Una familia de Jerez ha denunciado el robo de sus dos perros, Linda y Roki, de una parcela situada en la zona de Caulina. Los hechos ocurrieron a mediados de semana y, desde entonces, sus dueños no han dejado de buscarlos. La desaparición ha golpeado especialmente a las dos niñas de la casa, tal y como explica Jessica Andrades, su madre, que ha compartido en redes un mensaje desesperado para intentar recuperarlos. "Mis niñas están hechas polvo. No paran de llorar. Si tenéis hijos, tened un poco de empatía. Os ruego que nos los devolváis", suplica.
La familia continúa rastreando distintos lugares con la esperanza de encontrar a Linda y Roki y pide la colaboración de cualquier persona que pueda tener información sobre su paradero. "Nuestros pequeños siguen sin aparecer. Los estamos buscando por todos sitios. Si alguien los tiene, por favor, que nos lo devuelvan, que hay muchos que necesitan un hogar, pero no quitarnos los nuestros", reclama Jessica.
La madre también recuerda la ilusión con la que esperaron la llegada de los animales: "Son meses esperándolos desde la barriguita de su mamá y ahora esto. Por favor, si sabéis algo, poneros en contacto conmigo".
Un vínculo que va mucho más allá de tener una mascota
Para muchas familias, los perros son mucho más que animales de compañía: forman parte del hogar, crecen junto a los niños y se convierten en compañeros inseparables de juegos, rutinas y momentos cotidianos. El cariño que se construye con ellos nace de la convivencia, de los cuidados diarios y de una relación de confianza que acaba convirtiéndolos en un miembro más de la familia. Por eso, su ausencia puede provocar una profunda tristeza, especialmente entre los más pequeños, que a menudo encuentran en sus animales una fuente constante de afecto y seguridad.
Cuando un perro desaparece, la familia no solo pierde temporalmente su compañía, sino también una parte importante de su vida cotidiana. Si, además, existen indicios de que alguien se lo ha llevado, a la preocupación por no saber dónde está se suma la impotencia de no poder recuperarlo. En el caso de Linda y Roki, sus seres queridos mantienen la esperanza de que puedan regresar a casa y apelan a la empatía de quienes puedan conocer alguna pista sobre su paradero.
Una familia de Jerez ha denunciado el robo de sus dos perros, Linda y Roki, de una parcela situada en la zona de Caulina. Los hechos ocurrieron a mediados de semana y, desde entonces, sus dueños no han dejado de buscarlos. La desaparición ha golpeado especialmente a las dos niñas de la casa, tal y como explica Jessica Andrades, su madre, que ha compartido en redes un mensaje desesperado para intentar recuperarlos. "Mis niñas están hechas polvo. No paran de llorar. Si tenéis hijos, tened un poco de empatía. Os ruego que nos los devolváis", suplica.
La familia continúa rastreando distintos lugares con la esperanza de encontrar a Linda y Roki y pide la colaboración de cualquier persona que pueda tener información sobre su paradero. "Nuestros pequeños siguen sin aparecer. Los estamos buscando por todos sitios. Si alguien los tiene, por favor, que nos lo devuelvan, que hay muchos que necesitan un hogar, pero no quitarnos los nuestros", reclama Jessica.
La madre también recuerda la ilusión con la que esperaron la llegada de los animales: "Son meses esperándolos desde la barriguita de su mamá y ahora esto. Por favor, si sabéis algo, poneros en contacto conmigo".
Un vínculo que va mucho más allá de tener una mascota
Para muchas familias, los perros son mucho más que animales de compañía: forman parte del hogar, crecen junto a los niños y se convierten en compañeros inseparables de juegos, rutinas y momentos cotidianos. El cariño que se construye con ellos nace de la convivencia, de los cuidados diarios y de una relación de confianza que acaba convirtiéndolos en un miembro más de la familia. Por eso, su ausencia puede provocar una profunda tristeza, especialmente entre los más pequeños, que a menudo encuentran en sus animales una fuente constante de afecto y seguridad.
Cuando un perro desaparece, la familia no solo pierde temporalmente su compañía, sino también una parte importante de su vida cotidiana. Si, además, existen indicios de que alguien se lo ha llevado, a la preocupación por no saber dónde está se suma la impotencia de no poder recuperarlo. En el caso de Linda y Roki, sus seres queridos mantienen la esperanza de que puedan regresar a casa y apelan a la empatía de quienes puedan conocer alguna pista sobre su paradero.
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