siguientes pasos necesarios para comprobar el alcance real de ese progreso. A las puertas de 2027, Sevilla vuelve a encontrarse ante una ampliación anunciada y una lista de espera que continúa creciendo con el paso de los años. El Gobierno municipal mantiene su compromiso con la intervención y la oposición reclama plazos y cuentas definitivas. Entre tanto, el proyecto que en 1999 prometía abrir una calle junto a Costillares regresa casi tres décadas después con mayores dimensiones y nuevas exigencias administrativas.

  • La portada de la Feria de Abril de Sevilla.
  • -

La Feria consiguió trasladarse del Prado de San Sebastián a Los Remedios cuando la ciudad consideró que había llegado el momento de cambiar de lugar. Más de medio siglo después, Sevilla sigue intentando resolver cómo hacer crecer aquel recinto sin abandonar sus terrenos. La respuesta ya figura en numerosos planos municipales. Falta comprobar cuándo empezará a reconocerse también sobre el albero. 

Comentarios