san fernando

Adiós a la zona azul en San Fernando, una medida insólita en España: casi 700 plazas gratis, controladores al paro y un periodo de prueba

El próximo 24 de octubre será el último día de la ORA tras más de dos décadas de funcionamiento. Vecinos, comerciantes, controladores y políticos reflexionan en lavozdelsur.es sobre qué supondrá para el centro de La Isla

  • Palmira, controladora de la zona azul, en el entorno del parque Almirante Laulhé en San Fernando. -

Primera llovizna de otoño. Una joven se acerca a los controladores de la ORA (ordenanza de regulación del aparcamiento) que se encuentran en el entorno del parque Almirante Laulhé, en San Fernando. "Cada vez que vengo, se me pasa recargar y tengo una", dice con una multa en la mano.

"Dentro de unos días no vas a tener aparcamiento y te vas a tener que ir a Bahía Sur. Ahora tienes, aunque te multen, pagas lo que sea", le responden los empleados municipales. La joven afirma que se ha enterado de que en 19 días la zona azul quedará eliminada dejando libres de pago 686 plazas.

Tras más de dos décadas en funcionamiento, el servicio desaparecerá el próximo 24 de octubre. No hay muchos precedentes —por no decir ninguno— en España de una ciudad mediana o grande que haya suprimido totalmente una ordenanza con un afán recaudatorio siempre cuestionado por vecinos, comerciantes y trabajadores que cada día deben estar pendientes del parquímetro. Como mucho, se han rediseñado o reducido las zonas azul, verdes o naranjas, pero nunca suprimidos totalmente.

En La Isla, en cambio, a partir del 25 no habrá que pagar nada por estacionar en las 26 calles incluidas en la ordenanza y repartidas entre el centro y el casco urbano, especialmente en los alrededores de la avenida Almirante León Herrero.

La medida fue implantada el 20 de enero de 2006 bajo el mandato de Manuel María de Bernardo Foncubierta, del Partido Andalucista (PA). Sin embargo, en septiembre de 2025, la alcaldesa Patricia Cavada anunció su intención de suprimirla y, el pasado 30 de septiembre de este año, se ha hecho realidad tras una reunión del concejal de Movilidad Sostenible, Planificación y Gestión Urbana, José Luis Cordero, con el responsable provincial de Dornier, la empresa concesionaria.

"Nuestra decisión es probar un modelo distinto. Creemos que, con los aparcamientos subterráneos, la red de aparcamientos tácticos gratuitos que estamos creando alrededor de la zona comercial, el autobús urbano gratuito, el tranvía y la propia morfología de San Fernando, una ciudad cómoda para desplazarse a pie, la zona azul puede dejar de ser necesaria", ha explicado la alcaldesa a lavozdelsur.es.

La cuenta atrás ya ha comenzado en un municipio que está a punto de vivir algo histórico, pero que no termina de encajar este cambio. Pagar la zona azul puede ser irritante, sobre todo cuando la reconocible máquina solo admite monedas y no permite pagos con tarjeta. Tan solo mediante la aplicación Telpark, que a más de uno se le olvida renovar si necesita estar más tiempo del concretado. No obstante, esta regulación favorece la rotación de vehículos permitiendo que sea más fácil encontrar un hueco libre.

  • Usuarios de la zona azul en el centro de San Fernando
  • -

Patricia Cavada considera que el pago que realizan los usuarios no se traduce en ingresos para las arcas municipales. Según ha explicado, el ciudadano "paga por estacionar, asume el coste del ticket y, en su caso, de las multas o recargos", mientras que el rendimiento económico del servicio termina en manos de la empresa privada encargada de prestarlo.

La regidora expone que el sistema no está ofreciendo resultados ni desde el punto de vista funcional ni desde el económico. A su juicio, la eliminación del modelo no supone que el Ayuntamiento esté renunciando a unos ingresos municipales que después pudieran destinarse a otras actuaciones en la ciudad. "Si mantenemos un sistema que obliga al ciudadano a pagar, tiene que existir una razón clara que lo justifique y un resultado que demuestre su utilidad", señala. "No creemos que debamos mantenerlo simplemente porque siempre haya sido así", dice.

Como en todo, hay quienes se benefician y otros que salen perjudicados. Hay vecinos a los que les resulta indiferente porque no la usan, y otros, que esperan que el Ayuntamiento se eche para atrás. Quitar la zona azul afecta, de una u otra manera, a los residentes del centro, al comercio, a la hostelería, a las personas con discapacidad y a los controladores de Dornier.

Palmira y Adolfo son dos de los once trabajadores que el 25 de octubre serán desempleados. “Llevamos una semana bombardeando las redes sociales, muchos partidos se han involucrado, pero no se consigue nada”, dicen con desesperación.

  • Los trabajadores de la empresa Dornier, en las últimas semanas del servicio
  • -

Para Palmira, el desenlace no es una sorpresa. Explica que la plantilla conoce desde hace tiempo las intenciones municipales. "Desde hace más de un año, en septiembre ya nos reunimos con la alcaldesa y nos lo dijo claramente", recuerda. Durante este tiempo, sin embargo, han mantenido la esperanza de que pudiera aparecer alguna alternativa. "Lo que pasa es que decíamos: 'Bueno, a ver, bueno, a ver'. Se ha intentado hacer algo, alguna manifestación que otra", dice la isleña, que lleva un año, siendo la que menos tiempo lleva de la plantilla.

La situación es muy distinta para algunos de sus compañeros, que han pasado buena parte de su vida laboral vinculados al servicio. "Hay gente que lleva 18 y 21 años, desde el inicio", destaca.

Adolfo lleva nueve años trabajando en la zona azul y también forma parte de esos once empleados que, si nada cambia, terminarán en el paro. “Lo sabemos desde hace más de un año, lo lanzó y hasta que terminó el contrato”, añade.

De momento, no le han ofrecido ninguna alternativa. "Según la gente, ya tenemos trabajo, pero que sepamos nosotros no tenemos nada. Vamos al paro. Directamente al paro", dice Palmira. "Todo el mundo dice que ya nos han recolocado en otros sitios, pero a día de hoy, nada", comenta mientras una conductora está entrando en el vehículo de enfrente.

  • La zona azul desaparecerá el próximo 24 de octubre.
  • -

Se llama Almudena y no reside en el centro. Esta vecina de las afueras de San Fernando reconoce que, para ella, la zona azul resulta cómoda cuando necesita desplazarse hasta esta parte de la ciudad.

"Muchas veces, por 20 céntimos, aparco justo en el centro, pero ahora eso se acaba", dice. "Yo ando y no me importa, pero a partir de que se quite la zona azul, sé que no voy a venir a buscar aparcamiento, porque no va a haber. Va a estar lleno", reflexiona.

Almudena también entiende la otra cara del sistema. "Tendrá sus cosas buenas, para el que venga todos los días, entiendo que es un fastidio tener que pagar". Aun así, insiste en que “no va a encontrar mucho aparcamiento, creo yo".

Los isleños opinan sobre la zona azul

Rafael, residente de la zona, plantea una preocupación parecida. Para él, el principal efecto de la eliminación será la pérdida de rotación de los vehículos.

"No va a haber movilidad. La gente va aparcar y no se va a mover. Entonces el centro, el comercio y los bares van a sentirse afectados". Y añade: "Porque el problema que hay gente que viene, deja el coche aparcado y ya no lo mueves. Esa es la triste realidad".

  • Detalle de la máquina de cobro del ORA.
  • -

Aun así, defiende que San Fernando “es una ciudad que se puede hacer a pie". "Yo tengo la fortuna de que tengo garaje. Pero hay un montón de vecinos que no tienen garaje y tienen que estar buscando sitio", expresa a este medio.

Para explicar qué cree que puede ocurrir cuando la medida se haga efectiva, pone como ejemplo los días en los que actualmente no funciona la regulación. "Un domingo por la mañana, cuando no hay ORA, hay problemas para aparcar porque se nota que la gente no mueve los coches. Esa es la realidad", dice.

Cristina, isleña y trabajadora de la Farmacia El Parque, también conoce bien las dificultades de estacionar mientras cumple con su jornada laboral. Hasta ahora intenta evitar las plazas reguladas siempre que puede.

"Yo intento aparcar fuera de la zona azul, sinceramente, hay que pagar y hay que estar atenta para recargar en la app y yo estoy trabajando", dice desde el mostrador de esta farmacia ubicada en una calle con líneas azules.

  • Cristina, trabajadora de la farmacia El Parque en San Fernando.
  • -

Su postura tampoco es completamente favorable o contraria al cambio. "Le veo su parte positiva y su parte negativa". Por un lado, cuestiona el propio pago por estacionar: "Lo de pagar para poder aparcar, no lo veo yo con mucha lógica". Pero, al mismo tiempo, teme que la desaparición de la regulación complique encontrar un hueco. "Y su parte negativa, que creo que ahora todo el mundo aparca por aquí sin problema ninguno. Y realmente, cuando quiten la zona azul, para buscar aparcamiento va a ser más complicado", añade la isleña, que confiesa que alguna vez la han multado porque se le ha olvidado renovarlo mientras estaba atendiendo.

La oposición pide mejoras de la zona azul

El coportavoz de Andalucía por Sí (AxSí) en el Ayuntamiento de San Fernando, Lolo Picardo, advierte de que eliminar la zona azul sin poner en marcha una alternativa que garantice la rotación de vehículos puede terminar perjudicando al comercio y la hostelería del centro.

La formación reclama al gobierno de Cavada que escuche a ambos sectores antes de tomar una decisión.

Sin rotación en el estacionamiento de vehículos, el centro puede quedarse sin clientes y con las mismas plazas ocupadas durante horas y días", señala. Para un pequeño negocio, añade, encontrar aparcamiento "puede ser la diferencia entre vender o no vender".

Andalucía por Sí reconoce, al mismo tiempo, que el sistema necesita cambios. Entre sus propuestas se encuentran revisar las calles afectadas, los horarios y las tarifas, además de estudiar zonas destinadas a residentes y periodos gratuitos que permitan compatibilizar las necesidades vecinales con la actividad comercial. "La señora Cavada se ha llevado años prorrogándola y sin duda necesita de una actualización", sostiene Picardo.

  • Almudena comparte su opinión sobre la nueva medida.
  • -

Picardo insiste en la necesidad de mantener un "centro vivo" y vincula esa actividad con las facilidades para acceder a la zona. "El comercio no se mantiene solo con campañas publicitarias, luces de Navidad o declaraciones institucionales. Se mantiene haciendo que la gente pueda venir, comprar y consumir en nuestra ciudad", subraya, antes de señalar la existencia de locales cerrados y vacíos en calles como San Rafael. "San Fernando necesita un centro vivo. Necesita comercio. Necesita actividad".

La alcaldesa, Patricia Cavada, no da nada por sentado

Cavada ha incidido, no obstante, en que el Ayuntamiento evaluará los efectos reales de la eliminación de la zona azul antes de dar por definitivo el nuevo escenario. "Pero no vamos a dar nada por sentado. Vamos a comprobar cómo funciona la movilidad, la rotación de vehículos y el acceso al comercio una vez eliminada", explica.

La alcaldesa ha señalado que, si tras la supresión el funcionamiento de la zona sigue siendo similar al actual y existen alternativas suficientes para estacionar, no tendría sentido recuperar el sistema. 

"Y si comprobamos que no funciona como esperamos, no pasa absolutamente nada: analizaremos qué sistema es el más adecuado y lo implantaremos cuando sea necesario, dentro de un año, de dos o cuando la experiencia nos diga que hace falta", añade.

Como referencia, Cavada ha puesto sobre la mesa el caso de Bahía Sur, una de las principales zonas comerciales de la provincia. "Allí no se paga por estacionar. Si fuera bueno para el comercio, en Bahía Sur se pagaría", comenta. Según su planteamiento, si el cobro por aparcar fuera imprescindible para garantizar la rotación y el correcto funcionamiento de un área comercial, "probablemente Bahía Sur tendría zona azul. Y no la tiene".

El Ayuntamiento pretende trasladar esa filosofía al centro de San Fernando, aunque adaptándola a sus particularidades. Cavada ha recordado que la ciudad dispone de dos aparcamientos subterráneos, que está habilitando aparcamientos tácticos gratuitos y que trabaja para facilitar el acceso a la zona comercial.

A estas alternativas suma ahora el autobús urbano gratuito y el tranvía, que atraviesa la ciudad y conecta directamente con el centro. "No tiene sentido mantener la zona azul simplemente porque siempre haya existido, por pura inercia. Y menos aún mantener por inercia un modelo que entendemos que no está dando el resultado que debería", sostiene.

Primera llovizna de otoño. Una joven se acerca a los controladores de la ORA (ordenanza de regulación del aparcamiento) que se encuentran en el entorno del parque Almirante Laulhé, en San Fernando. "Cada vez que vengo, se me pasa recargar y tengo una", dice con una multa en la mano.

"Dentro de unos días no vas a tener aparcamiento y te vas a tener que ir a Bahía Sur. Ahora tienes, aunque te multen, pagas lo que sea", le responden los empleados municipales. La joven afirma que se ha enterado de que en 19 días la zona azul quedará eliminada dejando libres de pago 686 plazas.

Tras más de dos décadas en funcionamiento, el servicio desaparecerá el próximo 24 de octubre. No hay muchos precedentes —por no decir ninguno— en España de una ciudad mediana o grande que haya suprimido totalmente una ordenanza con un afán recaudatorio siempre cuestionado por vecinos, comerciantes y trabajadores que cada día deben estar pendientes del parquímetro. Como mucho, se han rediseñado o reducido las zonas azul, verdes o naranjas, pero nunca suprimidos totalmente.

En La Isla, en cambio, a partir del 25 no habrá que pagar nada por estacionar en las 26 calles incluidas en la ordenanza y repartidas entre el centro y el casco urbano, especialmente en los alrededores de la avenida Almirante León Herrero.

La medida fue implantada el 20 de enero de 2006 bajo el mandato de Manuel María de Bernardo Foncubierta, del Partido Andalucista (PA). Sin embargo, en septiembre de 2025, la alcaldesa Patricia Cavada anunció su intención de suprimirla y, el pasado 30 de septiembre de este año, se ha hecho realidad tras una reunión del concejal de Movilidad Sostenible, Planificación y Gestión Urbana, José Luis Cordero, con el responsable provincial de Dornier, la empresa concesionaria.

"Nuestra decisión es probar un modelo distinto. Creemos que, con los aparcamientos subterráneos, la red de aparcamientos tácticos gratuitos que estamos creando alrededor de la zona comercial, el autobús urbano gratuito, el tranvía y la propia morfología de San Fernando, una ciudad cómoda para desplazarse a pie, la zona azul puede dejar de ser necesaria", ha explicado la alcaldesa a lavozdelsur.es.

La cuenta atrás ya ha comenzado en un municipio que está a punto de vivir algo histórico, pero que no termina de encajar este cambio. Pagar la zona azul puede ser irritante, sobre todo cuando la reconocible máquina solo admite monedas y no permite pagos con tarjeta. Tan solo mediante la aplicación Telpark, que a más de uno se le olvida renovar si necesita estar más tiempo del concretado. No obstante, esta regulación favorece la rotación de vehículos permitiendo que sea más fácil encontrar un hueco libre.

  • Usuarios de la zona azul en el centro de San Fernando
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Patricia Cavada considera que el pago que realizan los usuarios no se traduce en ingresos para las arcas municipales. Según ha explicado, el ciudadano "paga por estacionar, asume el coste del ticket y, en su caso, de las multas o recargos", mientras que el rendimiento económico del servicio termina en manos de la empresa privada encargada de prestarlo.

La regidora expone que el sistema no está ofreciendo resultados ni desde el punto de vista funcional ni desde el económico. A su juicio, la eliminación del modelo no supone que el Ayuntamiento esté renunciando a unos ingresos municipales que después pudieran destinarse a otras actuaciones en la ciudad. "Si mantenemos un sistema que obliga al ciudadano a pagar, tiene que existir una razón clara que lo justifique y un resultado que demuestre su utilidad", señala. "No creemos que debamos mantenerlo simplemente porque siempre haya sido así", dice.

Como en todo, hay quienes se benefician y otros que salen perjudicados. Hay vecinos a los que les resulta indiferente porque no la usan, y otros, que esperan que el Ayuntamiento se eche para atrás. Quitar la zona azul afecta, de una u otra manera, a los residentes del centro, al comercio, a la hostelería, a las personas con discapacidad y a los controladores de Dornier.

Palmira y Adolfo son dos de los once trabajadores que el 25 de octubre serán desempleados. “Llevamos una semana bombardeando las redes sociales, muchos partidos se han involucrado, pero no se consigue nada”, dicen con desesperación.

  • Los trabajadores de la empresa Dornier, en las últimas semanas del servicio
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Para Palmira, el desenlace no es una sorpresa. Explica que la plantilla conoce desde hace tiempo las intenciones municipales. "Desde hace más de un año, en septiembre ya nos reunimos con la alcaldesa y nos lo dijo claramente", recuerda. Durante este tiempo, sin embargo, han mantenido la esperanza de que pudiera aparecer alguna alternativa. "Lo que pasa es que decíamos: 'Bueno, a ver, bueno, a ver'. Se ha intentado hacer algo, alguna manifestación que otra", dice la isleña, que lleva un año, siendo la que menos tiempo lleva de la plantilla.

La situación es muy distinta para algunos de sus compañeros, que han pasado buena parte de su vida laboral vinculados al servicio. "Hay gente que lleva 18 y 21 años, desde el inicio", destaca.

Adolfo lleva nueve años trabajando en la zona azul y también forma parte de esos once empleados que, si nada cambia, terminarán en el paro. “Lo sabemos desde hace más de un año, lo lanzó y hasta que terminó el contrato”, añade.

De momento, no le han ofrecido ninguna alternativa. "Según la gente, ya tenemos trabajo, pero que sepamos nosotros no tenemos nada. Vamos al paro. Directamente al paro", dice Palmira. "Todo el mundo dice que ya nos han recolocado en otros sitios, pero a día de hoy, nada", comenta mientras una conductora está entrando en el vehículo de enfrente.

  • La zona azul desaparecerá el próximo 24 de octubre.
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Se llama Almudena y no reside en el centro. Esta vecina de las afueras de San Fernando reconoce que, para ella, la zona azul resulta cómoda cuando necesita desplazarse hasta esta parte de la ciudad.

"Muchas veces, por 20 céntimos, aparco justo en el centro, pero ahora eso se acaba", dice. "Yo ando y no me importa, pero a partir de que se quite la zona azul, sé que no voy a venir a buscar aparcamiento, porque no va a haber. Va a estar lleno", reflexiona.

Almudena también entiende la otra cara del sistema. "Tendrá sus cosas buenas, para el que venga todos los días, entiendo que es un fastidio tener que pagar". Aun así, insiste en que “no va a encontrar mucho aparcamiento, creo yo".

Los isleños opinan sobre la zona azul

Rafael, residente de la zona, plantea una preocupación parecida. Para él, el principal efecto de la eliminación será la pérdida de rotación de los vehículos.

"No va a haber movilidad. La gente va aparcar y no se va a mover. Entonces el centro, el comercio y los bares van a sentirse afectados". Y añade: "Porque el problema que hay gente que viene, deja el coche aparcado y ya no lo mueves. Esa es la triste realidad".

  • Detalle de la máquina de cobro del ORA.
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Aun así, defiende que San Fernando “es una ciudad que se puede hacer a pie". "Yo tengo la fortuna de que tengo garaje. Pero hay un montón de vecinos que no tienen garaje y tienen que estar buscando sitio", expresa a este medio.

Para explicar qué cree que puede ocurrir cuando la medida se haga efectiva, pone como ejemplo los días en los que actualmente no funciona la regulación. "Un domingo por la mañana, cuando no hay ORA, hay problemas para aparcar porque se nota que la gente no mueve los coches. Esa es la realidad", dice.

Cristina, isleña y trabajadora de la Farmacia El Parque, también conoce bien las dificultades de estacionar mientras cumple con su jornada laboral. Hasta ahora intenta evitar las plazas reguladas siempre que puede.

"Yo intento aparcar fuera de la zona azul, sinceramente, hay que pagar y hay que estar atenta para recargar en la app y yo estoy trabajando", dice desde el mostrador de esta farmacia ubicada en una calle con líneas azules.

  • Cristina, trabajadora de la farmacia El Parque en San Fernando.
  • -

Su postura tampoco es completamente favorable o contraria al cambio. "Le veo su parte positiva y su parte negativa". Por un lado, cuestiona el propio pago por estacionar: "Lo de pagar para poder aparcar, no lo veo yo con mucha lógica". Pero, al mismo tiempo, teme que la desaparición de la regulación complique encontrar un hueco. "Y su parte negativa, que creo que ahora todo el mundo aparca por aquí sin problema ninguno. Y realmente, cuando quiten la zona azul, para buscar aparcamiento va a ser más complicado", añade la isleña, que confiesa que alguna vez la han multado porque se le ha olvidado renovarlo mientras estaba atendiendo.

La oposición pide mejoras de la zona azul

El coportavoz de Andalucía por Sí (AxSí) en el Ayuntamiento de San Fernando, Lolo Picardo, advierte de que eliminar la zona azul sin poner en marcha una alternativa que garantice la rotación de vehículos puede terminar perjudicando al comercio y la hostelería del centro.

La formación reclama al gobierno de Cavada que escuche a ambos sectores antes de tomar una decisión.

Sin rotación en el estacionamiento de vehículos, el centro puede quedarse sin clientes y con las mismas plazas ocupadas durante horas y días", señala. Para un pequeño negocio, añade, encontrar aparcamiento "puede ser la diferencia entre vender o no vender".

Andalucía por Sí reconoce, al mismo tiempo, que el sistema necesita cambios. Entre sus propuestas se encuentran revisar las calles afectadas, los horarios y las tarifas, además de estudiar zonas destinadas a residentes y periodos gratuitos que permitan compatibilizar las necesidades vecinales con la actividad comercial. "La señora Cavada se ha llevado años prorrogándola y sin duda necesita de una actualización", sostiene Picardo.

  • Almudena comparte su opinión sobre la nueva medida.
  • -

Picardo insiste en la necesidad de mantener un "centro vivo" y vincula esa actividad con las facilidades para acceder a la zona. "El comercio no se mantiene solo con campañas publicitarias, luces de Navidad o declaraciones institucionales. Se mantiene haciendo que la gente pueda venir, comprar y consumir en nuestra ciudad", subraya, antes de señalar la existencia de locales cerrados y vacíos en calles como San Rafael. "San Fernando necesita un centro vivo. Necesita comercio. Necesita actividad".

La alcaldesa, Patricia Cavada, no da nada por sentado

Cavada ha incidido, no obstante, en que el Ayuntamiento evaluará los efectos reales de la eliminación de la zona azul antes de dar por definitivo el nuevo escenario. "Pero no vamos a dar nada por sentado. Vamos a comprobar cómo funciona la movilidad, la rotación de vehículos y el acceso al comercio una vez eliminada", explica.

La alcaldesa ha señalado que, si tras la supresión el funcionamiento de la zona sigue siendo similar al actual y existen alternativas suficientes para estacionar, no tendría sentido recuperar el sistema. 

"Y si comprobamos que no funciona como esperamos, no pasa absolutamente nada: analizaremos qué sistema es el más adecuado y lo implantaremos cuando sea necesario, dentro de un año, de dos o cuando la experiencia nos diga que hace falta", añade.

Como referencia, Cavada ha puesto sobre la mesa el caso de Bahía Sur, una de las principales zonas comerciales de la provincia. "Allí no se paga por estacionar. Si fuera bueno para el comercio, en Bahía Sur se pagaría", comenta. Según su planteamiento, si el cobro por aparcar fuera imprescindible para garantizar la rotación y el correcto funcionamiento de un área comercial, "probablemente Bahía Sur tendría zona azul. Y no la tiene".

El Ayuntamiento pretende trasladar esa filosofía al centro de San Fernando, aunque adaptándola a sus particularidades. Cavada ha recordado que la ciudad dispone de dos aparcamientos subterráneos, que está habilitando aparcamientos tácticos gratuitos y que trabaja para facilitar el acceso a la zona comercial.

A estas alternativas suma ahora el autobús urbano gratuito y el tranvía, que atraviesa la ciudad y conecta directamente con el centro. "No tiene sentido mantener la zona azul simplemente porque siempre haya existido, por pura inercia. Y menos aún mantener por inercia un modelo que entendemos que no está dando el resultado que debería", sostiene.

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