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Varapalo a la familia de Ana Buza: la Fiscalía no cree que la joven de Carmona muriera atropellada por su pareja

La Fiscalía también ha cuestionado las periciales "privadas" aportadas por la acusación particular, al considerar que no son "coherentes"

  • Antonio Buza, padre de Ana Buza. -

La Fiscalía ha elevado este viernes a definitivas sus conclusiones en el juicio por la muerte de Ana Buza, la joven de 19 años que falleció en septiembre de 2019 cuando circulaba junto a su novio por la autovía A-4, en Carmona (Sevilla). El Ministerio Público mantiene su petición de tres años de prisión por homicidio imprudente para Rafael, actualmente de 32 años, pero ha planteado como alternativa que los hechos no constituyan delito y, por tanto, que el acusado no sea declarado culpable. La causa se encuentra en su recta final ante un jurado popular de la Audiencia de Sevilla, mientras la acusación particular ejercida por la familia de Ana solicita 20 años de cárcel por asesinato.

La fiscal del caso ha centrado buena parte de su informe final en defender precisamente esa alternativa y ha cuestionado que las pruebas permitan determinar qué ocurrió dentro del vehículo. "Ana no fue atropellada", ha afirmado con rotundidad. Según ha expuesto ante el jurado, "lo que ocurrió exactamente en el vehículo no podemos saberlo" y no ha quedado acreditado ni que se produjera el atropello ni que la muerte de la joven estuviera relacionada con una conducción imprudente de Rafael, que circulaba a 117 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80. De esta forma, aunque mantiene en sus conclusiones el delito de homicidio imprudente, la representante del Ministerio Público ha puesto el foco en la posibilidad de que finalmente no exista responsabilidad penal.

La Fiscalía también ha cuestionado las periciales "privadas" aportadas por la acusación particular, al considerar que no son "coherentes". A su juicio, la hipótesis del atropello defendida por la familia responde a una "hipótesis extraña" que "parece más un guion de película de terror que la realidad". El Ministerio Público ha calificado de "imaginativo y tendencioso" mantener la tesis de un atropello intencionado y ha recordado que no existían antecedentes de violencia machista en la relación. En este sentido, ha señalado que la posibilidad de que Rafael fuera celoso o controlador "no lo convierte el delincuente, ni demuestra que la matara". "Si por ser celoso eres delincuente, la cárcel estaría llena de personas", ha añadido la fiscal durante su intervención.

La representante del Ministerio Público también ha considerado "sincero" el testimonio ofrecido por Rafael durante el juicio. El acusado aseguró este martes que su pareja "se tiró" del vehículo y relató que pudo verla caer después de notar "una bocanada de aire". También reconoció haber sentido "sentimiento de culpabilidad" por no haber conseguido agarrarla a tiempo. La fiscal ha pedido al jurado que valore los hechos sin dejarse condicionar por el impacto emocional del caso. "Es muy fácil ponerse del lado de la víctima", ha señalado, antes de reclamar que los miembros del jurado "no se deje llevar por las emociones ni la opinión pública externa" y que se pongan igualmente en el lugar del acusado.

La familia mantiene que fue atropellada

Frente a esta posición, la familia de Ana Buza mantiene que la joven fue atropellada y sostiene que existen pruebas que respaldan esa versión. La abogada de la acusación particular ha rechazado que Ana pudiera abrir la puerta y abandonar voluntariamente el vehículo en marcha. "Ana no pudo abrir la puerta para bajarse del vehículo en marcha, no puedo arrojarse, va en contra de las leyes de la física. No es interpretación ni subjetividad, es ciencia", ha defendido la letrada. La representante de la familia también ha descartado que la joven tuviera intención de suicidarse, pese a las anotaciones que aparecían en sus diarios personales.

El juicio ha tratado de determinar qué ocurrió aquella noche y, especialmente, si la muerte de Ana Buza fue consecuencia de un posible crimen con motivación machista, como sostiene su familia; de un accidente con resultado mortal, como ha defendido la Fiscalía, aunque ahora haya introducido una alternativa de ausencia de delito; o de un suicidio, como mantiene la defensa. Las primeras diligencias calificaron inicialmente lo sucedido como un accidente de tráfico o como una decisión voluntaria de la propia víctima. Sin embargo, la insistencia de la familia llevó a la reapertura de la causa y al procesamiento de quien entonces era pareja de Ana, Rafael, que actualmente tiene 32 años. Con las conclusiones e informes de las partes, el procedimiento afronta ahora su tramo final ante el jurado popular.

La Fiscalía ha elevado este viernes a definitivas sus conclusiones en el juicio por la muerte de Ana Buza, la joven de 19 años que falleció en septiembre de 2019 cuando circulaba junto a su novio por la autovía A-4, en Carmona (Sevilla). El Ministerio Público mantiene su petición de tres años de prisión por homicidio imprudente para Rafael, actualmente de 32 años, pero ha planteado como alternativa que los hechos no constituyan delito y, por tanto, que el acusado no sea declarado culpable. La causa se encuentra en su recta final ante un jurado popular de la Audiencia de Sevilla, mientras la acusación particular ejercida por la familia de Ana solicita 20 años de cárcel por asesinato.

La fiscal del caso ha centrado buena parte de su informe final en defender precisamente esa alternativa y ha cuestionado que las pruebas permitan determinar qué ocurrió dentro del vehículo. "Ana no fue atropellada", ha afirmado con rotundidad. Según ha expuesto ante el jurado, "lo que ocurrió exactamente en el vehículo no podemos saberlo" y no ha quedado acreditado ni que se produjera el atropello ni que la muerte de la joven estuviera relacionada con una conducción imprudente de Rafael, que circulaba a 117 kilómetros por hora en un tramo limitado a 80. De esta forma, aunque mantiene en sus conclusiones el delito de homicidio imprudente, la representante del Ministerio Público ha puesto el foco en la posibilidad de que finalmente no exista responsabilidad penal.

La Fiscalía también ha cuestionado las periciales "privadas" aportadas por la acusación particular, al considerar que no son "coherentes". A su juicio, la hipótesis del atropello defendida por la familia responde a una "hipótesis extraña" que "parece más un guion de película de terror que la realidad". El Ministerio Público ha calificado de "imaginativo y tendencioso" mantener la tesis de un atropello intencionado y ha recordado que no existían antecedentes de violencia machista en la relación. En este sentido, ha señalado que la posibilidad de que Rafael fuera celoso o controlador "no lo convierte el delincuente, ni demuestra que la matara". "Si por ser celoso eres delincuente, la cárcel estaría llena de personas", ha añadido la fiscal durante su intervención.

La representante del Ministerio Público también ha considerado "sincero" el testimonio ofrecido por Rafael durante el juicio. El acusado aseguró este martes que su pareja "se tiró" del vehículo y relató que pudo verla caer después de notar "una bocanada de aire". También reconoció haber sentido "sentimiento de culpabilidad" por no haber conseguido agarrarla a tiempo. La fiscal ha pedido al jurado que valore los hechos sin dejarse condicionar por el impacto emocional del caso. "Es muy fácil ponerse del lado de la víctima", ha señalado, antes de reclamar que los miembros del jurado "no se deje llevar por las emociones ni la opinión pública externa" y que se pongan igualmente en el lugar del acusado.

La familia mantiene que fue atropellada

Frente a esta posición, la familia de Ana Buza mantiene que la joven fue atropellada y sostiene que existen pruebas que respaldan esa versión. La abogada de la acusación particular ha rechazado que Ana pudiera abrir la puerta y abandonar voluntariamente el vehículo en marcha. "Ana no pudo abrir la puerta para bajarse del vehículo en marcha, no puedo arrojarse, va en contra de las leyes de la física. No es interpretación ni subjetividad, es ciencia", ha defendido la letrada. La representante de la familia también ha descartado que la joven tuviera intención de suicidarse, pese a las anotaciones que aparecían en sus diarios personales.

El juicio ha tratado de determinar qué ocurrió aquella noche y, especialmente, si la muerte de Ana Buza fue consecuencia de un posible crimen con motivación machista, como sostiene su familia; de un accidente con resultado mortal, como ha defendido la Fiscalía, aunque ahora haya introducido una alternativa de ausencia de delito; o de un suicidio, como mantiene la defensa. Las primeras diligencias calificaron inicialmente lo sucedido como un accidente de tráfico o como una decisión voluntaria de la propia víctima. Sin embargo, la insistencia de la familia llevó a la reapertura de la causa y al procesamiento de quien entonces era pareja de Ana, Rafael, que actualmente tiene 32 años. Con las conclusiones e informes de las partes, el procedimiento afronta ahora su tramo final ante el jurado popular.

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