“Quiero minutos, horas, días de vida. Luchamos cada día por dentro, es una batalla constante. Veo que se hacen donaciones privadas para rodar películas, por ejemplo, ¿y cuando es para la vida le llamamos de todo… Que haga muchas donaciones Amancio Ortega, que invierta en investigación”, dice Tina Fuertes, una profesora de El Puerto que lleva diez años luchando contra el cáncer y que, tras grabar un vídeo en el jardín de su casa defendiendo la donación del dueño de Zara para equipos oncológicos, no para de recibir llamadas y visitas de periodistas. En el porche trasero de su vivienda atiende a los enésimos que vuelven a preguntarle por el vídeo y por la petición de firmas que inició posicionándose a favor de la donación de Ortega —que cuando se escribe este artículo roza las 25.000—.

“No me voy a poner a juzgar a nadie”, señala, y añade que no considera que sea una “limosna” los 320 millones de euros que el propietario de Inditex destina a equipos oncológicos —40 de ellos a la Sanidad andaluza—, sino “un acto de gratitud”. Tina Fuertes, profesora de Historia del Arte, padece el síndrome de Lynch, un mal que aumenta la probabilidad de padecer cáncer de colon y de recto, y que ya se cobró la vida de sus padres y de su hermano mayor. Ella superó hace unos años un cáncer de mama y hace dos le detectaron una metástasis ósea por la que tiene que ir al oncólogo cada tres semanas para que revise cómo responde al tratamiento al que se viene sometiendo desde entonces.

“No sé si llegaré a tiempo pero no tenemos mucho. La metástasis se ha extendido los dos últimos años, así que estoy luchando por la vida pero plantándole cara”, dice Tina, una mujer fuerte. “¿Cómo no voy a ser fuerte, si es mi apellido?”, dice entre risas, para luego ponerse seria: “Me duele que se critique a quien da parte de su dinero para luchar contra el cáncer. Por encima de todo está la salud”. La portuense asegura que “toda ayuda es bienvenida” y que le indigna que se rechace una ayuda que puede servir para avanzar en la investigación de la enfermedad: “La ideología tiene que estar por debajo de la vida”.

Tina se trata en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde apunta que “los médicos se entregan” pero, a veces, nota que “faltan recursos”. De hecho, confiesa que algunos profesionales la han felicitado por poner en el foco mediático las carencias con las que se encuentran a menudo. “Solo tenemos una vida, así que vamos a vivirla en paz. Vamos a dejarnos de juzgar tanto”, sostiene. “No me gusta que nos enfrentemos por todo, hasta por la salud. Necesitamos esperanza”, agrega.

La portuense también es la presidenta de la asociación Compartiendo saberes, que lleva cinco años impartiendo talleres y cursos relacionados con distintas temáticas gracias a la participación de personas que se comprometen a divulgar sin conocimientos de forma altruista. “Estoy muy orgullosa”, confiesa Tina, que asegura que la organización pretender transmitir “un beneficio a la sociedad” y que se rige por un principio básico: “No religión, no política”.

“Tal vez a ti no te importe, pero mi familia y yo nos levantamos cada mañana esperando que la ciencia avance rápido y me dé una oportunidad de alargar mi vida en esta lucha diaria que batallo contra el cáncer”, sostiene Tina en la recogida de firmas iniciada en change.org en la que apunta que “es fundamental que haya una mayor investigación no solo en la lucha contra el cáncer sino en la prevención de esta enfermedad”. Mientras espera que llegue ese día se encarga de cuidar su jardín, que llenó de plantas cuando se le detectó el cáncer: “Quería verde y pájaros, quería ver vida”. Por eso se dirige así a los que critican la donación de Ortega: “No juegues con mi vida, no quieras aplastar mi esperanza”.

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