el puerto

Un médico para 265 presos: situación límite en las cárceles de El Puerto

El sindicato Acaip-UGT denuncia la falta de facultativos en Puerto I, Puerto II y Puerto III, donde hay siete médicos para atender a una población de 1.853 reclusos

  • La cárcel de Puerto III, que registra una falta acuciante de médicos, en una foto reciente. -

La falta de médicos en las prisiones de El Puerto supera el 68%, según los datos del portal de transparencia correspondientes a octubre de 2026 que cita Acaip-UGT. El sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario alerta de las consecuencias de esta carencia en Puerto I, Puerto II y Puerto III, especialmente en un entorno donde, según la organización, más del 30% de la población reclusa padece alguna patología mental o recibe tratamiento psicofarmacológico.

La denuncia coincide con la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, el 10 de octubre. Acaip-UGT sostiene que la falta de facultativos dificulta la detección precoz de los trastornos psiquiátricos, impide un seguimiento adecuado de los tratamientos y aumenta el riesgo de que se produzcan crisis dentro de los módulos penitenciarios.

El sindicato advierte, además, de que esta situación afecta a la seguridad de los centros y expone a los trabajadores penitenciarios a episodios de violencia, crisis de agresividad y conductas autolesivas sin disponer, en muchos casos, de los medios especializados necesarios.

Siete médicos para atender a 1.853 internos en las tres prisiones

Los datos difundidos por Acaip-UGT reflejan una plantilla médica reducida en los tres centros penitenciarios de El Puerto de Santa María. Puerto I cuenta con dos facultativos para 104 internos; Puerto II dispone de otros dos para 420 reclusos, y Puerto III tiene tres médicos para una población de 1.329 internos.

En el caso de Puerto II, el sindicato señala que uno de los dos facultativos está a punto de marcharse, una circunstancia que podría agravar todavía más la falta de personal sanitario.

En conjunto, los tres centros suman siete médicos para atender a 1.853 personas privadas de libertad. Acaip-UGT sitúa el déficit de facultativos por encima del 68% y considera que la situación compromete la atención sanitaria ordinaria, especialmente en el ámbito de la salud mental.

El sindicato subraya que las prisiones son entornos de especial complejidad psicológica. La privación de libertad, la ruptura de los vínculos personales y la incertidumbre pueden actuar como factores de estrés capaces de agravar problemas de salud mental o desencadenar cuadros depresivos y trastornos de adaptación.

La falta de médicos dificulta detectar las patologías mentales a tiempo

Uno de los principales problemas que denuncia Acaip-UGT es la dificultad para identificar los trastornos psiquiátricos desde el ingreso en prisión. Sin una evaluación médica preventiva suficiente, sostiene la organización, algunas patologías pueden pasar inadvertidas hasta que se produce una crisis.

El sindicato advierte de que, en determinados casos, los problemas de salud mental solo se detectan después de un altercado grave, un intento autolesivo o una agresión. A esta dificultad se suma la falta de recursos para realizar un seguimiento continuado de los tratamientos prescritos, lo que puede favorecer las descompensaciones psiquiátricas dentro de los módulos ordinarios.

Acaip-UGT relaciona esta carencia asistencial con el deterioro de la seguridad penitenciaria. Según su denuncia, algunos incidentes regimentales, episodios violentos y agresiones están protagonizados por internos con alteraciones mentales que no han recibido tratamiento adecuado o cuya situación clínica se ha descompensado.

La organización pone el foco también en los trabajadores penitenciarios, que deben intervenir ante brotes psicóticos, crisis de agresividad o conductas autolesivas sin contar necesariamente con formación clínica especializada ni con los medios apropiados para abordar estas situaciones.

El sindicato recuerda que existen programas específicos de atención a personas reclusas con problemas de salud mental, como el Programa de Atención Integral al Enfermo Mental (PAIEM). Sin embargo, considera que los centros penitenciarios ordinarios no reúnen las condiciones estructurales ni asistenciales necesarias para funcionar como centros psiquiátricos.

Acaip-UGT señala que el sistema cuenta con dos hospitales psiquiátricos penitenciarios, situados en Sevilla y Alicante-Fontcalent, concebidos para atender a personas sometidas a medidas judiciales de seguridad. A juicio de la organización, esta capacidad resulta insuficiente para dar respuesta a toda la patología psiquiátrica crónica que acaba siendo atendida en módulos y enfermerías de prisiones ordinarias.

La falta de médicos en las prisiones de El Puerto supera el 68%, según los datos del portal de transparencia correspondientes a octubre de 2026 que cita Acaip-UGT. El sindicato mayoritario en el ámbito penitenciario alerta de las consecuencias de esta carencia en Puerto I, Puerto II y Puerto III, especialmente en un entorno donde, según la organización, más del 30% de la población reclusa padece alguna patología mental o recibe tratamiento psicofarmacológico.

La denuncia coincide con la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, el 10 de octubre. Acaip-UGT sostiene que la falta de facultativos dificulta la detección precoz de los trastornos psiquiátricos, impide un seguimiento adecuado de los tratamientos y aumenta el riesgo de que se produzcan crisis dentro de los módulos penitenciarios.

El sindicato advierte, además, de que esta situación afecta a la seguridad de los centros y expone a los trabajadores penitenciarios a episodios de violencia, crisis de agresividad y conductas autolesivas sin disponer, en muchos casos, de los medios especializados necesarios.

Siete médicos para atender a 1.853 internos en las tres prisiones

Los datos difundidos por Acaip-UGT reflejan una plantilla médica reducida en los tres centros penitenciarios de El Puerto de Santa María. Puerto I cuenta con dos facultativos para 104 internos; Puerto II dispone de otros dos para 420 reclusos, y Puerto III tiene tres médicos para una población de 1.329 internos.

En el caso de Puerto II, el sindicato señala que uno de los dos facultativos está a punto de marcharse, una circunstancia que podría agravar todavía más la falta de personal sanitario.

En conjunto, los tres centros suman siete médicos para atender a 1.853 personas privadas de libertad. Acaip-UGT sitúa el déficit de facultativos por encima del 68% y considera que la situación compromete la atención sanitaria ordinaria, especialmente en el ámbito de la salud mental.

El sindicato subraya que las prisiones son entornos de especial complejidad psicológica. La privación de libertad, la ruptura de los vínculos personales y la incertidumbre pueden actuar como factores de estrés capaces de agravar problemas de salud mental o desencadenar cuadros depresivos y trastornos de adaptación.

La falta de médicos dificulta detectar las patologías mentales a tiempo

Uno de los principales problemas que denuncia Acaip-UGT es la dificultad para identificar los trastornos psiquiátricos desde el ingreso en prisión. Sin una evaluación médica preventiva suficiente, sostiene la organización, algunas patologías pueden pasar inadvertidas hasta que se produce una crisis.

El sindicato advierte de que, en determinados casos, los problemas de salud mental solo se detectan después de un altercado grave, un intento autolesivo o una agresión. A esta dificultad se suma la falta de recursos para realizar un seguimiento continuado de los tratamientos prescritos, lo que puede favorecer las descompensaciones psiquiátricas dentro de los módulos ordinarios.

Acaip-UGT relaciona esta carencia asistencial con el deterioro de la seguridad penitenciaria. Según su denuncia, algunos incidentes regimentales, episodios violentos y agresiones están protagonizados por internos con alteraciones mentales que no han recibido tratamiento adecuado o cuya situación clínica se ha descompensado.

La organización pone el foco también en los trabajadores penitenciarios, que deben intervenir ante brotes psicóticos, crisis de agresividad o conductas autolesivas sin contar necesariamente con formación clínica especializada ni con los medios apropiados para abordar estas situaciones.

El sindicato recuerda que existen programas específicos de atención a personas reclusas con problemas de salud mental, como el Programa de Atención Integral al Enfermo Mental (PAIEM). Sin embargo, considera que los centros penitenciarios ordinarios no reúnen las condiciones estructurales ni asistenciales necesarias para funcionar como centros psiquiátricos.

Acaip-UGT señala que el sistema cuenta con dos hospitales psiquiátricos penitenciarios, situados en Sevilla y Alicante-Fontcalent, concebidos para atender a personas sometidas a medidas judiciales de seguridad. A juicio de la organización, esta capacidad resulta insuficiente para dar respuesta a toda la patología psiquiátrica crónica que acaba siendo atendida en módulos y enfermerías de prisiones ordinarias.

COMENTARIOS