Soomia inicia una nueva vida a 5.000 kilómetros de los horrores de la guerra de Siria

La asociación Coherentes acoge a una familia de refugiados y la ayuda a ser autosuficiente con un mercadillo solidario que se surte de las donaciones de organizaciones y particulares

Soomia Essahli, refugiada siria que vive en Jerez. / Manu García.
Soomia Essahli, refugiada siria que vive en Jerez. / Manu García.

Un día decidió huir del horror y la tragedia. Tenía una casa y un trabajo en su Siria natal, pero el ambiente era ya insoportable, por lo que cogió algo de ropa y a sus dos hijos pequeños, y emprendió el viaje en dirección a España. Un viaje que tuvo muchas escalas. Primero cruzaron Turquía para llegar hasta Albania, luego pasaron por Libia y Marruecos, antes de entrar en territorio español. De eso hace más de año y medio y, desde entonces, su vida no ha sido nada fácil. Soomia Essahli y sus dos hijos, Moussa y Sara, de 16 y dos años respectivamente, son tres de los 5,6 millones de sirios que han huido del país desde que estallara la guerra en marzo de 2011, un conflicto que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas, según datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Por eso no es raro que Soomia asegure que en España busca “tranquilidad”, a pesar de tener que dejar tras de sí a sus padres, que prefirieron permanecer en Siria. “Son mayores y no quieren cambiar de residencia ahora”, cuenta a lavozdelsur.es. Habla con ellos cada uno o dos meses, dependiendo de la conexión, ya que no siempre tienen electricidad.

Soomia Essahli, mientra habla con lavozdelsur.es. / Manu García.

Soomia y sus hijos, en su dura travesía hasta llegar a Jerez, cuenta que han pasado “mucho dolor” y han tenido “muchos problemas” por los continuos cambios de estancia durante un trayecto que no ha sido nada fácil. “En Libia dormíamos en una habitación con otras cuatro familias”, relata. Hasta que por fin pudo entrar en España. Primero recaló en Córdoba, luego estuvo en Sevilla, donde vivía con varias familias en la misma estancia, hasta llegar hasta Jerez, donde la asociación Coherentes le ha buscado un techo y un oficio, ya que hace una semana que se puso detrás del mostrador de un mercadillo solidario recién inaugurado en el número 25 de la calle Corredera. “Mi hijo está en el colegio y mi hija en la guardería”, relata, por lo que afirma sentirse “muy contenta” de la oportunidad que se le ha brindado. El idioma todavía no lo habla con fluidez —“lo entiendo mejor que lo hablo”—, pero asegura que su experiencia como dependienta hace que todo sea más fácil.

El mercadillo en el que trabaja Soomia se surte de las donaciones que realizan organizaciones o personas que quieren colaborar con la causa. Luego, venden la ropa o los objetos de decoración que contiene por un precio simbólico, con lo que realizan una doble labor: lograr que esta joven familia de refugiados sirios sea autosuficiente y ayudar a las familias humildes de la zona a encontrar ropa y otros complementos a precios asequibles. “Hacemos una labor social”, explica Antonio Gómez, presidente de la asociación Coherentes, nacida para dar respuesta, en la medida de sus posibilidades, a la grave crisis humanitaria que viven los países en conflicto, que provocan que haya millones de refugiados. Durante 2016, un total de 5.079 personas murieron ahogadas mientras cruzaban el Mediterráneo. “La falta de vías legales y seguras para la entrada a la Unión Europea empujan a los refugiados, que huyen de una muerte casi segura en sus países, a ponerse en manos de mafias y a seguir rutas peligrosas”, relata un vídeo que se proyecta durante la inauguración del mercadillo impulsado por Coherentes.

Soomia en la puerta del mercadilo solidario donde trabaja. / Manu García.

“La intención de la asociación es dar una respuesta social a la injusta situación de las familias de refugiados sirios, principalmente de madres con niños menores y sin marido que se encuentran en alto riesgo social de desprotección y desamparo por la sociedad”, señalan desde esta ONG. Su presidente, Antonio Gómez, que también lo fue de Madre Coraje, explica que la asociación nació de una discusión entre amigos, cuando estaban criticando las políticas migratorias de los países europeos. Hasta que alguien dijo: “Mucho criticar, pero qué poco coherentes sois, que habláis mucho pero no hacéis nada”. Esa fue la chispa que prendió y que impulsó el nacimiento de la organización.

Por eso se pusieron manos a la obra y, después de muchas gestiones, consiguieron que los franciscanos les cedieran un local y lograron unir sus fuerzas a las de Sevilla Acoge, una fundación que lleva desde 1985 luchando por mejorar las condiciones de la población inmigrante. Su presidente, Omar El Hartiti Hmamou, asegura que la iniciativa llevada a cabo con la asociación jerezana busca “concreción y coherencia con lo que estamos haciendo”. “Se ha demostrado que hay mucha gente dispuesta a colaborar y a aportar”, agrega El Hartiti, quien alude a la solidaridad de las personas para que proyectos como éste salgan adelante. “Nadie puede rechazar a alguien que le toque la puerta pidiendo apoyo de comida o ropa”, dice.

La asociación Coherentes, además de buscar el autoempleo de refugiados, también trabaja para acoger a familias con problemas de salud —“aún no lo hemos conseguido, pero lo conseguiremos”—, y para sensibilizar a la ciudadanía sobre el gran problema humanitario que sufren estas personas. “El papa Francisco dice que, después de la Segunda Guerra Mundial, es la tragedia más grande que existe”, expresa Michel Bustillo, vocal de Coherentes, una asociación que pretende “estar donde acaba la ayuda de las administraciones”. Bustillo señala que “los proyectos sociales, si no tienen alma son empresas, y si algo le avala a Antonio (Gómez) es que le pone alma y corazón a los proyectos”.

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