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Rafael Plaza, el niño que jugaba a hacer radio cumple 60 años de profesión: "Me siento un principiante"

Historia viva de la radio en Andalucía, voz y memoria nítida de la evolución de las ondas en este país, con toda una vida laboral unida a la 'SER' y al Grupo Prisa, este conquense y jerezano de adopción, recibirá el I Premio Jerez de Periodismo de la APJ el próximo 24 de octubre

  • Rafael Plaza, en su casa en Jerez, con sus radios más antiguas, las de su infancia en Honrubia, retratado tras la entrevista con lavozdelsur.es en días pasados. -

Detrás de un aire despistado, tras un semblante que puede parecer serio, duro, seco como con las llanuras arcillosas y rojizas de la zona de La Mancha donde nació y pasó su infancia, Rafael Plaza Checa (Honrubia, 1949) es todo lo contrario. Una persona que hace de la curiosidad ilimitada y la escucha activa una de sus mejores virtudes para andar por la vida, y un tipo de los más cachondos y desenfadados que uno pueda echarse a la cara. Suena Celebration, el rock progresivo italiano de los 70 de la mano de Premiata Forneria Marconi. Un guiño musical al genio boloñés que inventó la radio. Su hit de cabecera, la música que le acompaña desde el principio de los tiempos. ¿Qué sería de su/nuestra vida sin la música y la radio?

Con sus 178 centímetros y 80 kilos de periodismo de arriba abajo, siempre vistiendo un vaquero y una camisa por fuera, arreglado pero informal, con su barba cana ni muy corta ni muy larga, en el fondo Plaza sigue siendo aquel niño fascinado por el hechizo de las ondas. 

Hay hombres que descubren su oficio y otros a los que el oficio los descubre a ellos. A este curtido periodista la radio le encontró con seis o siete años, en las noches de invierno de su Honrubia natal, en Cuenca, cuando los vecinos y las familias se reunían en silencio alrededor de un aparato que él no entendía, pero que ejercía una especie de extraño influjo.

Luego vino el padre, Tomás Plaza —carpintero antes que funcionario del Instituto Nacional de Previsión y de la Hermandad Sindical— con la oreja pegada a la clandestina Radio Pirenaica; llegó el magnetofón con el que se entrevistaba a sí mismo y que sorprendía a su madre, Dedicación Checa —abnegada ama de casa y amante, como tantas otras madres de la época, de la compañía de la radio—, y una plaza de corrector de pruebas en el Diario de Cuenca un 23 de abril de 1966.

Seis décadas después de aquel primer contacto con la profesión, los periodistas de la ciudad a la que llegó por casualidad, Jerez —a 575 kilómetros de su pueblo natal—, y que le acogió como uno de sus hijos adoptivos más queridos, le rinden un más que merecido homenaje el próximo sábado 24 de octubre.

Rafael Plaza será el primero de los galardonados con el Premio Jerez de Periodismo, creado por la Asociación de la Prensa de Jerez (APJ) para rendir tributo a los colegas de profesión más brillantes, y a él no puede hacerle más ilusión. "Es importantísimo; lo recibo en la última etapa de mi vida; y en vísperas de poner en marcha un nuevo proyecto". De hecho, en las próximas semanas arrancará al fin su último capricho radiofónico: EmPlazaDos, una serie de entrevistas radiofónicas que podrán escucharse en las emisoras de la EMA-RTV —Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión— y como contenido en lavozdelsur.es. "Quiero despedirme siendo consciente de que me despido". 

Pregunta. Rafael, yo quería empezar un poco por el principio.

Respuesta. Vale, claro.

P. Aquel niño en Cuenca que descubre la radio.

R. Estamos en un pueblo de Cuenca, Honrubia, con hache y con una erre sola, mi pueblo. Allí la gente por la noche, sobre todo en invierno, se reunía para escuchar la radio. Y cuando digo escuchar, te digo con un silencio impresionante y atentos a lo que se escuchaba en el aparato. Entonces, yo tendría seis o siete años, y a mí eso me intrigó muchísimo. Yo decía: Pero ¿esto cómo es? Tanto me intrigó y tanto me impactó que, según mi familia, mis juegos infantiles eran de radio, me ponía a imitar como si hablara por la radio. El segundo recuerdo importante que tengo de la radio es cuando yo ya era estudiante, en tardes en que hacía como que estudiaba y realmente estaba escuchando la música que escuchaba mi madre en Radio Peninsular de Madrid, que ponía, no sé si se llamaban Canciones encadenadas, o algo así, pero era música de dos en dos. Otro recuerdo que tengo muy importante era, por las noches, ver a mi padre con la oreja pegada a la radio. La radio muy bajita, muy bajita, y la oreja pegada. ¿Y esto qué es? ¿Y esto por qué lo hace? Hasta que con el paso del tiempo ya descubrí que lo que escuchaba era Radio Pirenaica, que estaba absolutamente prohibida por el régimen de Franco y que incluso podía acarrear penas de cárcel. O sea, que son tres recuerdos de la radio que influyeron mucho en mí. Hasta que conseguí que mi padre me regalase un magnetofón Sanyo, y ahí hacía yo mis pinitos: me grababa, me entrevistaba yo mismo y tal. O sea, la radio la he llevado siempre dentro.

P. Su padre Tomás, carpintero antes que funcionario; su madre, Dedicación. De alguna manera, pilló esa parte artesanal de su padre a la hora de enfrentarse a la profesión y se 'dedicó' en cuerpo y alma a ella. O sea, ha sido todo como un homenaje al amor por la radio de sus padres.

R. Artesanal, no (ríe). Porque si hubiera sido artesano, hubiera heredado la tradición de mi familia, que, entre otras cosas, hacía trillos para toda Castilla-La Mancha. Y había una plantilla que le ponían encima: "Rafael Plaza, trillero, Honrubia, Cuenca". Ese era mi abuelo. He hecho lo indecible por conseguir la plantilla y nada, no. Ni mi primo...

El paso por el 'Diario de Cuenca': "Allí disfruté yo una barbaridad, porque era vivir el periodismo como en las películas"

P. ¿Estudió desde Honrubia?

R. No, no. Luego yo ya me fui a Cuenca y allí estudié. Allí estudié Magisterio... un alumno medianamente, brillantemente, pero también...

P. ¿Era buen estudiante?

R. O sea, yo era muy buen estudiante los últimos 15 días antes. Pero bueno, sacaba buenas notas. Precisamente, mi primer contacto de hablar por la radio se produce allí. Estudiando tercero de Magisterio, di una conferencia que me encargó el profesor de Psicología o de Pedagogía o no sé qué, que era La delincuencia juvenil a través de la literatura. Me la preparé a fondo y me quedó muy bien. Y entonces me entrevistaron para Radio Nacional de España. Eso ya fue lo más. Y luego ya llevaba yo los genes, ya llevaba yo las ganas de comunicación y tal. Y entonces en el Diario de Cuenca —donde coincidió con el recientemente desaparecido Raúl del Pozo— convocaron una plaza de corrector de pruebas. Aquello era precioso. De corrector de pruebas, para cubrir una suplencia o no sé qué. Y ahí empecé. Eso fue el 23 de abril de 1966. Y bueno, allí disfruté muchísimo. Allí disfruté yo una barbaridad, porque era vivir el periodismo como en las películas. Ir por la mañana, comer algo, luego a mediodía brindar un poquito, luego a media tarde otra vez al periódico hasta las seis de la mañana, que terminaba. Y entonces nos íbamos a abrir los bares. No a cerrarlos: a abrirlos. Y bueno, tanto el director, que se llamaba Ángel Ríos, como el redactor jefe, Antonio Hernández, me enseñaron muchísimo. Al poco tiempo de estar de corrector ya compaginaba la corrección con la redacción.

P. O sea, realmente no empezó en la radio como tal.

R. No, no, no. La radio la tenía dentro. Primero, prensa escrita, porque claro, no había otra cosa. Pero el ansia de radio aumentó en Barcelona, cuando estudié Audiovisuales.

P. ¿De allí saltó a Barcelona?

R. A Barcelona, claro, porque es que yo tenía que comer y había ganado la oposición de Magisterio. Y cuando se terminó el contrato allí, pues entonces tuve la posibilidad de irme a Barcelona. Y luego ya, de Barcelona, a Jerez.

P. Estaba con las correcciones de pruebas y durante eso dije: "Voy a presentarme a la oposición".

P. Y se saca la plaza.

R. La plaza de maestro en propiedad. Pero tú fíjate cómo cambian las cosas. Yo muchas veces he pensado: fíjate, que esto lo llevaba yo dentro, pero claro, tampoco había tenido oportunidad de manifestarlo. Fíjate si a mí me dan un pueblo de Cuenca, perdido en la sierra, pues me tendría que haber ido... Y no podría haber hecho lo que realmente he hecho. Pero yo tenía claro que, tarde o temprano, tenía que caerme esto.

  • Otro momento de los muchos en 'Radio Cádiz'.
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  • El paso de Plaza por 'Radio Cádiz'.
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P. Volcarse en su pasión, claro.

R. Exactamente. Cuando llegué a Jerez, yo tenía mucha relación, no sé si tú llegaste a conocerlo, con Pepe Álvarez, un intelectual, escribía muy bien, era una persona muy inquieta, y tenía una librería en la calle Corredera que se llamaba DH. Él sabía de mi inquietud y habló con Carlos Vergara.

El destino, a veces, es una casilla en una solicitud. Rafael Plaza tuvo que elegir plaza definitiva como maestro y escribió una ciudad en la que no había estado en su vida. Si le hubiera tocado un pueblo perdido en la sierra de Cuenca, lo sabe bien, la historia habría sido otra. El destino, otras veces, es puro azar. Inimaginable en las tesituras que nos pone. ¿Por qué Jerez estando en Barcelona, un sitio al sur del sur que ni siquiera conocía? En Barcelona, su nuevo destino, compagina la docencia con la corresponsalía del Diario de Cuenca, y allí, donde estaba en lo que antiguamente se llamaba propietario provisional de la plaza de funcionario, hay un momento en el que debe pasar a definitivo. "Tengo que pedir, tengo que pedir... ¿qué pido? Pido Jerez", rememora.

Antes del Premio Ondas: "Nosotros nos propusimos que teníamos que hacer todo lo posible para ayudar a la consolidación de la Junta como institución"

P. ¿Y por qué?

R. Pues eso digo yo, ¿y por qué? Yo no había estado en Jerez en mi vida, y digo: pues a Jerez. Y al poco de llegar aquí ya fue, como te digo, lo de Pepe Álvarez. Habló con Carlos Vergara y empecé en la radio, en Radio Jerez.

P. ¿Qué recuerda de Carlos Vergara?

R. Carlos Vergara era el jefe de programas de Radio Jerez y controlaba todas las facetas de la radio, incluidos los  aspectos comerciales. Vergara fue el profesional más completo que he conocido en toda mi vida. Hizo una importantísima labor cuando la FM de Radio Jerez comenzó a emitir Los 40 Principales. Por Jerez pasaron los principales artistas de aquellos años atraídos por Vergara y sus excelentes dotes de relaciones públicas. La presencia de Alejandro Sanz o Miguel Bosé consiguió un recibimiento extraordinario, con miles de personas en la calle. Carlos dejó su impronta en las emisoras que dirigió tras su marcha de Jerez, Radio Algeciras, Radio Mallorca y Radio Sevilla. Fue una auténtica pena que muriera tan joven.

  • Rafael Plaza con Alejandro Sanz, en 'Radio Jerez'.
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P. ¿Qué edad tenía cuando le conoció? ¿Con qué edad llega a Jerez?

R. 25 años, más o menos. Entonces empecé con un programa los sábados que se llamaba Opiniones. Y era en torno a una mesa. Había mucha gente y se trataban temas monográficos. Me acuerdo que el primer tema que traté, que estaba muy de moda entonces, era el tema de los ovnis. Eso lo estuve haciendo durante unos meses, y ya a la temporada siguiente eso mismo se llamó Contraste. Ya había cogido experiencia y lo hice con menos gente, porque claro, no puedes hacer un coloquio con diez personas. Eso es de locos. Y ya con menos gente salían opiniones contrastadas sobre un tema. Te digo una curiosidad: en ambos programas la sintonía me la buscó Diego Padilla, que sabía de música lo que no está escrito. Y la sintonía era el tema Celebration, del grupo italiano Premiata Forneria Marconi. Siempre la llevo entre mi música. Cuando la escucho me hace ilusión.

  • Rafael Plaza, voz y memoria de la radio. A la izquierda, en 'Radio Jerez'. A la derecha, en la entrevista con lavozdelsur.es.
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P. ¿Cómo evolucionó en la emisora?

R. Al poco tiempo, empecé a hacer informativos. Allí había quedado el vacío que había dejado Paco Lobatón, que se había ido poco antes. Y el vacío que había dejado Paco Lobatón en buena parte lo cubrí yo. Y empecé con informativos matinales, al mediodía. En poco tiempo se creó, intervine yo en la creación, el informativo regional de la Cadena SER, que fue el primer informativo de su género en España, y por el que ganamos un Premio Ondas, que recogimos Pepe Fernández y yo. Intervenían las emisoras de la SER en Andalucía, pero lo dirigíamos desde Radio Sevilla. Ese informativo tenía una intencionalidad muy clara. Nosotros nos propusimos que teníamos que hacer todo lo posible para ayudar a la consolidación de la Junta como institución.

P. Estamos hablando de principios de los 80, ¿no?

R. No, antes. Había estado Plácido Fernández Viagas, primer presidente de la Junta de Andalucía, y entró (Rafael) Escuredo. En ese periodo hacíamos el informativo con una idea muy clara: íbamos a hacer todo lo posible, fuera de ideologías, para ayudar a la consolidación de la Junta. El informativo lo empezamos únicamente cuatro o cinco emisoras de Andalucía occidental, y dijimos: "Bueno, esto no tiene sentido, tiene que entrar Andalucía oriental también". Se trataba de hacer todo lo posible por una única Andalucía, no la occidental y la oriental, que entonces se utilizaba mucho como frase y como diferenciación entre las dos Andalucías.

Yo hacía el informativo regional y luego mis informativos locales. Aparte, en ese tiempo, siempre tuve muchísima relación con la redacción, no solamente con la de Sevilla, que era obligatorio, sino también con la de Madrid. Teníamos contacto con la gente de Hora 25 de aquellos años, y la recta final de Hora 25 de los sábados, que duraba media hora, la hacía yo desde aquí con mucha, mucha, mucha frecuencia, sobre temas monográficos. Me acuerdo de que hice uno sobre antropología social andaluza con Isidoro Moreno, hablando del Rocío y de las fiestas tradicionales, de cómo se concebían y de cómo Andalucía tenía ese tinte. Hubo otro sobre las denominaciones de origen de vinos. Y hubo uno dedicado al flamenco que grabé en la peña Los Cernícalos, que entonces estaba en la Estancia Barrera. Antonio Benítez Manosalvas, que era el presidente, me consiguió llevar allí a Agujetas padre, y fue una conversación con Agujetas. Me gusta el flamenco, pero no tengo ni idea. Entonces yo decía: "Bueno, pues el tío que me escuche desde Oviedo probablemente tampoco tendrá ni idea, pero voy a hablar con la curiosidad del que no sabe esto, para averiguar lo que pueda". Y aquello fue un éxito. Fue un éxito.

"Ahora mismo sacar un corte de audio es muy fácil con un ordenador y un programa, pero entonces había que tener pulso para coger la cinta del Revox en un punto, soltarla y pasarla a otro Revox"

Pero todo eso que te digo, que resulta muy ilustrativo de lo que yo he hecho y además muy bonito, creo, lo hacía yo solo. Es decir, la redacción de Radio Jerez era yo. Era yo. Eso sí, tenía siempre la colaboración técnica de Paquito Jiménez, y eso fue importantísimo. Paquito Jiménez, que es buena gente para rabiar, era un técnico excepcional. Para que te hagas una idea, muchas de las cosas que yo he hecho últimamente en la radio, y que voy a seguir haciendo dentro de poco, ya las hacíamos Paquito y yo con un Revox.

P. Una diferencia técnica abismal.

R. Ahora mismo sacar un corte de audio es muy fácil con un ordenador y un programa, pero entonces había que tener pulso para coger la cinta del Revox en un punto, soltarla y pasarla a otro Revox. Bueno, pues ya lo hacíamos.

En Radio Jerez conseguimos un liderazgo absoluto en informativos durante todos esos últimos años de la dictadura y hasta el 82, que estuve yo aquí, lo que incluye la primera parte de la Transición. Pero un liderazgo absoluto. Sabes que en los medios... ¿cómo te diría yo? Lo que haces contribuye a que sigas haciendo más y todo se retroalimenta. Yo tenía contacto con todos los movimientos que entonces apuntaban a la democracia, que encontraba en asociaciones de vecinos, en movimientos religiosos y demás, y cada vez que había una cosa, me lo decían. La competencia que yo tenía entonces era la COPE, con Gerardo y con Pepe Marín, pero la COPE tenía más audiencia femenina y tal. O La Voz del Sur, el periódico antiguo. Y los informativos eran nuestros, afortunadamente.

  • Otro momento de la conversación.
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P. Y le tocó el golpe de lleno, tengo entendido.

R. Sí, pero ahí se ha dicho una cosa que no es exacta. Sí, sí, a mí me cogió de lleno el 23-F. Te digo más, como está muy de moda preguntar "¿y dónde estabas cuando ocurrió eso?", pues te voy a decir: yo estaba aparcando mi coche en la plaza de San Andrés, en la esquina que hay junto a la Compañía de María. Allí había un bar llamado Las Atarazanas y que luego fue...

P. La funeraria.

R. Eso es, allí mismo. Y estaba aparcando el coche, y escuché eso, y digo... Bueno, pues no llegué a valorar que era un golpe, pero algo pasaba. Y al rato ya recibimos instrucciones de Fernando Ónega: "Tranquilos"...

P. ¿Qué era Fernando Ónega ahí, en ese momento?

R. El director de informativos.

P. ¿A nivel nacional?

R. A nivel nacional. Fernando se había ido de ser el jefe de gabinete o algo así de Suárez a la SER. Y yo no hice nada. Estuve toda la noche en la radio. A eso de las 12 o por ahí llegaron dos policías, que se sentaron allí. Yo estuve llamando... Yo tenía un contacto en el cuartel de Artillería de Tempul, el capitán Arvizu, y lo estuve llamando, pero no cogía el teléfono nadie. Y no hice nada, no hice nada. Absolutamente nada. Porque es que, además, si lo hacías, a no ser que fuese algo muy importante, te lo ibas a comer con papas porque mandaba Madrid. 

P. ¿Y entonces qué es eso del 23-F que no se había estado contando bien?

R. No, no, que habían dicho que yo estuve esa noche conectando con Madrid y con Sevilla. No conecté con nadie. No, porque es que no había... Ni creo que Sevilla conectase tampoco. Es que estaba todo centralizado en Madrid.

P. Ya.

R. Además, nosotros tuvimos la inmensa fortuna de que los militares no tomaran Radio Madrid, como hicieron con TVE y con Radio Nacional de España. Y luego la suerte de que Rafael Luis Díaz, que estaba transmitiendo desde el Congreso, pues con los nervios se dejaron el micrófono abierto y estuvieron escuchando en la SER todo lo que pasaba. Hay una grabación muy bonita de eso. Y se escuchó todo lo que pasaba. Y Fernando Ónega, junto al director general, que era Eugenio Fontán, decidieron apostar por la democracia.

P. Al estilo de 'El País' en aquel momento.

R. Exactamente, al estilo de El País. Y bueno, pues hasta ahí...

  • Retrato de Rafael Plaza, tras la entrevista con lavozdelsur.es.
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P. De esa 'Radio Jerez' salta a...

R. A Radio Cádiz.

P. Y usted era también corresponsal en prensa escrita.

R. Cuando había una noticia, tenía reservada siempre una página o algo así en Diario de Cádiz. Muchísimas veces la información a mí me llegaba a raudales. Entonces Manuel de la Peña, que luego fue el primer director de Diario de Jerez, era el jefe de provincia.

P. ¿Y cómo le fue en 'Radio Cádiz'?

R. Claro, cuando ya me voy a Radio Cádiz, tomé posesión el 2 de mayo del 82, pues ahí se dejó el Diario de Cádiz, claro. Y en Radio Cádiz hubo que hacer algunos cambios. Cambié la emisora, que estaba en José del Toro, era una emisora muy antigua, y la llevamos al paseo Marítimo, al edificio Reina Victoria. Yo desde mi despacho no veía nada más que mar. Y bueno, pues intenté, y se consiguió, un acercamiento. Yo entendía que la radio tenía que estar cerca de la universidad. Y formé una redacción universitaria. Entre esos universitarios estuvo José Antonio Hidalgo, que luego fue director de Diario de Cádiz. Yo aposté muchísimo por los informativos. Lo que estaba en mi tradición. Y al poco tiempo fiché a Antonio Yélamo.

P. Se lo birló a la 'Cope'.

R. Bueno, es que a mí me llamó su hermano Manolo, que había estado en Radio Jerez. Dice: "Mira, hombre... mi hermano que ha acabado Periodismo...". Y se vino, y eso fue lo mejor que le pudo ocurrir a Radio Cádiz. Entonces, en la redacción, al principio, estaban Yélamo, Inés Alba y Francisco José Román. En el 84 le conceden a la Cadena SER la emisora de El Puerto. Y yo la monto. Inicialmente era Radio Minuto, que era otra de las cadenas de la SER. Y luego ya como SER Puerto, con una programación propia.

  • Rafael Plaza, para lavozdelsur.es.
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P. ¿Y luego vuelve a Jerez de nuevo?

R. Cuando acabo en Cádiz me vengo a Jerez. Me vengo a Jerez, al Ayuntamiento, con Pedro. Eso sería en el 90.

P. Etapa de pleno apogeo de Pedro Pacheco.

R. Sí, estuve ahí un año.

P. ¿Cómo le conociste?

R. Yo lo conocía de los movimientos clandestinos. Pedro estaba en la Platajunta. Y nos hicimos muy amigos. Y bueno, luego coincidió que, como éramos amigos, nuestras respectivas parejas se hicieron muy amigas. Nuestros hijos se hicieron muy amigos. Y bueno, somos compadres. Pero con él aquí estuve poco tiempo. Un año y dos meses.

P. Usted era claramente del 'otro lado'.

R. Claro, claro. Y entonces me llamaron de la SER: "Rafael, ya está bien, ¿no?" Y me fui de director de la cadena regional de la SER en Castilla y León y director de Radio Valladolid. Había ya una emisora regional, con una redacción de siete u ocho personas, con muchas cosas. Y ahí estoy hasta el 94-95, que me voy a GDM (Gerencia de Medios) —fue la central de ventas multimedia de publicidad del Grupo Prisa—. Primero como director en Andalucía y al poco tiempo como director de comunicación. Y ahí me traslado a Madrid.

  • Un momento de la entrevista. 
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P. ¿Y se va a vivir a Madrid?

R. Yo me voy a Madrid, y me venía los viernes y volvía los domingos.

P. ¿Y cómo recuerdas aquella etapa?

R. ¿La última? Con mucho cariño, hombre. Me pegué más o menos seis años. Es que la fecha exacta no te la puedo decir, porque es que al principio estaba a caballo entre Sevilla y Madrid. Y aquello era una locura. Porque lo mismo estaba en Sevilla tres días, dos en Madrid, pero lo mismo venía de Madrid un día y me tenía que volver al día siguiente, hasta que digo: "Esto es de locos". 

P. ¿Y esto de GDM, cuál era su papel?

R. Al principio, era representar a todos los medios del Grupo Prisa, más otros medios que no eran de Prisa pero que formaban parte de la cartera de GDM, y gestionar la publicidad y acciones especiales. Por ejemplo, para Cinco Días hicimos una cantidad de acciones especiales enorme. Monográficos...

P. ¿Foros y eventos, y cosas de estas también, o no?

R. Sí, sí, sí. De todo. Y luego ya, bueno, ya te digo, ya comunicación. Primero compaginando las dos cosas y luego ya comunicación pura y dura.

"No he recibido una consigna en la vida. Absolutamente ninguna"

P. Ahí vives los momentos de cambio en Prisa, ¿no?

R. Todavía no, no. A mí me coge... Bueno, cuando salió Prisa a Bolsa me coge allí, y eran los años buenos de Prisa. Todavía no se había vendido Canal Satélite y...

P. Ahí eran los años de 'Jesús del Gran Poder', ¿no?

R. En todos los sentidos.

P. ¿Cómo veía ese poderío de Jesús de Polanco desde su esfera profesional, muchas presiones...?

R. No creas. No creas. A mí la gente me decía que en Prisa... Yo no he recibido jamás una consigna en Prisa, ¿eh? Y ten en cuenta que, cuando yo llego a Valladolid, pues Juan José Lucas era el presidente, pero Aznar se había ido hacía dos días. Y yo no recibí... Y bueno, toda mi época de Valladolid, que igual que ahora era del PP, ¿eh? Yo no he recibido una consigna en la vida, ¿no? Absolutamente ninguna. Pero...

P. ¿Porque había autorregulación también? ¿La peor censura es la autocensura?

R. Pues lo mismo había autocensura. Pero yo no recuerdo mi intencionalidad en informativos y eso, ni mucho menos. Es decir, yo tenía una relación estupenda con la gente del PP, ¿eh? Y además... Yo les proponía muchísimas acciones y te digo que el 99% las aceptaban. Pero recuerdo una que fue interesantísima, que fue hacer el Camino de Santiago junto a Fernando Sánchez Dragó. Fíjate la historia, ¿no? Entonces... Claro, eso fue... Fernando se lo sabía perfectamente, porque él había escrito un libro sobre el Camino. Y la primera ruta la hicimos Fernando y yo, más un redactor, partiendo de Frómista. Y eso fue... Bueno, eso fue una experiencia espectacular. Fernando contándonos por qué aquí ocurrió no sé qué, aquí no sé cuántos de los templarios... y las explicaciones que nos daba en Frómista, que había una iglesia románica espectacular... Fernando era de Soria, y yo lo recogí en Soria, y nos fuimos por ahí.

"Al principio llevaba los informativos en vena, y para mí la radio era información. Luego, con el paso del tiempo, dije: información y más cosas"

P. ¿Y qué más recuerdas de todas las épocas? ¿Una anécdota inolvidable?

R. Tengo anécdotas anteriores buenas. Esa, por supuesto. Pero yo en toda mi vida profesional tengo anécdotas buenas. Tengo una... El que me recuerda esas anécdotas es Yélamo: "¿Y tú te acuerdas de lo que hiciste, que no sé qué...?". Pero yo hice ahí una cosa que a mí me gustó mucho y quedó muy bien, y creo que la tengo. Creo que la tengo, porque me la están reclamando en Radio Cádiz, y creo que la tengo en un trastero, en cinta de tambor. Y fue imaginar que Radio Cádiz existía el 19 de marzo de 1812 y que transmitíamos en directo la promulgación de la Constitución de las Cortes. Aquello fue... Aquello fue... En los días anteriores, la Cadena SER me dio permiso para saltarme los programas nacionales e ir cada hora contando lo que realmente ocurría ese mismo día en 1812. En los días anteriores contábamos cómo era el ambiente de Cádiz. Cómo los liberales y los serviles se reunían en los cafés; conectábamos con los cafés, con el Café Cossi, que estaba en la calle Ancha. Ahí está tan documentado todo... hay un libro interesantísimo de Ramón Solís que cuenta todo eso. Si a las 12 del mediodía salía la procesión presidida por el obispo de Calahorra, que iba hasta San Felipe Neri, entonces yo estaba en Radio Cádiz y sonaba una sintonía que me había hecho el maestro García Tejero con la versión de Con las bombas que tiran los fanfarrones tocada a piano, pero no fielmente, sino muy adornada. Sonaba eso y ya salía yo diciendo: "Hoy es 19 de marzo de 1812. En estos momentos está saliendo de la iglesia de Santo Domingo la procesión presidida por el obispo de Calahorra". Y entraba Inés Alba: "Hola, buenas tardes", saludos... Cuando llegaron a San Felipe, San Felipe estaba lleno". Y daba paso a Yélamo: "Antonio, ¿cómo se está viviendo ahora mismo en San Felipe Neri?...". Eso, todo el día. Y eso lo recuerdo yo con un cariño enorme.

  • Plaza, en un acto institucional.
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P. Estas cosas de las que está hablando, al final demuestran que esto del periodismo, que esto de la radio, por supuesto, tiene una parte de estar pegado a la actualidad, como no puede ser de otra manera, del rigor que exige nuestro oficio, pero después de una creatividad y una inventiva que es fundamental para mantener eso que llaman la frescura, ¿no?

R. Mira, Paco... yo al principio llevaba los informativos en vena, y para mí la radio era información. Luego, con el paso del tiempo, dije: información y más cosas. Sabes que en comunicación se habla de las noticias directas, que son las que tienen un alto contenido informativo, y de las noticias de creación, que son más de entretenimiento. Hay una línea muy fina entre las noticias de creación y las de entretenimiento, claro. Y yo me tiré muchísimo a eso, porque entendí que era un recurso muy bonito para hacer una radio más variada, más original, y para que en muchas ocasiones los informativos se pudiesen nutrir del entretenimiento.

"Hay que enseñar a los jóvenes periodistas a ser críticos con el poder, y sobre todo, a que no sucumban ante la fama o los fracasos"

Pero eso no lo inventé yo. En la película El cuarto poder, hay una frase que saqué no hace mucho. Si quieres, te la mando. En un momento dice Humphrey Bogart —lee un papelito—: "Ya no basta con darles a los oyentes solo noticias. Quieren cómics, concursos, rompecabezas. Quieren saber cómo hacer un pastel, ganar amigos e influir en el futuro. Por lo tanto, horóscopos, consejos sobre tal, tal y cual, interpretación de los sueños. Y si accidentalmente se topan con la primera página, noticias". Yo creo que esto resume fielmente lo que te estaba diciendo. Bueno, vosotros lo estáis haciendo también: conjugáis perfectamente la información directa y la de creación.

Y creo, además, que ese es uno de los retos. Yo siempre le he dado muchísima importancia a la formación de la gente que te viene de prácticas o que llega recién salida de las facultades. Es uno de los retos que tenemos con los jóvenes periodistas: enseñarles a hacer noticias de creación, enseñarles a ser críticos con el poder, enseñarles a diferenciar la información de la propaganda y, sobre todo, a que no sucumban ante la fama o los fracasos. Y hay otra cosa a la que os tenéis que enfrentar ya los jóvenes periodistas: qué va a ocurrir con la inteligencia artificial.

P. ¿Y qué diantres va a pasar?

R. Yo no lo sé, yo no lo sé. Pero sí te digo que el otro día le metí a ChatGPT una serie de datos desordenados y le dije: "Redáctame una noticia para un informativo de la radio, una noticia que dure un minuto y medio". Cinco segundos: la noticia perfecta, la estructura de la noticia perfecta. Ahora, eso sí, muy fría, muy fría, muy lacónica. No sé qué va a ocurrir con la inteligencia artificial, pero espero que no sustituya al factor humano.

"He aprendido enseñando a los demás"

P. Ha hablado de dos cosas muy importantes: los jóvenes, el futuro de la profesión, que le preocupa, me consta, y al que además siempre le ha dado sitio. No sé si también porque usted en el fondo no deja de aprender.

R. Totalmente. Yo me siento un principiante, y yo he aprendido muchísimo, muchísimo, en mis conversaciones con los colegas. Es decir, puedes quedar para tomar un café, pero terminas hablando de comunicación. Yo he hablado muchísimo de comunicación con Fernando Ónega, con Raúl del Pozo, con Antonio San José, que era director de informativos de CNN+, con directores de la SER que eran de mi época. Bueno, y antes de irme a Madrid y de salir de Jerez, con Manolo de la Peña y con Tili Santiago: "Pues podíamos hacer esto". Sabíamos que no lo íbamos a hacer, pero disfrutábamos pensándolo. Se aprende de los demás. Por lo menos yo he aprendido enseñando a los demás.

P. De una chica o chico que empieza en esto también se aprende, ¿no cree?

R. Conmigo ha empezado gente que tiene ahora muchos puestos de responsabilidad. Me inspira mucha ternura cuando veo a la gente que empieza, que te está diciendo sin pedírtelo: "Ayúdame". Mira, hace un mes o dos me estaba entrevistando Ana Huguet en la televisión, y en el mismo estudio había una chavalita joven sentada en el suelo, con los ojos como platos, mirando la entrevista. "Bueno, Ana, adiós". "Venga". Y entonces la chavala se acerca a mí y dice: "¿Puedo hablar con usted?". Digo: "Sí, ¿qué quieres?". "No, mire usted, es que yo estoy aquí haciendo prácticas, pero yo quiero ser periodista, yo quiero hacer lo que sea". Y le digo: "Lo primero: ahora mismo te bajas y hablas con Abraham Ceballos, y le dices que vas de mi parte y que te encargue algo". Y al rato la chavala me mandó un WhatsApp: "Ay, sí, mire usted, que me ha dicho que en la nueva temporada voy a pasar a hacer cositas". Eso yo creo que es una obligación moral que tenemos. Yo, eso de ayudar a la gente... A la gente de prácticas no se la puede arrinconar.

P. ¿Ha tenido alguna crisis de fe en esta profesión en algún momento?

R. En alguna ocasión, tal vez. Pero no lo puedo precisar.

P. ¿Y en estos tiempos que corren, es más optimista que nunca?

R. Pues sí, yo creo que sí. Pero bueno, no sé cómo está ahora mismo el plan de estudios, pero en lo que yo conocí, Historia Económica y Social... Había una asignatura que me encantó, que era Epistemología de la Comunicación y Análisis de la Realidad. ¿Te acuerdas? Pues yo creo que falta práctica, mucha práctica. Que, independientemente de los profesores, que serán doctores cada uno en su materia, falta la presencia de gente con vida en los medios de comunicación que les hable a los estudiantes de cómo es realmente el medio y que les faciliten prácticas. Que les faciliten prácticas, pero que cuando lleguen a las prácticas, que yo lo he visto en otros sitios, no sean meros observadores. No ponerlos a arreglar estanterías, hay que darles cobertura y corregirlos. Y yo creo que eso es una obligación que tenemos todos, ¿eh? De aprender escuchando y aprender enseñando. En los años de Radio Jerez, en toda aquella época que te digo de los informativos regionales, saqué varias conclusiones importantes, que luego intenté aplicar en los medios que yo dirigía. Hay una autoridad que es indiscutible, que es la autoridad del director. Pero nosotros en aquellos años no teníamos un director que nos marcase criterios, que nos marcase objetivos, que nos dijese: "Hoy esto bien, esto sí, esto no".

Y entonces yo aprendí que era un error que el director estuviese permanentemente encerrado en un despacho. Y entiendo que hay que saber lo que se cuece en las redacciones, en los estudios, hacerte partícipe del sentir de los periodistas. Y una cosa muy importante: respetando, como te he dicho, la autoridad del cargo, hay una autoridad que para mí es mucho más importante, que es la autoridad moral. La autoridad moral, sabes, es la que te otorgan los demás. Y si tú, además, eres del gremio y eres capaz de ponerte, como tú estás, delante de un ordenador y escribir, o en la radio sentarte y hacer, elaborar una noticia, una información, con eso vas a conseguir además que tu gente no solamente te respete y te valore moralmente, sino que además te admire. Y yo eso sí lo he tenido en cuenta, lo he tenido siempre en cuenta, y es un consejo que yo he dado también siempre a los jóvenes periodistas.

P. 60 años después de empezar, ¿siente que le quedó algo por hacer?

R. Pues fíjate, me quedó hacer más radio de creación. Y eso porque, claro, hay cosas...

P. Con los pódcasts habría encontrado un filón...

R. Es que no, no, lo mío es distinto al pódcast. He escuchado algunos, he escuchado algunos, pero no...

P. No le entusiasman.

R. Yo escucho mucha música y leo mucho, pero los pódcasts, no. Te puedo decir que últimamente escuché cuatro o cinco que eran de la hija del Loco de la Colina y su gente. Bueno, eran interesantes, pero no... Los veo, me los guardo, pero luego no los escucho. Me quedé con ganas de radio de creación y lo conseguí en Radio Jerez poco después de venirme de Madrid: hice la serie Personajes, que eran esas entrevistas...

P. Sí.

R. Y que es lo que quiero hacer ahora, más o menos, lo que pasa que vamos a tener que retrasar un poquito por circunstancias personales mías. Y el programa se va a llamar Emplazados.

P. Emplazados, muy bien.

R. Voy a utilizar la misma sintonía que cuando empecé, Celebration, y voy a incorporar alguna voz más para ilustrar al personaje.

  • Un libro de recetas que escribió con ilustraciones del pintor Alberto Mínguez y recetas de cocineros tan prestigiosos como Adrià.
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  • Reseñas y recetas en su libro gastronómico.
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P. O sea, a sus... ¿qué edad tiene ahora?

R. Tengo más años que la catedral. ¿Cuántos años tengo yo? Yo qué sé.

P. Los que quiera.

R. Yo es que no me gusta decir los años. Yo en Facebook...

P. ¿Es muy presumido?

R. Porque yo soy muy presumido. En Facebook yo he cumplido 200.000 años, nací en 1918. He cumplido muchos, pero...

P. ¿No me va a decir la edad? ¿En serio?

R. Lo llevo muy bien, lo llevo muy bien.

"Las noches en el hospital tratándome de un linfoma fueron interminables; ahí me reencontré con mis programas y mis grabaciones"

P. Oye, y tanto.

R. Venga ya. ¿Qué edad me echas?

P. ¿70 y tantos? ¿73?

R. Sube. Más.

P. Se conserva, como dicen por aquí, como un martillo metido en manteca.

R. Yo voy a cumplir 77, creo. Y afortunadamente me cuido muchísimo: hago ejercicio a diario, dejé de fumar, no bebo, bebo lo justo, y me cuido en las comidas.

P. ¿Y tiene periodismo todavía que ofrecer?

R. Sí, sí.

P. ¿Por eso este proyecto?

R. Yo quiero despedirme siendo consciente de que me despido. Por eso este premio de periodismo de la APJ para mí es importantísimo, porque lo recibo en la última etapa de mi vida, y para mí eso es muy importante, y en vísperas de poner en marcha ese proyecto que tengo. A mí la necesidad, el impulso de volver a hacer radio, me vino en 2017-2018. A mí me estaban tratando de un linfoma, me hospitalizaban a cada momento para darme quimio, y luego 20 días ininterrumpidos para hacerme el trasplante de médula. Entonces, esas noches de hospital fueron interminables. Yo escuchaba la radio, y en mi iPod llevaba todos mis programas y grabaciones mías, y me entretenía escuchándolas. Y ahí fue cuando me vino la necesidad de reencontrarme con eso.

  • Rafael Plaza, en su casa de Jerez.
  • -

P. Y aparte, luego, siguiendo casi como una especie de adicción por la vocación de servicio público, estuvo incluso de voluntario en Cruz Roja.

R. Sí, hombre, eso fue también muy bonito. Yo empecé de socorrista y al poco tiempo... yo empecé de lo que llaman ellos referente. El referente es el responsable de un servicio, y yo era referente en Jerez de Salud y Socorros. Tuve que hacerme el curso de socorrista, y luego ahí pues gestionaba las ambulancias, contrataba preventivos, decidía "por aquí tienen que ir tantos voluntarios", y tal. Y luego ya, eso, que era una paliza espectacular, luego ya me nombraron adjunto al director provincial de Salud y Socorros.

"No solamente se hacen informativos sentado ante el micrófono; yo entiendo que también se hace, o se aprende, el informativo escuchando a los demás"

P. O sea, que si se lo llega a proponer se hace presidente de la Cruz Roja Internacional.

R. No, no...

P. Oye, ¿en su vida profesional ha habido más de inspiración o de sudoración? ¿Se siente un tipo con suerte o lo que tiene se lo ha ganado absolutamente a base de picar piedra?

R. Sí, sí. He tenido mucha suerte.

"Si no hubiese aprendido medianamente a hacer radio, sería un carajote, después de tantos años y tantos informativos"

P. Al final en la vida el factor suerte es decisivo. Si en lugar de Barcelona le hubieran dado plaza en Uclés.

R. Uclés está bien, porque Uclés está muy cerca de Tarancón, que es un pueblo grande y tal. No, no, pero no hubiera podido desarrollar esto. Pero luego hay una cosa muy importante. Un filósofo latino llamado Apeles, que era pintor, tuvo una frase que luego la utilizaban mucho en la filosofía los primeros filósofos. Él lo decía en latín: nulla dies sine linea, ningún día sin pintar, aunque sea una línea. Pues eso te digo: ningún día sin informativos, ningún día sin pensar en informativos. Porque no solamente se hacen informativos sentado ante el micrófono; yo entiendo que también se hace, o se aprende, el informativo escuchando a los demás. Escuchando lo bueno y escuchando lo malo, que también lo hay. Luego los pilotos españoles decían: "A volar se aprende volando". Y a hacer radio, pues se aprende haciendo radio. Que yo, si no hubiese aprendido medianamente a hacer radio, sería un carajote, después de tantos años y tantos informativos. A mí me preguntan: "¿Ha cambiado la radio de tu época a ahora?" Ha cambiado la mediación técnica una barbaridad. Y ahora mismo editar un informativo o editar una noticia es fácil con un programa informático, y antes era a base de Revox y tal. Las grabaciones exteriores son infinitamente de mucha más calidad. Y otra cosa muy importante es que el sonido de la radio ha mejorado bestialmente, porque se emite en FM. Y claro, los mensajes con nitidez son más efectivos que los mensajes de la onda media, que sonaban...

P. Lo que sí está claro, y lo vimos el año pasado con lo del gran apagón, es que si hay un apocalipsis mañana, mejor que tengamos un transistor cerca...

R. Sí, sí. Por ejemplo, la radio jugó un papel importantísimo en la explosión de Cádiz, que fue en agosto del 47. Radio Jerez enlazaba con Cádiz para dar información... Claro, Cádiz había quedado incomunicada por la explosión. Y enlazaba con Sevilla para que en Radio Sevilla las autoridades y demás tomasen decisiones por lo que escuchaban en la emisora. En los momentos de tragedia, la radio... Acuérdate de lo de la famosa emisión radiofónica de Orson Welles.

P. 'La guerra de los mundos'.

R. La guerra de los mundos. ¿Y eso en qué año fue? Ya te dice la importancia de la radio, o ante lo del apagón que dices. Eso es así.

"La 'SER' ha tenido siempre una capacidad de reacción ante los cambios... Se te va uno que es una maravilla y parece que se va a hundir el mundo... pero no, no"

P. Sé que no es de los del 'cualquier tiempo fue mejor'. ¿Le gusta la radio de ahora, qué le parece el nuevo 'Hora 25'?

R. A mí me gusta mucho cómo lo está haciendo Aimar (Bretos).

P. ¿Le cuesta familiarizarse con las voces?

R. A mí no. A mí no, no, no. Yo me imagino el estudio, me imagino allí a los que están, y tal. Y no, no. La SER ha tenido siempre una capacidad de reacción ante los cambios... Se te va uno que es una maravilla y parece que se va a hundir el mundo... pero no, no. La reacción siempre es rápida y además muy efectiva. Ya lo hizo cuando se fue García, lo hizo después cuando se fue Gabilondo...

P. ¿Qué tal con Iñaki?

R. Era muy rígido, pero ha sido una máquina. Ha sido una máquina, totalmente: un trabajador incansable y un innovador en la radio. En los esquemas de las mañanas, estos macroprogramas que empezaban a las seis y terminaban a las doce y media, pues eso lo inventó la SER con Iñaki. Controlaba cada minuto del programa, tanto en el contenido como en la forma. Era muy meticuloso.

P. Al final de 'Hoy por hoy', de esas seis horas de radio de las que hablaba, Bretos pregunta qué es lo que ha merecido la pena en ese tiempo radio. En este ratito de vida profesional, que al final esto pasa tan deprisa que parecen seis horas de programa, ¿qué diría que es lo que más le mereció la pena?

R. ¿A mí? Sentir la comunicación en las entretelas del alma. Notar cuándo lo has hecho bien.

P. La satisfacción del deber cumplido.

R. De haber cumplido: que lo he hecho bien. O cuando tú sientes un pinchazo en el estómago porque estás editando una noticia y le tienes que meter siete segundos, porque te interesa meter siete segundos entre un párrafo y otro para matizar no sé qué. Esas cosas a mí me siguen emocionando. Pero es que yo no he dejado de hacer radio, ¿eh? Es decir, yo dejé de hacer radio activa cuando terminé esto en Radio Jerez. Pero yo después he seguido. A mí me llaman muchos directores y me dicen: "Oye, quillo, que tengo esto, ¿cómo le meterías tú el diente a esto?". O compañeros, por ejemplo. Yo me acuerdo de Juan Ignacio López, el pobre; yo lo llamaba: "Quillo, Juan, que te acabo de escuchar, que esto es para comerte entero, que tú eres un máquina". En general, a la gente joven yo le aplaudo mucho porque es que necesitan los aplausos.

P. ¿Qué le parece tanto tertuliano sabelotodo?

R. Yo nunca he sido partidario de las tertulias. No he sido partidario. Y menos de que te vayan cuatro del pueblo a opinar que si no sé qué... ¿Qué carajo ya, tío?

"Me educaron en la fe católica porque mi familia era muy religiosa. Luego me abandoné, hasta que en 2017 me detectaron un linfoma muy agresivo, le vi las orejas al lobo y volví al redil"

P. Sí, pero a escala nacional lo veo igual. O sea, el tipo que está hablando hoy de cómo solucionar el tema de la vivienda y mañana del estrecho de Ormuz, y después de Palestina...

R. Son renacentistas, saben de todo, Paco. ¿Tú sabes cómo surgieron las tertulias? Cuando Fernando Ónega estaba de director de informativos en la SER, él pertenecía a un grupo que se llamaba el Grupo Crónica. Estaban los primeros espadas del periodismo. Y se reunían una vez a la semana en un hotel, y se llevaban a... Y una vez les falló el personaje. Y empezaron a discutir, a hablar entre ellos. Y dijo Fernando Ónega: "Si esto yo lo traslado a la radio...". Y así se crearon las tertulias. Pero, curiosamente, era una época aquella, no me acuerdo del año, en que el eslogan de la SER era Nosotros no opinamos, pero todos opinan en la SER. Entonces había desmentidos. Y una cosa es que un desmentido te lo haga un periodista en Hora 14 y otra que te lo haga un tertuliano, que es más difícil.

P. ¿La radio para usted es Dios?

R. Me educaron en la fe católica porque mi familia era muy religiosa. Luego me abandoné, hasta que en 2017 me detectaron un linfoma muy agresivo, le vi las orejas al lobo y volví al redil. De la radio nunca me fui.

Como Gonzalo Suárez, genio desaparecido hace solo unos días, que imaginaba la génesis del cine en las cuevas prehistóricas con las pinturas de bisontes y que, de repente, un día reconoció que era él quien se sentía bisonte, Rafael Plaza no hizo nunca radio. Es la radio. Y cuando todo esto se extinga, ahí seguirá la radio. Y en las ondas, al fondo de todo esto, seguirá resonando esa voz grave y profunda, esa voz cavernosa de un maestro que no solo contagia su pasión sino que, por encima de todo, rezuma la humildad de los más grandes. 

Suenan Neil Diamond, Joe Steel, Beethoven y el tercer movimiento de la Novena. Muestra las dos reliquias de su infancia, un Philips de teclas y el aparato de la casa familiar. Tiene a Javier Cercas y su Anatomía de un instante entre los libros de cabecera y Anónimo veneciano, "con el grandioso Adagio de Marcello, es una de las películas que más le sigue emocionando. El niño manchego que juega a ser la radio, que lleva 60 años viviendo de las ondas y de-prisa, cumplirá pronto 77 tacos —aunque se le haga un mundo calcular y decir su edad— y este mismo 2026 le homenajean los colegas de su tierra de adopción. Antes, se da otra gran caminata, escucha música, piensa y, antes de quedarse leyendo hasta las tantas de la madrugada, como un faro en mitad de la hora 25, se sienta al atardecer en un banco de la Avenida a observar a la gente. Como si siguiera buscando noticias sin micrófono ni grabadora. Como si necesitara esos siete segundos más para redondear su pieza.

Detrás de un aire despistado, tras un semblante que puede parecer serio, duro, seco como con las llanuras arcillosas y rojizas de la zona de La Mancha donde nació y pasó su infancia, Rafael Plaza Checa (Honrubia, 1949) es todo lo contrario. Una persona que hace de la curiosidad ilimitada y la escucha activa una de sus mejores virtudes para andar por la vida, y un tipo de los más cachondos y desenfadados que uno pueda echarse a la cara. Suena Celebration, el rock progresivo italiano de los 70 de la mano de Premiata Forneria Marconi. Un guiño musical al genio boloñés que inventó la radio. Su hit de cabecera, la música que le acompaña desde el principio de los tiempos. ¿Qué sería de su/nuestra vida sin la música y la radio?

Con sus 178 centímetros y 80 kilos de periodismo de arriba abajo, siempre vistiendo un vaquero y una camisa por fuera, arreglado pero informal, con su barba cana ni muy corta ni muy larga, en el fondo Plaza sigue siendo aquel niño fascinado por el hechizo de las ondas. 

Hay hombres que descubren su oficio y otros a los que el oficio los descubre a ellos. A este curtido periodista la radio le encontró con seis o siete años, en las noches de invierno de su Honrubia natal, en Cuenca, cuando los vecinos y las familias se reunían en silencio alrededor de un aparato que él no entendía, pero que ejercía una especie de extraño influjo.

Luego vino el padre, Tomás Plaza —carpintero antes que funcionario del Instituto Nacional de Previsión y de la Hermandad Sindical— con la oreja pegada a la clandestina Radio Pirenaica; llegó el magnetofón con el que se entrevistaba a sí mismo y que sorprendía a su madre, Dedicación Checa —abnegada ama de casa y amante, como tantas otras madres de la época, de la compañía de la radio—, y una plaza de corrector de pruebas en el Diario de Cuenca un 23 de abril de 1966.

Seis décadas después de aquel primer contacto con la profesión, los periodistas de la ciudad a la que llegó por casualidad, Jerez —a 575 kilómetros de su pueblo natal—, y que le acogió como uno de sus hijos adoptivos más queridos, le rinden un más que merecido homenaje el próximo sábado 24 de octubre.

Rafael Plaza será el primero de los galardonados con el Premio Jerez de Periodismo, creado por la Asociación de la Prensa de Jerez (APJ) para rendir tributo a los colegas de profesión más brillantes, y a él no puede hacerle más ilusión. "Es importantísimo; lo recibo en la última etapa de mi vida; y en vísperas de poner en marcha un nuevo proyecto". De hecho, en las próximas semanas arrancará al fin su último capricho radiofónico: EmPlazaDos, una serie de entrevistas radiofónicas que podrán escucharse en las emisoras de la EMA-RTV —Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión— y como contenido en lavozdelsur.es. "Quiero despedirme siendo consciente de que me despido". 

Pregunta. Rafael, yo quería empezar un poco por el principio.

Respuesta. Vale, claro.

P. Aquel niño en Cuenca que descubre la radio.

R. Estamos en un pueblo de Cuenca, Honrubia, con hache y con una erre sola, mi pueblo. Allí la gente por la noche, sobre todo en invierno, se reunía para escuchar la radio. Y cuando digo escuchar, te digo con un silencio impresionante y atentos a lo que se escuchaba en el aparato. Entonces, yo tendría seis o siete años, y a mí eso me intrigó muchísimo. Yo decía: Pero ¿esto cómo es? Tanto me intrigó y tanto me impactó que, según mi familia, mis juegos infantiles eran de radio, me ponía a imitar como si hablara por la radio. El segundo recuerdo importante que tengo de la radio es cuando yo ya era estudiante, en tardes en que hacía como que estudiaba y realmente estaba escuchando la música que escuchaba mi madre en Radio Peninsular de Madrid, que ponía, no sé si se llamaban Canciones encadenadas, o algo así, pero era música de dos en dos. Otro recuerdo que tengo muy importante era, por las noches, ver a mi padre con la oreja pegada a la radio. La radio muy bajita, muy bajita, y la oreja pegada. ¿Y esto qué es? ¿Y esto por qué lo hace? Hasta que con el paso del tiempo ya descubrí que lo que escuchaba era Radio Pirenaica, que estaba absolutamente prohibida por el régimen de Franco y que incluso podía acarrear penas de cárcel. O sea, que son tres recuerdos de la radio que influyeron mucho en mí. Hasta que conseguí que mi padre me regalase un magnetofón Sanyo, y ahí hacía yo mis pinitos: me grababa, me entrevistaba yo mismo y tal. O sea, la radio la he llevado siempre dentro.

P. Su padre Tomás, carpintero antes que funcionario; su madre, Dedicación. De alguna manera, pilló esa parte artesanal de su padre a la hora de enfrentarse a la profesión y se 'dedicó' en cuerpo y alma a ella. O sea, ha sido todo como un homenaje al amor por la radio de sus padres.

R. Artesanal, no (ríe). Porque si hubiera sido artesano, hubiera heredado la tradición de mi familia, que, entre otras cosas, hacía trillos para toda Castilla-La Mancha. Y había una plantilla que le ponían encima: "Rafael Plaza, trillero, Honrubia, Cuenca". Ese era mi abuelo. He hecho lo indecible por conseguir la plantilla y nada, no. Ni mi primo...

El paso por el 'Diario de Cuenca': "Allí disfruté yo una barbaridad, porque era vivir el periodismo como en las películas"

P. ¿Estudió desde Honrubia?

R. No, no. Luego yo ya me fui a Cuenca y allí estudié. Allí estudié Magisterio... un alumno medianamente, brillantemente, pero también...

P. ¿Era buen estudiante?

R. O sea, yo era muy buen estudiante los últimos 15 días antes. Pero bueno, sacaba buenas notas. Precisamente, mi primer contacto de hablar por la radio se produce allí. Estudiando tercero de Magisterio, di una conferencia que me encargó el profesor de Psicología o de Pedagogía o no sé qué, que era La delincuencia juvenil a través de la literatura. Me la preparé a fondo y me quedó muy bien. Y entonces me entrevistaron para Radio Nacional de España. Eso ya fue lo más. Y luego ya llevaba yo los genes, ya llevaba yo las ganas de comunicación y tal. Y entonces en el Diario de Cuenca —donde coincidió con el recientemente desaparecido Raúl del Pozo— convocaron una plaza de corrector de pruebas. Aquello era precioso. De corrector de pruebas, para cubrir una suplencia o no sé qué. Y ahí empecé. Eso fue el 23 de abril de 1966. Y bueno, allí disfruté muchísimo. Allí disfruté yo una barbaridad, porque era vivir el periodismo como en las películas. Ir por la mañana, comer algo, luego a mediodía brindar un poquito, luego a media tarde otra vez al periódico hasta las seis de la mañana, que terminaba. Y entonces nos íbamos a abrir los bares. No a cerrarlos: a abrirlos. Y bueno, tanto el director, que se llamaba Ángel Ríos, como el redactor jefe, Antonio Hernández, me enseñaron muchísimo. Al poco tiempo de estar de corrector ya compaginaba la corrección con la redacción.

P. O sea, realmente no empezó en la radio como tal.

R. No, no, no. La radio la tenía dentro. Primero, prensa escrita, porque claro, no había otra cosa. Pero el ansia de radio aumentó en Barcelona, cuando estudié Audiovisuales.

P. ¿De allí saltó a Barcelona?

R. A Barcelona, claro, porque es que yo tenía que comer y había ganado la oposición de Magisterio. Y cuando se terminó el contrato allí, pues entonces tuve la posibilidad de irme a Barcelona. Y luego ya, de Barcelona, a Jerez.

P. Estaba con las correcciones de pruebas y durante eso dije: "Voy a presentarme a la oposición".

P. Y se saca la plaza.

R. La plaza de maestro en propiedad. Pero tú fíjate cómo cambian las cosas. Yo muchas veces he pensado: fíjate, que esto lo llevaba yo dentro, pero claro, tampoco había tenido oportunidad de manifestarlo. Fíjate si a mí me dan un pueblo de Cuenca, perdido en la sierra, pues me tendría que haber ido... Y no podría haber hecho lo que realmente he hecho. Pero yo tenía claro que, tarde o temprano, tenía que caerme esto.

  • Otro momento de los muchos en 'Radio Cádiz'.
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  • El paso de Plaza por 'Radio Cádiz'.
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P. Volcarse en su pasión, claro.

R. Exactamente. Cuando llegué a Jerez, yo tenía mucha relación, no sé si tú llegaste a conocerlo, con Pepe Álvarez, un intelectual, escribía muy bien, era una persona muy inquieta, y tenía una librería en la calle Corredera que se llamaba DH. Él sabía de mi inquietud y habló con Carlos Vergara.

El destino, a veces, es una casilla en una solicitud. Rafael Plaza tuvo que elegir plaza definitiva como maestro y escribió una ciudad en la que no había estado en su vida. Si le hubiera tocado un pueblo perdido en la sierra de Cuenca, lo sabe bien, la historia habría sido otra. El destino, otras veces, es puro azar. Inimaginable en las tesituras que nos pone. ¿Por qué Jerez estando en Barcelona, un sitio al sur del sur que ni siquiera conocía? En Barcelona, su nuevo destino, compagina la docencia con la corresponsalía del Diario de Cuenca, y allí, donde estaba en lo que antiguamente se llamaba propietario provisional de la plaza de funcionario, hay un momento en el que debe pasar a definitivo. "Tengo que pedir, tengo que pedir... ¿qué pido? Pido Jerez", rememora.

Antes del Premio Ondas: "Nosotros nos propusimos que teníamos que hacer todo lo posible para ayudar a la consolidación de la Junta como institución"

P. ¿Y por qué?

R. Pues eso digo yo, ¿y por qué? Yo no había estado en Jerez en mi vida, y digo: pues a Jerez. Y al poco de llegar aquí ya fue, como te digo, lo de Pepe Álvarez. Habló con Carlos Vergara y empecé en la radio, en Radio Jerez.

P. ¿Qué recuerda de Carlos Vergara?

R. Carlos Vergara era el jefe de programas de Radio Jerez y controlaba todas las facetas de la radio, incluidos los  aspectos comerciales. Vergara fue el profesional más completo que he conocido en toda mi vida. Hizo una importantísima labor cuando la FM de Radio Jerez comenzó a emitir Los 40 Principales. Por Jerez pasaron los principales artistas de aquellos años atraídos por Vergara y sus excelentes dotes de relaciones públicas. La presencia de Alejandro Sanz o Miguel Bosé consiguió un recibimiento extraordinario, con miles de personas en la calle. Carlos dejó su impronta en las emisoras que dirigió tras su marcha de Jerez, Radio Algeciras, Radio Mallorca y Radio Sevilla. Fue una auténtica pena que muriera tan joven.

  • Rafael Plaza con Alejandro Sanz, en 'Radio Jerez'.
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P. ¿Qué edad tenía cuando le conoció? ¿Con qué edad llega a Jerez?

R. 25 años, más o menos. Entonces empecé con un programa los sábados que se llamaba Opiniones. Y era en torno a una mesa. Había mucha gente y se trataban temas monográficos. Me acuerdo que el primer tema que traté, que estaba muy de moda entonces, era el tema de los ovnis. Eso lo estuve haciendo durante unos meses, y ya a la temporada siguiente eso mismo se llamó Contraste. Ya había cogido experiencia y lo hice con menos gente, porque claro, no puedes hacer un coloquio con diez personas. Eso es de locos. Y ya con menos gente salían opiniones contrastadas sobre un tema. Te digo una curiosidad: en ambos programas la sintonía me la buscó Diego Padilla, que sabía de música lo que no está escrito. Y la sintonía era el tema Celebration, del grupo italiano Premiata Forneria Marconi. Siempre la llevo entre mi música. Cuando la escucho me hace ilusión.

  • Rafael Plaza, voz y memoria de la radio. A la izquierda, en 'Radio Jerez'. A la derecha, en la entrevista con lavozdelsur.es.
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P. ¿Cómo evolucionó en la emisora?

R. Al poco tiempo, empecé a hacer informativos. Allí había quedado el vacío que había dejado Paco Lobatón, que se había ido poco antes. Y el vacío que había dejado Paco Lobatón en buena parte lo cubrí yo. Y empecé con informativos matinales, al mediodía. En poco tiempo se creó, intervine yo en la creación, el informativo regional de la Cadena SER, que fue el primer informativo de su género en España, y por el que ganamos un Premio Ondas, que recogimos Pepe Fernández y yo. Intervenían las emisoras de la SER en Andalucía, pero lo dirigíamos desde Radio Sevilla. Ese informativo tenía una intencionalidad muy clara. Nosotros nos propusimos que teníamos que hacer todo lo posible para ayudar a la consolidación de la Junta como institución.

P. Estamos hablando de principios de los 80, ¿no?

R. No, antes. Había estado Plácido Fernández Viagas, primer presidente de la Junta de Andalucía, y entró (Rafael) Escuredo. En ese periodo hacíamos el informativo con una idea muy clara: íbamos a hacer todo lo posible, fuera de ideologías, para ayudar a la consolidación de la Junta. El informativo lo empezamos únicamente cuatro o cinco emisoras de Andalucía occidental, y dijimos: "Bueno, esto no tiene sentido, tiene que entrar Andalucía oriental también". Se trataba de hacer todo lo posible por una única Andalucía, no la occidental y la oriental, que entonces se utilizaba mucho como frase y como diferenciación entre las dos Andalucías.

Yo hacía el informativo regional y luego mis informativos locales. Aparte, en ese tiempo, siempre tuve muchísima relación con la redacción, no solamente con la de Sevilla, que era obligatorio, sino también con la de Madrid. Teníamos contacto con la gente de Hora 25 de aquellos años, y la recta final de Hora 25 de los sábados, que duraba media hora, la hacía yo desde aquí con mucha, mucha, mucha frecuencia, sobre temas monográficos. Me acuerdo de que hice uno sobre antropología social andaluza con Isidoro Moreno, hablando del Rocío y de las fiestas tradicionales, de cómo se concebían y de cómo Andalucía tenía ese tinte. Hubo otro sobre las denominaciones de origen de vinos. Y hubo uno dedicado al flamenco que grabé en la peña Los Cernícalos, que entonces estaba en la Estancia Barrera. Antonio Benítez Manosalvas, que era el presidente, me consiguió llevar allí a Agujetas padre, y fue una conversación con Agujetas. Me gusta el flamenco, pero no tengo ni idea. Entonces yo decía: "Bueno, pues el tío que me escuche desde Oviedo probablemente tampoco tendrá ni idea, pero voy a hablar con la curiosidad del que no sabe esto, para averiguar lo que pueda". Y aquello fue un éxito. Fue un éxito.

"Ahora mismo sacar un corte de audio es muy fácil con un ordenador y un programa, pero entonces había que tener pulso para coger la cinta del Revox en un punto, soltarla y pasarla a otro Revox"

Pero todo eso que te digo, que resulta muy ilustrativo de lo que yo he hecho y además muy bonito, creo, lo hacía yo solo. Es decir, la redacción de Radio Jerez era yo. Era yo. Eso sí, tenía siempre la colaboración técnica de Paquito Jiménez, y eso fue importantísimo. Paquito Jiménez, que es buena gente para rabiar, era un técnico excepcional. Para que te hagas una idea, muchas de las cosas que yo he hecho últimamente en la radio, y que voy a seguir haciendo dentro de poco, ya las hacíamos Paquito y yo con un Revox.

P. Una diferencia técnica abismal.

R. Ahora mismo sacar un corte de audio es muy fácil con un ordenador y un programa, pero entonces había que tener pulso para coger la cinta del Revox en un punto, soltarla y pasarla a otro Revox. Bueno, pues ya lo hacíamos.

En Radio Jerez conseguimos un liderazgo absoluto en informativos durante todos esos últimos años de la dictadura y hasta el 82, que estuve yo aquí, lo que incluye la primera parte de la Transición. Pero un liderazgo absoluto. Sabes que en los medios... ¿cómo te diría yo? Lo que haces contribuye a que sigas haciendo más y todo se retroalimenta. Yo tenía contacto con todos los movimientos que entonces apuntaban a la democracia, que encontraba en asociaciones de vecinos, en movimientos religiosos y demás, y cada vez que había una cosa, me lo decían. La competencia que yo tenía entonces era la COPE, con Gerardo y con Pepe Marín, pero la COPE tenía más audiencia femenina y tal. O La Voz del Sur, el periódico antiguo. Y los informativos eran nuestros, afortunadamente.

  • Otro momento de la conversación.
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P. Y le tocó el golpe de lleno, tengo entendido.

R. Sí, pero ahí se ha dicho una cosa que no es exacta. Sí, sí, a mí me cogió de lleno el 23-F. Te digo más, como está muy de moda preguntar "¿y dónde estabas cuando ocurrió eso?", pues te voy a decir: yo estaba aparcando mi coche en la plaza de San Andrés, en la esquina que hay junto a la Compañía de María. Allí había un bar llamado Las Atarazanas y que luego fue...

P. La funeraria.

R. Eso es, allí mismo. Y estaba aparcando el coche, y escuché eso, y digo... Bueno, pues no llegué a valorar que era un golpe, pero algo pasaba. Y al rato ya recibimos instrucciones de Fernando Ónega: "Tranquilos"...

P. ¿Qué era Fernando Ónega ahí, en ese momento?

R. El director de informativos.

P. ¿A nivel nacional?

R. A nivel nacional. Fernando se había ido de ser el jefe de gabinete o algo así de Suárez a la SER. Y yo no hice nada. Estuve toda la noche en la radio. A eso de las 12 o por ahí llegaron dos policías, que se sentaron allí. Yo estuve llamando... Yo tenía un contacto en el cuartel de Artillería de Tempul, el capitán Arvizu, y lo estuve llamando, pero no cogía el teléfono nadie. Y no hice nada, no hice nada. Absolutamente nada. Porque es que, además, si lo hacías, a no ser que fuese algo muy importante, te lo ibas a comer con papas porque mandaba Madrid. 

P. ¿Y entonces qué es eso del 23-F que no se había estado contando bien?

R. No, no, que habían dicho que yo estuve esa noche conectando con Madrid y con Sevilla. No conecté con nadie. No, porque es que no había... Ni creo que Sevilla conectase tampoco. Es que estaba todo centralizado en Madrid.

P. Ya.

R. Además, nosotros tuvimos la inmensa fortuna de que los militares no tomaran Radio Madrid, como hicieron con TVE y con Radio Nacional de España. Y luego la suerte de que Rafael Luis Díaz, que estaba transmitiendo desde el Congreso, pues con los nervios se dejaron el micrófono abierto y estuvieron escuchando en la SER todo lo que pasaba. Hay una grabación muy bonita de eso. Y se escuchó todo lo que pasaba. Y Fernando Ónega, junto al director general, que era Eugenio Fontán, decidieron apostar por la democracia.

P. Al estilo de 'El País' en aquel momento.

R. Exactamente, al estilo de El País. Y bueno, pues hasta ahí...

  • Retrato de Rafael Plaza, tras la entrevista con lavozdelsur.es.
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P. De esa 'Radio Jerez' salta a...

R. A Radio Cádiz.

P. Y usted era también corresponsal en prensa escrita.

R. Cuando había una noticia, tenía reservada siempre una página o algo así en Diario de Cádiz. Muchísimas veces la información a mí me llegaba a raudales. Entonces Manuel de la Peña, que luego fue el primer director de Diario de Jerez, era el jefe de provincia.

P. ¿Y cómo le fue en 'Radio Cádiz'?

R. Claro, cuando ya me voy a Radio Cádiz, tomé posesión el 2 de mayo del 82, pues ahí se dejó el Diario de Cádiz, claro. Y en Radio Cádiz hubo que hacer algunos cambios. Cambié la emisora, que estaba en José del Toro, era una emisora muy antigua, y la llevamos al paseo Marítimo, al edificio Reina Victoria. Yo desde mi despacho no veía nada más que mar. Y bueno, pues intenté, y se consiguió, un acercamiento. Yo entendía que la radio tenía que estar cerca de la universidad. Y formé una redacción universitaria. Entre esos universitarios estuvo José Antonio Hidalgo, que luego fue director de Diario de Cádiz. Yo aposté muchísimo por los informativos. Lo que estaba en mi tradición. Y al poco tiempo fiché a Antonio Yélamo.

P. Se lo birló a la 'Cope'.

R. Bueno, es que a mí me llamó su hermano Manolo, que había estado en Radio Jerez. Dice: "Mira, hombre... mi hermano que ha acabado Periodismo...". Y se vino, y eso fue lo mejor que le pudo ocurrir a Radio Cádiz. Entonces, en la redacción, al principio, estaban Yélamo, Inés Alba y Francisco José Román. En el 84 le conceden a la Cadena SER la emisora de El Puerto. Y yo la monto. Inicialmente era Radio Minuto, que era otra de las cadenas de la SER. Y luego ya como SER Puerto, con una programación propia.

  • Rafael Plaza, para lavozdelsur.es.
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P. ¿Y luego vuelve a Jerez de nuevo?

R. Cuando acabo en Cádiz me vengo a Jerez. Me vengo a Jerez, al Ayuntamiento, con Pedro. Eso sería en el 90.

P. Etapa de pleno apogeo de Pedro Pacheco.

R. Sí, estuve ahí un año.

P. ¿Cómo le conociste?

R. Yo lo conocía de los movimientos clandestinos. Pedro estaba en la Platajunta. Y nos hicimos muy amigos. Y bueno, luego coincidió que, como éramos amigos, nuestras respectivas parejas se hicieron muy amigas. Nuestros hijos se hicieron muy amigos. Y bueno, somos compadres. Pero con él aquí estuve poco tiempo. Un año y dos meses.

P. Usted era claramente del 'otro lado'.

R. Claro, claro. Y entonces me llamaron de la SER: "Rafael, ya está bien, ¿no?" Y me fui de director de la cadena regional de la SER en Castilla y León y director de Radio Valladolid. Había ya una emisora regional, con una redacción de siete u ocho personas, con muchas cosas. Y ahí estoy hasta el 94-95, que me voy a GDM (Gerencia de Medios) —fue la central de ventas multimedia de publicidad del Grupo Prisa—. Primero como director en Andalucía y al poco tiempo como director de comunicación. Y ahí me traslado a Madrid.

  • Un momento de la entrevista. 
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P. ¿Y se va a vivir a Madrid?

R. Yo me voy a Madrid, y me venía los viernes y volvía los domingos.

P. ¿Y cómo recuerdas aquella etapa?

R. ¿La última? Con mucho cariño, hombre. Me pegué más o menos seis años. Es que la fecha exacta no te la puedo decir, porque es que al principio estaba a caballo entre Sevilla y Madrid. Y aquello era una locura. Porque lo mismo estaba en Sevilla tres días, dos en Madrid, pero lo mismo venía de Madrid un día y me tenía que volver al día siguiente, hasta que digo: "Esto es de locos". 

P. ¿Y esto de GDM, cuál era su papel?

R. Al principio, era representar a todos los medios del Grupo Prisa, más otros medios que no eran de Prisa pero que formaban parte de la cartera de GDM, y gestionar la publicidad y acciones especiales. Por ejemplo, para Cinco Días hicimos una cantidad de acciones especiales enorme. Monográficos...

P. ¿Foros y eventos, y cosas de estas también, o no?

R. Sí, sí, sí. De todo. Y luego ya, bueno, ya te digo, ya comunicación. Primero compaginando las dos cosas y luego ya comunicación pura y dura.

"No he recibido una consigna en la vida. Absolutamente ninguna"

P. Ahí vives los momentos de cambio en Prisa, ¿no?

R. Todavía no, no. A mí me coge... Bueno, cuando salió Prisa a Bolsa me coge allí, y eran los años buenos de Prisa. Todavía no se había vendido Canal Satélite y...

P. Ahí eran los años de 'Jesús del Gran Poder', ¿no?

R. En todos los sentidos.

P. ¿Cómo veía ese poderío de Jesús de Polanco desde su esfera profesional, muchas presiones...?

R. No creas. No creas. A mí la gente me decía que en Prisa... Yo no he recibido jamás una consigna en Prisa, ¿eh? Y ten en cuenta que, cuando yo llego a Valladolid, pues Juan José Lucas era el presidente, pero Aznar se había ido hacía dos días. Y yo no recibí... Y bueno, toda mi época de Valladolid, que igual que ahora era del PP, ¿eh? Yo no he recibido una consigna en la vida, ¿no? Absolutamente ninguna. Pero...

P. ¿Porque había autorregulación también? ¿La peor censura es la autocensura?

R. Pues lo mismo había autocensura. Pero yo no recuerdo mi intencionalidad en informativos y eso, ni mucho menos. Es decir, yo tenía una relación estupenda con la gente del PP, ¿eh? Y además... Yo les proponía muchísimas acciones y te digo que el 99% las aceptaban. Pero recuerdo una que fue interesantísima, que fue hacer el Camino de Santiago junto a Fernando Sánchez Dragó. Fíjate la historia, ¿no? Entonces... Claro, eso fue... Fernando se lo sabía perfectamente, porque él había escrito un libro sobre el Camino. Y la primera ruta la hicimos Fernando y yo, más un redactor, partiendo de Frómista. Y eso fue... Bueno, eso fue una experiencia espectacular. Fernando contándonos por qué aquí ocurrió no sé qué, aquí no sé cuántos de los templarios... y las explicaciones que nos daba en Frómista, que había una iglesia románica espectacular... Fernando era de Soria, y yo lo recogí en Soria, y nos fuimos por ahí.

"Al principio llevaba los informativos en vena, y para mí la radio era información. Luego, con el paso del tiempo, dije: información y más cosas"

P. ¿Y qué más recuerdas de todas las épocas? ¿Una anécdota inolvidable?

R. Tengo anécdotas anteriores buenas. Esa, por supuesto. Pero yo en toda mi vida profesional tengo anécdotas buenas. Tengo una... El que me recuerda esas anécdotas es Yélamo: "¿Y tú te acuerdas de lo que hiciste, que no sé qué...?". Pero yo hice ahí una cosa que a mí me gustó mucho y quedó muy bien, y creo que la tengo. Creo que la tengo, porque me la están reclamando en Radio Cádiz, y creo que la tengo en un trastero, en cinta de tambor. Y fue imaginar que Radio Cádiz existía el 19 de marzo de 1812 y que transmitíamos en directo la promulgación de la Constitución de las Cortes. Aquello fue... Aquello fue... En los días anteriores, la Cadena SER me dio permiso para saltarme los programas nacionales e ir cada hora contando lo que realmente ocurría ese mismo día en 1812. En los días anteriores contábamos cómo era el ambiente de Cádiz. Cómo los liberales y los serviles se reunían en los cafés; conectábamos con los cafés, con el Café Cossi, que estaba en la calle Ancha. Ahí está tan documentado todo... hay un libro interesantísimo de Ramón Solís que cuenta todo eso. Si a las 12 del mediodía salía la procesión presidida por el obispo de Calahorra, que iba hasta San Felipe Neri, entonces yo estaba en Radio Cádiz y sonaba una sintonía que me había hecho el maestro García Tejero con la versión de Con las bombas que tiran los fanfarrones tocada a piano, pero no fielmente, sino muy adornada. Sonaba eso y ya salía yo diciendo: "Hoy es 19 de marzo de 1812. En estos momentos está saliendo de la iglesia de Santo Domingo la procesión presidida por el obispo de Calahorra". Y entraba Inés Alba: "Hola, buenas tardes", saludos... Cuando llegaron a San Felipe, San Felipe estaba lleno". Y daba paso a Yélamo: "Antonio, ¿cómo se está viviendo ahora mismo en San Felipe Neri?...". Eso, todo el día. Y eso lo recuerdo yo con un cariño enorme.

  • Plaza, en un acto institucional.
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P. Estas cosas de las que está hablando, al final demuestran que esto del periodismo, que esto de la radio, por supuesto, tiene una parte de estar pegado a la actualidad, como no puede ser de otra manera, del rigor que exige nuestro oficio, pero después de una creatividad y una inventiva que es fundamental para mantener eso que llaman la frescura, ¿no?

R. Mira, Paco... yo al principio llevaba los informativos en vena, y para mí la radio era información. Luego, con el paso del tiempo, dije: información y más cosas. Sabes que en comunicación se habla de las noticias directas, que son las que tienen un alto contenido informativo, y de las noticias de creación, que son más de entretenimiento. Hay una línea muy fina entre las noticias de creación y las de entretenimiento, claro. Y yo me tiré muchísimo a eso, porque entendí que era un recurso muy bonito para hacer una radio más variada, más original, y para que en muchas ocasiones los informativos se pudiesen nutrir del entretenimiento.

"Hay que enseñar a los jóvenes periodistas a ser críticos con el poder, y sobre todo, a que no sucumban ante la fama o los fracasos"

Pero eso no lo inventé yo. En la película El cuarto poder, hay una frase que saqué no hace mucho. Si quieres, te la mando. En un momento dice Humphrey Bogart —lee un papelito—: "Ya no basta con darles a los oyentes solo noticias. Quieren cómics, concursos, rompecabezas. Quieren saber cómo hacer un pastel, ganar amigos e influir en el futuro. Por lo tanto, horóscopos, consejos sobre tal, tal y cual, interpretación de los sueños. Y si accidentalmente se topan con la primera página, noticias". Yo creo que esto resume fielmente lo que te estaba diciendo. Bueno, vosotros lo estáis haciendo también: conjugáis perfectamente la información directa y la de creación.

Y creo, además, que ese es uno de los retos. Yo siempre le he dado muchísima importancia a la formación de la gente que te viene de prácticas o que llega recién salida de las facultades. Es uno de los retos que tenemos con los jóvenes periodistas: enseñarles a hacer noticias de creación, enseñarles a ser críticos con el poder, enseñarles a diferenciar la información de la propaganda y, sobre todo, a que no sucumban ante la fama o los fracasos. Y hay otra cosa a la que os tenéis que enfrentar ya los jóvenes periodistas: qué va a ocurrir con la inteligencia artificial.

P. ¿Y qué diantres va a pasar?

R. Yo no lo sé, yo no lo sé. Pero sí te digo que el otro día le metí a ChatGPT una serie de datos desordenados y le dije: "Redáctame una noticia para un informativo de la radio, una noticia que dure un minuto y medio". Cinco segundos: la noticia perfecta, la estructura de la noticia perfecta. Ahora, eso sí, muy fría, muy fría, muy lacónica. No sé qué va a ocurrir con la inteligencia artificial, pero espero que no sustituya al factor humano.

"He aprendido enseñando a los demás"

P. Ha hablado de dos cosas muy importantes: los jóvenes, el futuro de la profesión, que le preocupa, me consta, y al que además siempre le ha dado sitio. No sé si también porque usted en el fondo no deja de aprender.

R. Totalmente. Yo me siento un principiante, y yo he aprendido muchísimo, muchísimo, en mis conversaciones con los colegas. Es decir, puedes quedar para tomar un café, pero terminas hablando de comunicación. Yo he hablado muchísimo de comunicación con Fernando Ónega, con Raúl del Pozo, con Antonio San José, que era director de informativos de CNN+, con directores de la SER que eran de mi época. Bueno, y antes de irme a Madrid y de salir de Jerez, con Manolo de la Peña y con Tili Santiago: "Pues podíamos hacer esto". Sabíamos que no lo íbamos a hacer, pero disfrutábamos pensándolo. Se aprende de los demás. Por lo menos yo he aprendido enseñando a los demás.

P. De una chica o chico que empieza en esto también se aprende, ¿no cree?

R. Conmigo ha empezado gente que tiene ahora muchos puestos de responsabilidad. Me inspira mucha ternura cuando veo a la gente que empieza, que te está diciendo sin pedírtelo: "Ayúdame". Mira, hace un mes o dos me estaba entrevistando Ana Huguet en la televisión, y en el mismo estudio había una chavalita joven sentada en el suelo, con los ojos como platos, mirando la entrevista. "Bueno, Ana, adiós". "Venga". Y entonces la chavala se acerca a mí y dice: "¿Puedo hablar con usted?". Digo: "Sí, ¿qué quieres?". "No, mire usted, es que yo estoy aquí haciendo prácticas, pero yo quiero ser periodista, yo quiero hacer lo que sea". Y le digo: "Lo primero: ahora mismo te bajas y hablas con Abraham Ceballos, y le dices que vas de mi parte y que te encargue algo". Y al rato la chavala me mandó un WhatsApp: "Ay, sí, mire usted, que me ha dicho que en la nueva temporada voy a pasar a hacer cositas". Eso yo creo que es una obligación moral que tenemos. Yo, eso de ayudar a la gente... A la gente de prácticas no se la puede arrinconar.

P. ¿Ha tenido alguna crisis de fe en esta profesión en algún momento?

R. En alguna ocasión, tal vez. Pero no lo puedo precisar.

P. ¿Y en estos tiempos que corren, es más optimista que nunca?

R. Pues sí, yo creo que sí. Pero bueno, no sé cómo está ahora mismo el plan de estudios, pero en lo que yo conocí, Historia Económica y Social... Había una asignatura que me encantó, que era Epistemología de la Comunicación y Análisis de la Realidad. ¿Te acuerdas? Pues yo creo que falta práctica, mucha práctica. Que, independientemente de los profesores, que serán doctores cada uno en su materia, falta la presencia de gente con vida en los medios de comunicación que les hable a los estudiantes de cómo es realmente el medio y que les faciliten prácticas. Que les faciliten prácticas, pero que cuando lleguen a las prácticas, que yo lo he visto en otros sitios, no sean meros observadores. No ponerlos a arreglar estanterías, hay que darles cobertura y corregirlos. Y yo creo que eso es una obligación que tenemos todos, ¿eh? De aprender escuchando y aprender enseñando. En los años de Radio Jerez, en toda aquella época que te digo de los informativos regionales, saqué varias conclusiones importantes, que luego intenté aplicar en los medios que yo dirigía. Hay una autoridad que es indiscutible, que es la autoridad del director. Pero nosotros en aquellos años no teníamos un director que nos marcase criterios, que nos marcase objetivos, que nos dijese: "Hoy esto bien, esto sí, esto no".

Y entonces yo aprendí que era un error que el director estuviese permanentemente encerrado en un despacho. Y entiendo que hay que saber lo que se cuece en las redacciones, en los estudios, hacerte partícipe del sentir de los periodistas. Y una cosa muy importante: respetando, como te he dicho, la autoridad del cargo, hay una autoridad que para mí es mucho más importante, que es la autoridad moral. La autoridad moral, sabes, es la que te otorgan los demás. Y si tú, además, eres del gremio y eres capaz de ponerte, como tú estás, delante de un ordenador y escribir, o en la radio sentarte y hacer, elaborar una noticia, una información, con eso vas a conseguir además que tu gente no solamente te respete y te valore moralmente, sino que además te admire. Y yo eso sí lo he tenido en cuenta, lo he tenido siempre en cuenta, y es un consejo que yo he dado también siempre a los jóvenes periodistas.

P. 60 años después de empezar, ¿siente que le quedó algo por hacer?

R. Pues fíjate, me quedó hacer más radio de creación. Y eso porque, claro, hay cosas...

P. Con los pódcasts habría encontrado un filón...

R. Es que no, no, lo mío es distinto al pódcast. He escuchado algunos, he escuchado algunos, pero no...

P. No le entusiasman.

R. Yo escucho mucha música y leo mucho, pero los pódcasts, no. Te puedo decir que últimamente escuché cuatro o cinco que eran de la hija del Loco de la Colina y su gente. Bueno, eran interesantes, pero no... Los veo, me los guardo, pero luego no los escucho. Me quedé con ganas de radio de creación y lo conseguí en Radio Jerez poco después de venirme de Madrid: hice la serie Personajes, que eran esas entrevistas...

P. Sí.

R. Y que es lo que quiero hacer ahora, más o menos, lo que pasa que vamos a tener que retrasar un poquito por circunstancias personales mías. Y el programa se va a llamar Emplazados.

P. Emplazados, muy bien.

R. Voy a utilizar la misma sintonía que cuando empecé, Celebration, y voy a incorporar alguna voz más para ilustrar al personaje.

  • Un libro de recetas que escribió con ilustraciones del pintor Alberto Mínguez y recetas de cocineros tan prestigiosos como Adrià.
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  • Reseñas y recetas en su libro gastronómico.
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P. O sea, a sus... ¿qué edad tiene ahora?

R. Tengo más años que la catedral. ¿Cuántos años tengo yo? Yo qué sé.

P. Los que quiera.

R. Yo es que no me gusta decir los años. Yo en Facebook...

P. ¿Es muy presumido?

R. Porque yo soy muy presumido. En Facebook yo he cumplido 200.000 años, nací en 1918. He cumplido muchos, pero...

P. ¿No me va a decir la edad? ¿En serio?

R. Lo llevo muy bien, lo llevo muy bien.

"Las noches en el hospital tratándome de un linfoma fueron interminables; ahí me reencontré con mis programas y mis grabaciones"

P. Oye, y tanto.

R. Venga ya. ¿Qué edad me echas?

P. ¿70 y tantos? ¿73?

R. Sube. Más.

P. Se conserva, como dicen por aquí, como un martillo metido en manteca.

R. Yo voy a cumplir 77, creo. Y afortunadamente me cuido muchísimo: hago ejercicio a diario, dejé de fumar, no bebo, bebo lo justo, y me cuido en las comidas.

P. ¿Y tiene periodismo todavía que ofrecer?

R. Sí, sí.

P. ¿Por eso este proyecto?

R. Yo quiero despedirme siendo consciente de que me despido. Por eso este premio de periodismo de la APJ para mí es importantísimo, porque lo recibo en la última etapa de mi vida, y para mí eso es muy importante, y en vísperas de poner en marcha ese proyecto que tengo. A mí la necesidad, el impulso de volver a hacer radio, me vino en 2017-2018. A mí me estaban tratando de un linfoma, me hospitalizaban a cada momento para darme quimio, y luego 20 días ininterrumpidos para hacerme el trasplante de médula. Entonces, esas noches de hospital fueron interminables. Yo escuchaba la radio, y en mi iPod llevaba todos mis programas y grabaciones mías, y me entretenía escuchándolas. Y ahí fue cuando me vino la necesidad de reencontrarme con eso.

  • Rafael Plaza, en su casa de Jerez.
  • -

P. Y aparte, luego, siguiendo casi como una especie de adicción por la vocación de servicio público, estuvo incluso de voluntario en Cruz Roja.

R. Sí, hombre, eso fue también muy bonito. Yo empecé de socorrista y al poco tiempo... yo empecé de lo que llaman ellos referente. El referente es el responsable de un servicio, y yo era referente en Jerez de Salud y Socorros. Tuve que hacerme el curso de socorrista, y luego ahí pues gestionaba las ambulancias, contrataba preventivos, decidía "por aquí tienen que ir tantos voluntarios", y tal. Y luego ya, eso, que era una paliza espectacular, luego ya me nombraron adjunto al director provincial de Salud y Socorros.

"No solamente se hacen informativos sentado ante el micrófono; yo entiendo que también se hace, o se aprende, el informativo escuchando a los demás"

P. O sea, que si se lo llega a proponer se hace presidente de la Cruz Roja Internacional.

R. No, no...

P. Oye, ¿en su vida profesional ha habido más de inspiración o de sudoración? ¿Se siente un tipo con suerte o lo que tiene se lo ha ganado absolutamente a base de picar piedra?

R. Sí, sí. He tenido mucha suerte.

"Si no hubiese aprendido medianamente a hacer radio, sería un carajote, después de tantos años y tantos informativos"

P. Al final en la vida el factor suerte es decisivo. Si en lugar de Barcelona le hubieran dado plaza en Uclés.

R. Uclés está bien, porque Uclés está muy cerca de Tarancón, que es un pueblo grande y tal. No, no, pero no hubiera podido desarrollar esto. Pero luego hay una cosa muy importante. Un filósofo latino llamado Apeles, que era pintor, tuvo una frase que luego la utilizaban mucho en la filosofía los primeros filósofos. Él lo decía en latín: nulla dies sine linea, ningún día sin pintar, aunque sea una línea. Pues eso te digo: ningún día sin informativos, ningún día sin pensar en informativos. Porque no solamente se hacen informativos sentado ante el micrófono; yo entiendo que también se hace, o se aprende, el informativo escuchando a los demás. Escuchando lo bueno y escuchando lo malo, que también lo hay. Luego los pilotos españoles decían: "A volar se aprende volando". Y a hacer radio, pues se aprende haciendo radio. Que yo, si no hubiese aprendido medianamente a hacer radio, sería un carajote, después de tantos años y tantos informativos. A mí me preguntan: "¿Ha cambiado la radio de tu época a ahora?" Ha cambiado la mediación técnica una barbaridad. Y ahora mismo editar un informativo o editar una noticia es fácil con un programa informático, y antes era a base de Revox y tal. Las grabaciones exteriores son infinitamente de mucha más calidad. Y otra cosa muy importante es que el sonido de la radio ha mejorado bestialmente, porque se emite en FM. Y claro, los mensajes con nitidez son más efectivos que los mensajes de la onda media, que sonaban...

P. Lo que sí está claro, y lo vimos el año pasado con lo del gran apagón, es que si hay un apocalipsis mañana, mejor que tengamos un transistor cerca...

R. Sí, sí. Por ejemplo, la radio jugó un papel importantísimo en la explosión de Cádiz, que fue en agosto del 47. Radio Jerez enlazaba con Cádiz para dar información... Claro, Cádiz había quedado incomunicada por la explosión. Y enlazaba con Sevilla para que en Radio Sevilla las autoridades y demás tomasen decisiones por lo que escuchaban en la emisora. En los momentos de tragedia, la radio... Acuérdate de lo de la famosa emisión radiofónica de Orson Welles.

P. 'La guerra de los mundos'.

R. La guerra de los mundos. ¿Y eso en qué año fue? Ya te dice la importancia de la radio, o ante lo del apagón que dices. Eso es así.

"La 'SER' ha tenido siempre una capacidad de reacción ante los cambios... Se te va uno que es una maravilla y parece que se va a hundir el mundo... pero no, no"

P. Sé que no es de los del 'cualquier tiempo fue mejor'. ¿Le gusta la radio de ahora, qué le parece el nuevo 'Hora 25'?

R. A mí me gusta mucho cómo lo está haciendo Aimar (Bretos).

P. ¿Le cuesta familiarizarse con las voces?

R. A mí no. A mí no, no, no. Yo me imagino el estudio, me imagino allí a los que están, y tal. Y no, no. La SER ha tenido siempre una capacidad de reacción ante los cambios... Se te va uno que es una maravilla y parece que se va a hundir el mundo... pero no, no. La reacción siempre es rápida y además muy efectiva. Ya lo hizo cuando se fue García, lo hizo después cuando se fue Gabilondo...

P. ¿Qué tal con Iñaki?

R. Era muy rígido, pero ha sido una máquina. Ha sido una máquina, totalmente: un trabajador incansable y un innovador en la radio. En los esquemas de las mañanas, estos macroprogramas que empezaban a las seis y terminaban a las doce y media, pues eso lo inventó la SER con Iñaki. Controlaba cada minuto del programa, tanto en el contenido como en la forma. Era muy meticuloso.

P. Al final de 'Hoy por hoy', de esas seis horas de radio de las que hablaba, Bretos pregunta qué es lo que ha merecido la pena en ese tiempo radio. En este ratito de vida profesional, que al final esto pasa tan deprisa que parecen seis horas de programa, ¿qué diría que es lo que más le mereció la pena?

R. ¿A mí? Sentir la comunicación en las entretelas del alma. Notar cuándo lo has hecho bien.

P. La satisfacción del deber cumplido.

R. De haber cumplido: que lo he hecho bien. O cuando tú sientes un pinchazo en el estómago porque estás editando una noticia y le tienes que meter siete segundos, porque te interesa meter siete segundos entre un párrafo y otro para matizar no sé qué. Esas cosas a mí me siguen emocionando. Pero es que yo no he dejado de hacer radio, ¿eh? Es decir, yo dejé de hacer radio activa cuando terminé esto en Radio Jerez. Pero yo después he seguido. A mí me llaman muchos directores y me dicen: "Oye, quillo, que tengo esto, ¿cómo le meterías tú el diente a esto?". O compañeros, por ejemplo. Yo me acuerdo de Juan Ignacio López, el pobre; yo lo llamaba: "Quillo, Juan, que te acabo de escuchar, que esto es para comerte entero, que tú eres un máquina". En general, a la gente joven yo le aplaudo mucho porque es que necesitan los aplausos.

P. ¿Qué le parece tanto tertuliano sabelotodo?

R. Yo nunca he sido partidario de las tertulias. No he sido partidario. Y menos de que te vayan cuatro del pueblo a opinar que si no sé qué... ¿Qué carajo ya, tío?

"Me educaron en la fe católica porque mi familia era muy religiosa. Luego me abandoné, hasta que en 2017 me detectaron un linfoma muy agresivo, le vi las orejas al lobo y volví al redil"

P. Sí, pero a escala nacional lo veo igual. O sea, el tipo que está hablando hoy de cómo solucionar el tema de la vivienda y mañana del estrecho de Ormuz, y después de Palestina...

R. Son renacentistas, saben de todo, Paco. ¿Tú sabes cómo surgieron las tertulias? Cuando Fernando Ónega estaba de director de informativos en la SER, él pertenecía a un grupo que se llamaba el Grupo Crónica. Estaban los primeros espadas del periodismo. Y se reunían una vez a la semana en un hotel, y se llevaban a... Y una vez les falló el personaje. Y empezaron a discutir, a hablar entre ellos. Y dijo Fernando Ónega: "Si esto yo lo traslado a la radio...". Y así se crearon las tertulias. Pero, curiosamente, era una época aquella, no me acuerdo del año, en que el eslogan de la SER era Nosotros no opinamos, pero todos opinan en la SER. Entonces había desmentidos. Y una cosa es que un desmentido te lo haga un periodista en Hora 14 y otra que te lo haga un tertuliano, que es más difícil.

P. ¿La radio para usted es Dios?

R. Me educaron en la fe católica porque mi familia era muy religiosa. Luego me abandoné, hasta que en 2017 me detectaron un linfoma muy agresivo, le vi las orejas al lobo y volví al redil. De la radio nunca me fui.

Como Gonzalo Suárez, genio desaparecido hace solo unos días, que imaginaba la génesis del cine en las cuevas prehistóricas con las pinturas de bisontes y que, de repente, un día reconoció que era él quien se sentía bisonte, Rafael Plaza no hizo nunca radio. Es la radio. Y cuando todo esto se extinga, ahí seguirá la radio. Y en las ondas, al fondo de todo esto, seguirá resonando esa voz grave y profunda, esa voz cavernosa de un maestro que no solo contagia su pasión sino que, por encima de todo, rezuma la humildad de los más grandes. 

Suenan Neil Diamond, Joe Steel, Beethoven y el tercer movimiento de la Novena. Muestra las dos reliquias de su infancia, un Philips de teclas y el aparato de la casa familiar. Tiene a Javier Cercas y su Anatomía de un instante entre los libros de cabecera y Anónimo veneciano, "con el grandioso Adagio de Marcello, es una de las películas que más le sigue emocionando. El niño manchego que juega a ser la radio, que lleva 60 años viviendo de las ondas y de-prisa, cumplirá pronto 77 tacos —aunque se le haga un mundo calcular y decir su edad— y este mismo 2026 le homenajean los colegas de su tierra de adopción. Antes, se da otra gran caminata, escucha música, piensa y, antes de quedarse leyendo hasta las tantas de la madrugada, como un faro en mitad de la hora 25, se sienta al atardecer en un banco de la Avenida a observar a la gente. Como si siguiera buscando noticias sin micrófono ni grabadora. Como si necesitara esos siete segundos más para redondear su pieza.

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